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08 de May de 2021

Cultura

Enrique Farley

A pesar de su afición por el vuelo, le gustan las plantas y las cultiva amorosamente.

Mientras camina, a Enrique Farley le gusta imaginar que vuela. Que en un paso se hace más liviano y se alza por un rato hasta llegar a su destino. Aunque las suyas no son fantasías de altura o de vistas panorámicas. No quiere mirarlo todo desde arriba ni atravesar las corrientes de aire. Sería suficiente un vuelo bajo, lento y sin esfuerzo: como quien flota en el agua.

‘Él, que anhela alejarse del suelo, las venera a ellas, tan firmemente sujetas a la tierra. Quizás porque las plantas también se elevan a su modo, persiguiendo la luz y la brisa'.

Porque a Enrique Farley le pesa el cuerpo. No le gusta tener que cargarlo. Aun en reposo, lo siente como una masa incómoda, engorrosa. Flotar, eso quisiera. Vivir como sin cuerpo o con uno ligero, muy ligero, que sea apenas lo suficientemente cuerpo.

A Enrique Farley tampoco le gustan las situaciones complicadas: los dramas familiares, las peleas en público, las declaraciones de impuestos y las reuniones de comités. Hay tantas cosas mejores en las cuales ocuparse. En momentos como esos, preferiría alejarse flotando hacia otra parte. A su jardín, por ejemplo.

A pesar de su afición por el vuelo, le gustan las plantas y las cultiva amorosamente. Él, que anhela alejarse del suelo, las venera a ellas, tan firmemente sujetas a la tierra. Quizás porque las plantas también se elevan a su modo, persiguiendo la luz y la brisa. A las plantas no les pesa el cuerpo, piensa Enrique Farley, ellas crecen para hacerse más ligeras.

Como la Señora Farley, más ligera cada día.

La Señora Farley es bailarina de ballet. O más bien exbailarina. Ya hace tiempo que no baila, pero él la mira como si siguiera en el escenario. Una bailarina: la pareja perfecta para Enrique Farley.

Hoy espera a su esposa en el restaurante. Le gusta celebrar el rito de la cena para dos. Al verla llegar, adivina en sus pasos la gracia de lejanos bailes. Siempre ha temido en silencio que alguna vez no llegue, que la levedad de la Señora Farley se la lleve volando lejos. Pero no hoy, hoy están juntos y piden champagne para brindar.

Enrique Farley, feliz y sonriente, no deja de mirar las burbujas que suben desde el fondo de la copa.

ABOGADO Y AUTOR

JOEL BRACHO GHERSI

Abogado y autor

Caracas, 1984. Abogado y licenciado en Letras. Vive en Panamá desde el 2013, se dedica a la escritura y la investigación sobre temas artísticos y literarios.

Trabaja en el taller Articruz como gerente de Comunicaciones y coordinador editorial.

Tuvo a su cargo la sección venezolana de la antología Resonancias. Cuentos breves de Panamá y Venezuela , preparada junto a Carolina Fonseca y coeditada por Foro/taller Sagitario Ediciones y Articruz en 2016.

Cuentos suyos forman parte del libro colectivo De un tiempo a esta parte (Asamblea de nuevos cuentistas en Panamá), editado en 2016 por Sagitario Ediciones.

Es autor del libro de relatos breves Tipos raros (2017), de la misma editorial.