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19 de Apr de 2021

Cultura

El golfo de Montijo, un paraje enmarcado en islas paradisíacas

Declarado sitio Ramsar, busca abrirse paso en el ecoturismo. Es un destino emergente con escenarios de sol y playa prístinos y poco explorados. Posee escenarios naturales únicos para los amantes de la aventura y la naturaleza

Después de tres horas de viaje por carretera, desde ciudad de Panamá hasta Santiago de Veraguas y luego de un satisfactorio descanso en el hotel Galería, nos enrumbamos en dirección a puerto Mutis, puerta de entrada hacia el paradisíaco golfo de Montijo, una propuesta incipiente de ecoturismo que busca brindar a nacionales y extranjeros un oasis natural.

El muelle, uno de los principales atracaderos que transporta a locales y forasteros a diversas comunidades costeras del golfo y del Parque Nacional Coiba, está custodiado por unidades de la Policía Nacional. ‘Es por el tema de las drogas. Por esta zona se dan esos movimientos', asegura un lugareño.

Cerca de las 7:30 a.m., las embarcaciones están listas. Luego del debido registro, con la melodía de la naturaleza entrelazada a las voces de los usuarios del puerto, nos adentramos al río San Pedro, sus aguas nos llevarán hasta los humedales del golfo de Montijo.

El golfo, en donde viven cerca de 2 mil personas, ‘forma parte del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical, una cadena de áreas marinas protegidas que se extiende desde Costa Rica hasta Ecuador y fue declarado sitio Ramsar en 1994', explica el presidente de la Cámara de Turismo de Veraguas, Ángelo Solanilla.

El sitio Ramsar está resguardado por varias islas, entre ellas Perdomo, ‘un hotel de aves donde duermen miles de ellas. Durante la noche y en horas de la mañana, todas las ramas de los árboles en la isla se llenan de estos inquilinos', afirma Solanilla, también guía turístico del viaje, al pasar junto a Perdomo.

Con el mar sereno y después de diez minutos de visualizar el ‘hotel de aves', nos recibe la isla Verde, zona en la que los locales cosechan conchas negras para consumo y como actividad económica.

Mientras avanzamos, las aguas de San Pedro se tiñen de un azul tenue. A lo lejos se observa una isla de mayor proporción.

‘Para bajar de la lancha deben ponerse zapatos, hay piedras', advierte Solanilla, al llegar a la isla. Con las medidas de seguridad necesarias preferimos bajar descalzos para sentir, vivir y disfrutar al 100% la belleza de la playa de un sitio poco explorado: isla Leones.

‘El golfo es una zona escondida poco explotada. Promovemos el ecoturismo, que consiste principalmente en dejar la menor huella posible',

MAGDALENA VELÁZQUEZ

FUNDACIÓN MARVIVA

Esta es una de las tres islas más grandes que se encuentran en el golfo de Montijo, está en espera de que los visitantes la descubran. Se encuentra a unas 18 millas de tierra firme desde el corregimiento de El Bongo de Montijo.

Llegar no es complejo ni costoso, además, se presenta como una opción para quienes desean disfrutar de una bonita experiencia y una excelente comida adobada por Pedro.

Pedro y su familia residen a orillas de Leones y ofrecen a los visitantes un menú denominado la ‘Batea de desayuno', en el restaurante ‘La fonda de las ocho hermanas'. La singular ‘Batea de desayuno' está compuesta por cuadro tortillas de maíz, deditos de pescado y conchas negras. Eliges entre té o café.

Cuesta mucho despedirse de este paraje natural cuya extensión de 89,452 hectáreas de zona marina y terrestre está protegida por ley desde julio de 1994.

9:45 a.m. Retomamos el viaje. Cuando apenas te estás sobreponiendo de haber dejado atrás un sitio que cautiva con su belleza y gastronomía inherente, divisas isla Leoncillo y Tres Islas.

Solanilla, también miembro de la Asociación Montijana de Ecoturismo Responsable (Ametur), detalla que todas estas islas son frecuentadas, aunque por el momento el número de visitantes en el área es bajo.

10: 30. Un cruce de corrientes altera la bonanza del mar Pacífico donde ya nos encontramos y anuncia la llegada a Tintorera, una paradisíaca zona de la isla Cébaco y nuestro destino final.

Su arena blanca y agua turquesa cautivan las miradas. Es un sitio que comparte con el Parque Nacional Coiba escenarios naturales únicos para los amantes de la aventura y la naturaleza, pero más cercana y accesible, ya sea desde Santa Catalina - Sur de Soná (30 minutos), Palo Seco - Mariato (30 minutos) y Puerto Mutis - Montijo (50 minutos).

Isla Cébaco, con un área de aproximadamente 80 kilómetros, una de las más grandes del sector del pacífico, sólo es superada en tamaño por isla Coiba. Administrativamente, pertenece al distrito de Montijo. Es un destino emergente con escenarios de sol y playa prístinos y poco explorados, sitios de surf, áreas excelentes para pesca deportiva y una zona para el avistamiento responsable de cetáceos en temporada.

‘El golfo de Montijo forma parte del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical, una cadena de áreas marinas protegidas',

ÁNGELO SOLANILLA

CÁMARA DE TURISMO DE VERAGUAS

La Fundación MarViva capacita a boteros y pescadores locales en prácticas turísticas sostenibles y responsables con el medio ambiente para preservar el ecosistema.

‘El golfo es una zona escondida poco explotada. Promovemos el ecoturismo que consiste principalmente en dejar la menor huella posible', señala la gerente de Comunicaciones de la Fundación, Magdalena Velázquez.

El golfo de Montijo enmarcado por singulares islas no tiene nada que envidiar a otras zonas más frecuentadas en el país.

Es una propuesta ideal para los amantes del buceo, los cetáceos y la naturaleza.