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06 de Feb de 2023

Cultura

El Síndrome de Pensamiento Acelerado en los salones de clases

Las redes sociales y la televisión, aunado al exceso de información, generan SPA, pues provocan múltiples pensamientos; la velocidad de los pensamientos es tanta, que da lugar a la desconcentración y a la ansiedad. Esto es lo que está ocurriendo en los salones de clases

En el año 2007, por primera vez entré a un aula de clases como profesora. Nunca imaginé lo que un docente puede impactar en la vida de otros seres humanos, y no solo desde el punto de vista de trasferir una información, sino en entender la importancia que tenemos para mejorar la calidad de vida de una persona.

El docente de hoy no se enfrenta a las mismas situaciones de un maestro o profesor de la época de mis abuelos, mis padres o incluso la mía.

Anteriormente, el sistema educativo nos enseñaba que buenos docentes eran aquellos que contaban con una privilegiada hoja de vida académica y que transmitían con mucha elocuencia la información en los salones de clases. Pero en el siglo XXI, según Augusto Cury, es necesario, además, que los maestros sean fascinantes y conozcan el funcionamiento de la mente de sus alumnos como un ser complejo y único. Así la educación mejorará, en la medida que consideremos que la emoción registra la calidad de la experiencia en la memoria; es decir, que cada situación que nuestros alumnos vivan en clases, sea buena o mala, repercutirá en su forma de ser.

En el año 2019, la educación está pasando por una de sus mayores dificultades. Ayer casualmente participaba en un seminario sobre la actualización del conocimiento de métodos y técnicas en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Quienes estábamos ahí compartíamos las mismas experiencias de nuestros alumnos: los veíamos ansiosos, desconcentrados y sin placer para aprender. Esta es la realidad en muchas aulas de clase, donde solo hay un docente y más de cuarenta alumnos a nivel de básica, premedia y media, o a nivel superior, donde en un semestre he tenido aproximadamente 160 estudiantes.

Estudios revelan que esta situación ocurre también en España, Inglaterra y Brasil, ya que el sistema social nos afecta a todos e incide poderosamente sobre nuestros estudiantes.

La información con la que cuenta actualmente un joven es diez veces mayor a la de sus antepasados, y todos los estímulos que produce esta información se aloja en su mente, haciendo que el ser humano construya pensamientos de la información que recibe; si recibe información constante, mayor será la producción de pensamientos.

¿QUÉ ES EL SÍNDROME DE PENSAMIENTO ACELERADO (SPA)?

‘Evidentemente, nuestra sociedad tiene SPA, pensamos, lo cual es bueno, pero normalmente pensamos demasiado, incluso en cosas que no llegan a pasar'.

Confieso que no había escuchado este término hasta que conocí al doctor Augusto Cury. Empecé a estudiar su teoría de la inteligencia multifocal, que me demostró cuáles eran las causas de que mis estudiantes exhibían ciertos comportamientos, en ocasiones decepcionantes; pero al conocer del SPA obtuve muchas respuestas, entre estas que nuestros niños y jóvenes están expuestos a muchos estímulos externos e internos.

Por ejemplo, pensemos solo en las redes sociales (Instagram, Facebook, televisión, Snapchat, Youtube, etc.), donde ellos interactúan con miles de personas de distintas personalidades que influyen sobre su manera de ser.

Imaginemos: yo doy un tema en clases, pero ese día el estudiante no fue y busca información en YouTube acerca del tema. Si fue de su agrado, puede que la persona que aparece en el video influya más que yo, aunque en el momento no se cuente con la veracidad de la información. Muchos docentes nos enfrentamos a esta realidad, donde las imágenes quedan registradas inconscientemente en la memoria de nuestros estudiantes, con mucha influencia, y compiten contra lo que enseñamos.

Por eso, las redes sociales y la televisión, aunado al exceso de información -incluso la que damos en clases-, consumismo y la estética, generan SPA, pues provocan múltiples pensamientos; la velocidad de los pensamientos es tanta, que da lugar a la desconcentración y a la ansiedad.

Esto es lo que está ocurriendo con nuestros niños y jóvenes, en los salones de clases. La ansiedad del SPA, dice Cury, crea la búsqueda de más estímulos para calmarla.

Es aquí que los jóvenes con SPA son los que ven el celular en clase, no dejan de moverse en sus asientos y se paran, revisan material de otras asignaturas cuando estamos explicando; no dejan de conversar, los que hacen bullying a sus compañeros, no cumplen sus obligaciones y se justifican, por lo que es necesario plantearnos qué herramientas requerimos para ayudarlos y construir un nuevo modelo de educación.

Evidentemente, nuestra sociedad sufre de SPA, lo cual puede ser bueno, pero normalmente pensamos demasiado, incluso en cosas que no llegan a pasar, lo cual nos agota, ya que aproximadamente el 20% de la energía corporal se encuentra en el cerebro; por eso nos sentimos fatigados, no dormimos lo suficiente, estamos amargados, no estamos concentrados, nos dan dolores de cabeza, gastritis, se nos olvidan las cosas y no queremos ir a trabajar ni estudiar, vivimos ansiosos y todo esto nos hace perder el placer por las pequeñas cosas de la vida y no logramos mantener en calma ni el cuerpo ni la mente.

A mis colegas me era importante compartirles esto: no nos debemos sentir culpables ni frustrados de nuestros estudiantes, lo que tenemos que hacer es entender el funcionamiento de la mente y enseñárselo a ellos para que transformen sus vidas. Un día puedes hablar de este tema. Te aseguro que ganarás más, lo he hecho con mis estudiantes, y no hay mejor cosa que alguien te enseñe a conocerte a ti mismo, pues esto les ayudará a cumplir sus sueños, a no desistir ante un obstáculo o pérdida, a tomar buenas decisiones, y ante todo seremos para ellos docentes fascinantes que mejoraremos su estilo de vivir.