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27 de Nov de 2020

Farándula

‘Godard es un Dios vivo, una figura intocable'

El francés Michel Hazanavicius, ganador del Óscar al mejor director por The artist , desacraliza y humaniza a Jean Luc Godard

‘Godard es un Dios vivo, una figura intocable'
‘Godard es un Dios vivo, una figura intocable'

El francés Michel Hazanavicius, ganador del Óscar al mejor director por The artist , desacraliza y humaniza a Jean Luc Godard, estandarte de la Nouvelle Vague, en Redoubtable , un retrato irónico del cineasta, de sus años maoístas y de su relación con la actriz Anne Wiazemsky, 20 años más joven que él.

‘No quería levantar otra estatua para la gloria de Godard, sino contrastar esa visión', señaló Hazanavicius en una entrevista con Efe. ‘Para parte de la cinefilia, Godard es un Dios vivo, una figura intocable, y la película lo desacraliza, pero también lo humaniza y por ello lo hace más accesible', opina.

El filme, que compitió en la sección oficial del pasado festival de Cannes, se basa en Un an après , uno de los libros que Wiazemsky (interpretada por Stacey Martin) escribió sobre su relación con el autor de Breathless (1960).

La trama se desarrolla a finales de los 60, con un París en plena revolución de mayo del 68, y el propio Godard, interpretado por Louis Garrel, en revolución interior. Va a las manifestaciones, participa en debates donde suelta perlas como ‘los judíos son los nuevos nazis' y trata por todos los medios de mantener su espíritu joven y rebelde, aunque ya ha cumplido los 40.

Tal como lo plantea Hazanavicius, Godard mata a Godard en pos del compromiso político y artístico.

‘Es la ruptura más importante de su vida', considera el director francés, de origen lituano, que describe a Godard como un hombre temperamental y amante de las contradicciones.

En esa época acababa de estrenar La chinoise (1967), que en cierto modo anticipó el espíritu de mayo del 68 y supuso el inicio de una evolución hacia un cine ‘más radical, militante y abiertamente político'.

El tono de comedia que emplea y el cambio de contexto histórico, hacen que la subversión de Godard, llevada hasta el extremo de tomar las decisiones fílmicas por votación popular en el Grupo Dziga Vertov, parezca inocente y hasta ridícula.