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19 de Apr de 2021

Cultura

¿Por qué estamos tan paralizados?

En Paralyze Paradise, la artista plástica Carla Escoffery reflexiona sobre el estado de los océanos y por qué la humanidad no parece reaccionar. Una muestra sobre la profundidad del mar y del propio ser humano

La crisis ambiental se vive en todos los rincones del planeta y sobre todo, en lo océanos, los sitios probablemente más vulnerables. Las tonalidades azules del mar se acompañan hoy por muchas más que lamentablemente no representan alegría, más bien estridencia. Aunque en el arte, la reacción es otra, la reflexión puede llevar al observador a la misma conclusión.

Con una diversidad de colores vibrantes y una variedad de soportes, acabados poco comunes y materiales reciclados, Carla Escoffery presenta en la galería Arteconsult, Paralyze Paradise, una muestra que es el resultado de reflexión intensa sobre el estado de los océanos.

Este trabajo parte de algunas investigaciones de formaciones coralinas y en las particularidades de la coexistencia simbiótica entre especies.

‘Es una obra que trata intensamente de cuestionar y desafiar al medio de la pintura—y quizá también de la escultura—buscando nuevas avenidas y maneras de plantearlas en el siglo XXI',

PAULA KUPFER

‘Escoffery invita a su público a sumergirse a un mundo subacuático que existe bajo todo tipo de presiones. Refleja también —cómo no— las profundidades dentro de nosotros mismos. Las conexiones entre los dos no son incidentales', dice Paula Kupfer en el folleto de la exposición.

Cuando ballenas aparecen muertas en la arena, sus cuerpos gigantes llenos de plástico, ¿cómo podemos dormir? ¿Por qué estamos tan paralizados? ¿Cómo negociar estas nociones desde la perspectiva de un país mínimo, rodeado de océanos? se pregunta la artista y hace que el espectador también se lo pregunte.

Hold your breath (2019), Finding your underwater vision (2018), Under Pressure (2019) son títulos de obras que ‘proponen una reflexión sobre los materiales y colores de la crisis ambiental mundial y cómo afecta a nuestros océanos y ecosistemas marinos', explica Kupfer. Representan estados de excepción, momentos de transición, temporadas de ajustes y aceleración, y también a un sentido de urgencia, sobre la situación que se vive.

Y técnicamente hablando, dice la experta, ‘es una obra que trata intensamente de cuestionar y desafiar al medio de la pintura—y quizá también de la escultura—buscando nuevas avenidas y maneras de plantearlas en el siglo XXI'.

La tridimensionalidad de los ensamblajes contrasta especialmente con la superficie perfecta de las pinturas sobre vidrio.

‘El proceso de trabajo se reversa: los primeros trazos de pintura aplicados a la superficie se vuelven primer plano, sugiriendo que los toques iniciales dejan huellas', asegura Kupfer y completa la idea estableciendo que ‘más sutil pero no menos evocador es el acercamiento de Escoffery hacia los títulos de sus obras: concisamente poética, combina referencias a otras formas de arte y al mundo natural...'

A través del color y el idioma, Escoffery lleva a su público a confrontar una situación compleja y urgente, dice Kupfer, incitándolos incluso a reaccionar.