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24 de May de 2020

Farándula

La joven moda brasileña busca abrirse al mundo

La joven moda brasileña, que esta semana se exhibe en una nueva edición de la Semana de la Moda de Sao Paulo, busca la manera de mejorar...

La joven moda brasileña, que esta semana se exhibe en una nueva edición de la Semana de la Moda de Sao Paulo, busca la manera de mejorar su competitividad y abrirse al mundo, saltando vallas que por ahora la hacen volcarse casi exclusivamente al mercado interno.

Aunque es el quinto productor textil del mundo y el cuarto de textiles confeccionados, Brasil casi no exporta su producción, no está de manera masiva en las vitrinas mundiales y su impacto en las grandes tendencias sigue siendo limitado.

"Nuestros productos manufacturados todavía sufren el llamado 'costo Brasil', con altos impuestos, problemas de infraestructura de transportes o leyes laborales", comentó a la AFP Oskar Metsavah, creador de Osklen, una de las cerca de 20 marcas presentes en la 34 edición de la Semana de la Moda (SPFW en inglés).

Osklen, conocida por su 'casual chic' sofisticado y su diseño innovador, es una de las pocas marcas brasileñas que logró abrirse un espacio fuera de las fronteras, con tiendas en Estados Unidos, Argentina o Japón.Según Paulo Borges, director de la Semana de la Moda de Sao Paulo (SPFW, en inglés), un 95% de la producción de moda de Brasil está destinada al mercado interno.

"¿Por qué pocas marcas brasileñas han conseguido abrir tiendas en el extranjero? Desde mi punto de vista, es por la falta de originalidad y calidad de la gran mayoría", estimó Metsavah.

Para esta edición del SPFW, se introdujeron algunos cambios. La semana de invierno se adelantó para octubre/noviembre y la de verano para marzo/abril, lo que ampliará el intervalo entre el lanzamiento de las colecciones y la llegada de las piezas a las tiendas, dando más tiempo a la confección.

El nuevo calendario sitúa mejor a Brasil en el marco del circuito mundial de la moda y tiene por objetivo "profesionalizar" y expandir una industria que aún "es muy joven", según Borges.

"La moda brasileña no ha conseguido imponerse como producto y marca en el mercado global por una cuestión de costos y dificultades de financiamiento. Pero también es una cosa de madurez, porque es una industria joven que está recién descubriendo su manera de ser", añadió.Con 194 millones de habitantes, Brasil se ha convertido en los últimos años en la niña bonita con la que todos quieren bailar.

La dinámica clase media brasileña suma millones de personas y abarca ya a más de 50% de la población total del gigante sudamericano, sexta economía del mundo.

Se multiplican los centros comerciales para el mercado del lujo, y famosas marcas internacionales -como Louis Vuitton, que el viernes abrió en Sao Paulo una megatienda de 1.200 m2, la primera de este tipo en Latinoamérica- se instalan en el país.

-- El 'costo Brasil' --

Pero disminuir el 'costo Brasil' es un reclamo generalizado de los sectores productivos, que se quejan de altos impuestos, difícil acceso a los créditos, mano de obra costosa, deficiente infraestructura y logística.

"Los productos para confeccionar son caros, la mano de obra es muy cara y los impuestos que tienen que pagar las empresas son muy altos", dijo a la AFP Fabienne Muzy, encargada de planificación de Luminosidade, un grupo encargado de la promoción y organización de los mayores eventos de moda brasileños.

"Si se compara un producto brasileño con uno internacional de marcas como Prada o Chloé, resulta que tienen el mismo precio. Pero afuera ¿qué se va a preferir? Un Prada, claro", añadió esta francesa avecindada hace años en Brasil. "Hay creatividad, hay calidad. Pero el problema es el precio", aseguró.

Según la Asociación Brasileña de la Industria Textil y de Confección (Abit), el sector facturó 63.000 millones de dólares en 2011."Brasil es un gran productor y un gran consumidor textil, pero aún no es un gran actor en las transacciones mundiales de las confecciones", dijo a la AFP Fernando Pimentel, uno de los altos directivos de la Abit.

Por eso, el mundo de la moda brasileña también pide que el gobierno de Dilma Rousseff lo beneficie con medidas como rebajas de impuestos, similares a las que se han lanzado para impulsar la industria automotriz.

Joao Pimenta, diseñador de ropa masculina también presente en la SPFW, afirmó que "la moda brasileña tiene todavía mucho miedo de experimentar". "El nuevo calendario de desfiles nos hace más globalizados y nos da más tiempo para producir las colecciones, para vender. Creo que es lo más importante que está sucediendo en la industria de la moda brasileña, que nos permitirá encontrar nuestro lugar en el mundo", añadió.