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07 de Apr de 2020

Cultura

Audiolibros buscan despegue en Latinoamérica

Literatura

Audiolibros buscan despegue en Latinoamérica
Audiolibros buscan despegue en Latinoamérica

Para las editoriales, la incursión de los audiolibros supone ‘un impacto totalmente positivo' porque se traduce en ‘ganar lectores', afirma a Efe Sergio Vilela, director de contenido digital para América Latina del Grupo Planeta.

La región mira de reojo al vecino del norte, Estados Unidos, donde este sector en 2017 tuvo 22.7% de aumento en la facturación respecto al año anterior, dejando una cifra de $2,500 millones, de acuerdo con cifras de la Asociación de Editores de Audiolibros de EE.UU. (APAC).

Y si bien ya hay casos puntuales de éxito en cuanto a las empresas que ofertan estos servicios, como es el caso de Ubook, con más de 4.5 millones de usuarios registrados y un fuerte impulso en Brasil, todavía hay mucho por hacer.

Los profesionales del sector señalan que uno de los factores que pueden favorecer el desarrollo de estas compañías es el hecho de que en Latinoamérica está consolidado el hábito de pago por suscripción a servicios como Spotify o Netflix.

Al igual que ocurrió con estas plataformas, es posible que México, ‘por el volumen de personas y de mercado, termine pesando más que España en el mediano plazo' en el terreno de los audiolibros, reflexiona Vilela.

La última empresa en aterrizar en la región ha sido la sueca Storytel, que ya tiene presencia en 15 países y que ha elegido como primer objetivo en Latinoamérica a México, al que llega con un catálogo de 2,500 títulos en español y 30,000 en inglés.

En panel de diálogo sobre este tema celebrado en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, la escritora mexicana Cristina Rivera Garza apuntó que los autores, cuando hacen audiolibros, tienen que cambiar su forma de emplear la sintaxis y la gramática, así como estar pendientes de no perder la atención de quien escucha.

‘Lo que he descubierto es que lo que pensé que era un obstáculo ha resultado ser un incentivo, un reto en el mejor sentido de la palabra', que consiste en aprender a relacionarse con el lenguaje ‘desde otra perspectiva', aseveró Rivera Garza.