30 de Nov de 2021

Cultura

Sánchez Carrión y Panamá, un Busto para una nación interoceánica

Actualmente, el Busto ha sido restaurado por el artista panameño Ricaurte Martínez y la Municipalidad de esta ciudad viene brindando todo su apoyo

“Podría decirse que Sánchez Carrión es un hombre-síntesis del Perú republicano. Nacido en los Andes, educado en la costa y alucinado en la infancia y en la madurez por la cercanía del Dorado Amazónico, había en él la sensibilidad del hombre nuevo, sin prejuicios divisionistas, con el sentido ancho e integral del Perú” (Porras, 1953; Revista del Centro de Estudios Histórico-Militares del Perú, Nro. 21, 1970)

En su carácter de Ministro de Relaciones Exteriores del Libertador Bolívar, José Faustino Sánchez Carrión firmó el 7 de diciembre de 1824 la invitación a todos los países de América a reunirse en el Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, “primer ensayo jurídico de la fraternidad continental” como afirma el diplomático e historiador Porras Barrenechea

Sánchez Carrión, no nace a la palestra política por su contacto con Simón Bolívar, pero se enaltece con él, responde a la línea de precursores ideológicos que cincuenta años antes se inició en el virreinato peruano con Talamantes –destacado orador en México-, Baquíjano y Carrillo, Rodríguez de Mendoza, Olavide –que se escribía con Voltaire-, Vizcardo y Guzmán –autor de la “Carta a los Españoles Americanos” que Francisco de Miranda imprimió y difundió en Venezuela en 1806- e Hipólito Unanue. Sánchez Carrión brinda su enseñanza preñada de rebeldía y de “patriotismo de lúcida doctrina democrática” (Porras, 1953), tiene fe en la estrella bolivariana hasta alcanzar el fin supremo de la libertad con la batalla de la pampa de la Quinua (1824)

No duda en acompañar al Libertador –al tiempo que dirige las relaciones exteriores de la joven república- en el agotador itinerario previo a la decisiva batalla de Ayacucho dictando dispositivos, organizando el Estado: Lima, Pativilca, Marca, Recuay, Huaraz, Yungay, Cabana, Pallasca, Huamachuco, Cajabamba, Cajamarca, Contumazá, Ascope, Trujillo, Casma, otra vez Pativilca, Huacho, Chancay y finalmente Lima (Carrera, 1970). Su temprana muerte en 1825 le impidió hacer más por la nación.

Legó al país tres escritos inspirados en su genio democrático –“La Carta del Solitario de Sayán”, “La Abeja Republicana” y “El Tribuno de la República Peruana”- que alejaron al Perú del ideal monárquico que en algún momento su población contempló como posibilidad, afirmando con sus publicaciones la vocación republicana del país.

La figura de Sánchez Carrión se pone en valor desde el Perú con los escritos del clérigo José Joaquín de Larriva (1825), de Juan Ribeyro (1877), de Porras Barrenechea (“Un profesor de turbulencia”, 1921; “La biblioteca de un revolucionario”, 1943; “El preludio seminarista de una vocación revolucionaria”, 1953) y desde Europa con el entonces Comandante Manuel Bonilla (1912), condecorado con la Legión de Honor e incorporado a la Sociedad Académica de Historia Internacional. En 1908, el embajador panameño Gral. Nicanor de Obarrio percibe su importancia y, siendo un clarividente hombre político, comprende que un monumento sobre este prohombre de la patria latinoamericana debe construirse en el istmo.

El entonces Presidente Leguía, como había ofrecido al embajador de Obarrio, decidió que el Perú tuviese presencia en la efeméride del centenario del Congreso Anfictiónico de Panamá en 1926 por lo que tres años antes encomendó la elaboración de un Busto en bronce macizo con la imagen de Sánchez Carrión que llegó al istmo en el vapor “La Paz” a finales de 1925 conjuntamente con una placa del mismo material donde se saludaba la hermandad panameño-peruana. El paso del tiempo hizo necesaria una primera restauración en 1959 que estuvo a cargo del taller del artista Pozzuoli de Venezuela. Como consecuencia de la gesta patriótica del 9 de enero de 1964 varios monumentos fueron afectados por lo que fue necesario reemplazar la placa conmemorativa por una nueva. Desde ese año el Busto es recolocado en la Avenida Perú hasta 1970, momento en que, con ocasión del 150° aniversario de la independencia panameña de España, el Perú fijó una nueva placa donde se destacaba la coincidencia de las efemérides del Sesquicentenario tanto en Panamá como en la tierra de los Incas. Lamentablemente, la invasión de 1989 afectó al monumento que resultó dañado y la placa sustraída. Actualmente, el Busto ha sido restaurado por el artista panameño Ricaurte Martínez y la Municipalidad de esta ciudad viene brindando todo su apoyo para una próxima reinauguración del Busto que ha tenido un devenir tan azaroso como el prócer al que representa.

Embajador de Perú en Panamá