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27 de Oct de 2020

Cultura

‘La historia sigue viva'

Sobre el pasado no todo está dicho y aún queda mucho por descubrir, de eso está convencida Bethany Aram, directora del proyecto An ARTery of EMPIRE, que estudia a Panamá la Vieja como primera ciudad global en el mundo y que presentó sus primeros resultados en ocasión del V Centenario de su fundación

Panamá, primera ciudad fundada a orillas del Pacífico americano, no era una ciudad europea exclusivamente. Era una ciudad africana, americana, asiática. ‘Realmente fue una primera ciudad global, con toda la dureza que ello conlleva', afirma Bethany Aram, de la Universidad Pablo de Olavide, directora y principal investigadora del proyecto An ARTery of EMPIRE, financiado por el Consejo de Investigación de Europa, logrando un fondo de $2 millones en 2014 y que, a pocos días de la celebración del quinto centenario de la fundación de la ciudad de Panamá, presentó los avances y primeros resultados, así como el documental titulado ‘Una Arteria del Imperio', creado por el Centro de Producción Audiovisual de la Universidad del Norte (Colombia).

Esta conclusión que comparte Aram se basa en las investigaciones que por varios años se han estado llevando a cabo en Panamá Viejo, y que involucra un gran equipo interdisciplinario.

‘El proyecto lo gané para hacer un cruce de datos arqueológicos e históricos para intentar forjar una metodología nueva para el conocimiento del pasado. Así que en lugar de fragmentar, separar disciplinas y conocimiento, quisimos intentar aunar, encontrar una manera de hacer eso', explica la historiadora en entrevista para La Estrella de Panamá .

‘Tiene que ser una investigación de frontera y con un perfil de innovación en la ciencia', añade la historiadora. ‘No queríamos demorar los trabajos porque quería que tuviéramos algunos resultados para poder presentar en esta fecha', asegura. Aunque en Europa es pleno verano y en la institución para la que trabaja todos están de vacaciones, Aram no quería pasar por alto la ocasión, ‘tenía que venir', dice. ‘Es una fecha propicia para estas cosas y muy conectada con Panamá. No podía dejar de venir, de compartir un poco y de recibir retroalimentación', declara.

Las conferencias que tanto ella como otros investigadores del proyecto presentaron tenían la intención también de que quienes hubiesen participado ‘vieran los frutos del proyecto en el que trabajaron'.

Y se trata de un equipo, por momentos, muy numeroso. ‘He tenido la suerte de poder reclutar a magníficos colegas, y poder aprender de ellos, trabajar con ellos, esto enriquece muchísimo', destaca.

El equipo en Panamá es liderado por el arqueólogo panameño Tomás Mendizábal, quien trabaja en mancuerna con el equipo arqueológico de Uninorte, liderado por Juan Martín. Como bioantropólogo participa Javier Rivera, mientras que el arqueólogo cubano Iosvany Hernández apoyaría su tesis doctoral. A ellos se suma un equipo de genética en la Universidad de Pavía, un equipo especializado en análisis isotópicos de Manheim, Alemania, y el equipo histórico de la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla.

En momentos de excavaciones, por supuesto hubo mucha gente involucrada, trabajadores locales, estudiantes en práctica, tanto de la Universidad de Panamá como de Pablo de Olavide; el equipo del Patronato Panamá Viejo, que nos ofreció todo su apoyo, y también asesores como Alfredo Castillero Calvo, Ángeles Ramos, Richard Cooke y Beatriz Rovira, entre otros.

‘Con esta investigación, hacemos una aportación al conocimiento del pasado, específicamente el siglo XVI y XVII, en esta zona, y a partir de allí, hemos hecho cosas que ni siquiera imaginé en un principio', admite.

Aunque la hipótesis de la investigación de Aram estaba basada en la movilidad de mujeres de diferentes procedencias geográficas y étnicas, ‘no hubiera imaginado que los datos logrados, que el perfil demográfico que logramos obtener de las muestras de las excavaciones, llegasen a reforzar la hipótesis a tal grado', cuenta.

Otro logro que la investigadora alcanzó fue el de secuenciar el genoma nuclear de habitantes prehispánicos. ‘Cuando postulé el proyecto, no se sabía que se podía secuenciar el genoma humano y menos en la zona tropical en que estamos, donde la preservación del ADN es más complicado; esto lo hizo mi colega en Pavía, Italia, y no hemos publicado esos resultados porque no hemos dejado de interpretarlos con todos los datos. Cada día se están publicando más genomas completos y las comparaciones cambian, pero vamos a intentar presentarlos en septiembre', informa.

También se han podido aclarar algunas inconsistencias con respecto a si la ciudad de Panamá había sido inicialmente fundada en otro lugar y luego trasladada, hecho que fue descartado basándose en información registrada en archivos de la época.

‘Demostramos con evidencia histórica preponderante y también arqueológica, que la ciudad se fundó allí en agosto de 1519, porque la idea era tener la proximidad de un puerto. Ahora, el puerto cambia, la costa cambia y, por lo tanto, la ciudad se tiene que ajustar dentro de lo que era este trazado', detalla.

De acuerdo con Aram, ‘solemos pensar que la realidad histórica está allí y que es constante, continua. Pero hay que volver a la evidencia y a ver lo que nos dice, Entonces se ve el impacto del ser humano en el ecosistema. Por ejemplo, con el uso del manglar, ya fuera para construcción o para la cocina, como leña, se desata una erosión donde se va perdiendo la línea de la costa y se va comiendo el puerto, sin realmente estar conscientes de eso', establece.

Como consecuencia de esta erosión, se da eventualmente la mudanza de la Catedral y del Monasterio de La Merced, que inicialmente estaba situada muy cerca de la playa y cuya integridad peligraba.

En excavaciones de 2018 se logró ubicar un muro de contención que los vecinos hicieron construir en 1609 justamente para protegerse del mar. Estos cambios y el traslado son los que hacen que el trazado original de la ciudad se vea alterado y no sea totalmente octogonal. ‘Así no se trazaban las ciudades, pero es una respuesta a la realidad. Y la realidad no es perfecta. Siempre hay ajustes, y eso es lo que hace dinámica la historia', asevera Aram. ‘Entonces, podemos precisar contextos. Una de las cosas que puedo aportar como historiadora es que hay que tener una construcción no solamente del lugar, sino también del momento, porque así también vemos el impacto que esto tiene en la vida del ser humano', agrega.

Con este proyecto, asegura la historiadora, ‘ha habido momentos de euforia, y también momentos de bastante trabajo'. Con el fondo he logrado mi sueño, y lo que para mí es increíble es que el resto del equipo lo ha hecho su sueño. Realmente ya no es mi investigación, es su investigación, y hay un gran compromiso en ofrecer los frutos de la investigación a la sociedad'.

Uno de los requisitos que establece el Consejo de Investigación Europeo es que los resultados de estas investigaciones sean de acceso abierto al público. ‘Nosotros vamos más allá. Hemos hecho todo el proceso abierto y participativo al máximo', asegura Aram.

Hoy se presenta la base de datos interdisciplinar con la información que han recabado los investigadores. ‘Es una base de datos inicial, pero vamos a seguir alimentándola hasta el final del proyecto, que será a finales de 2020', especifica la investigadora.

Para Aram, se hace la historia para podernos situar en el presente, para informar nuestras acciones, pero la historia nos dice un poco quiénes somos. En el caso específico de Panamá, se tenía una visión de los habitantes de esa ciudad, que ya empieza a transformarse; empieza a entenderse que esa población era más diversa, y más dinámica de lo que se pensaba', afirma. En cuanto al futuro, tiempo que no pertenece al ámbito de su trabajo, Aram considera importante tomar en cuenta ‘el reconocimiento, el rescate y la puesta en valor del patrimonio, que es excepcional en Panamá, lo que yo llamo una arteria del imperio, es un nexo de ese proceso de temprano reencuentro, contacto o choque entre Asia África y Europa en América', declara. Queda mucho por hacer. ‘La historia sigue viva y no se debe ver como un dogma, sino algo que se mantiene evolucionando. Los vestigios, la información sobre el impacto, lo que significó, a quién afectó y cómo, todo eso queda por descubrir. Está enterrado, está enterrado en parte aquí, entonces, esto nos puede concienciar de la necesidad de valorar las posibilidades de la recuperación del patrimonio, de la investigación del patrimonio', dice convencida.

Para Bethany Aram, ha sido una ‘tremenda suerte, un privilegio poder acceder a este patrimonio y tenemos la obligación de intentar que se conozca en todo el mundo'.

Base de datos a disposición del público

AN ARTERY OF EMPIRE

‘Se tenía una visión de los habitantes de esa ciudad, que ya empieza a transformarse; empieza a entenderse que esa población era más diversa, y más dinámica de lo que se pensaba'.

La base de datos de An ARTery of EMPIRE cuenta con las publicaciones científicas, imágenes de documentos históricos e imágenes de piezas y restos humanos encontrados en las excavaciones del sitio arqueológico de Panamá Viejo. También se cuenta con los permisos requeridos para acceder a información de archivos españoles del siglo XVI, incluyendo correspondencia de las principales autoridades de la ciudad, documentos que hasta la fecha no estaban disponibles al público.

El archivo de la Nación de Perú y el archivo Arzobispal de Lima también tendrán accesible su información para así compensar la falta de un archivo local. También se ha incluido información de investigaciones prehispánicas realizadas en Panamá Viejo, información que servirá para contrastar otros resultados.