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13 de Dec de 2019

Gastronomía

‘Mukbang', comer y monetizar en las pantallas

La tendencia originaria de Corea del Sur se ha extendido alrededor del mundo aglutinando a la comunidad ‘foodie' que disfruta de ver y oír a otros devorar grandes cantidades de comida

Un millón y medio de publicaciones acompañan en Instagram la etiqueta ‘Mukbang', un fenómeno digital dirigido a los foodies que cada día gana más adeptos. La terminología es la contracción de dos palabras coreanas: ‘mukja' o ‘vamos a comer' y ‘bang song', que significa ‘transmisión'. Se originó en Corea del Sur y ha captado la atención internacional reclutando a ejércitos de mukbangers y fanáticos, movidos por el extraño deseo de mirar a otros mortales comer y comer, sin parar.

La tendencia, que vio luz por primera vez en 2011, ya se ha extendido a América como algo que no deja de captar la atención de los curiosos en las redes sociales. Cuenta con un nicho interesante que ha sabido mantenerse atento a la publicación de particulares videos en los que se aprecia a uno o más sujetos ingiriendo pequeñas o grandes cantidades de alimentos.

Una oportunidad que bien han sabido monetizar, a través de publicidad en YouTube, por las marcas que les patrocinan o por donaciones de sus seguidores a cambio de comer para ellos.

Erik Lamkin es un mukbanger estadounidense que reside en California. De acuerdo con un artículo de Today, perteneciente a la cadena NBC , Lamkin dice que ‘la mayoría de sus ingresos provienen de anuncios y patrocinios de YouTube. En Corea del Sur, también pueden sacar provecho de las donaciones digitales de los espectadores, con transferencias directas de dinero desde aficionados'.

‘Podría tratarse de soledad o de razones comerciales para promocionar algún producto o marca',

ALEXANDER YU,

PSICÓLOGO CLÍNICO

El joven de 24 años asegura en la misma publicación que es difícil determinar cuánto dinero ha ganado en los dos años desde que comenzó a hacer mukbanging una vez a la semana. Pero, él puede cuantificar cómo ha crecido su seguimiento social.

Hamburguesas, pastas, sushi , langostas, pizzas , tacos, postres, hot dogs , croissants , helados, bebidas ¡y frutas! saltan en las pantallas de los móviles, con sonidos claramente amplificados por micrófonos que buscan exponer a detalle el proceso de masticación.

Alexander Yu, psicólogo clínico, explica que aunque no podría afirmar si este tipo de conducta implica algún trastorno o patología clínica, podrían estudiarse las motivaciones de los sujetos que preparan estos contenidos.

‘Podría tratarse de soledad o de razones comerciales para promocionar algún producto o marca', cita.

Por otra parte, no descarta que al investigar esta tendencia a fondo pudiese detectarse si ‘existe algún tipo de trastorno de la conducta alimentaria'.

El impacto social del mukbang dependerá de la cultura. ‘Algunas de nuestras sociedades refuerzan la imagen de la mujer delgada y esbelta, que generalmente come en pequeñas cantidades. Estos videos permitirían romper ciertos prejuicios'.

Y claro, no descarta que, de acuerdo con los alimentos cuyo consumo se promueve a través de esta tendencia, podría haber un efecto nocivo para la salud.

¿Perfiles?

Si bien el movimiento tuvo su origen en la sociedad coreana, con platillos propios de esta gastronomía, ha logrado extenderse masivamente a otras latitudes.

Para Yu, detrás de todo dispositivo tecnológico existen personalidades diversas con numerosas motivaciones.

‘Hay personas más influenciables que pueden ser propensas a seguir estas conductas alimentarias', subraya, además, ‘sería interesante abrir investigaciones en el área. Apoyados en la psicología social, clínica y las herramientas tecnológicas actuales', comenta.

Nicholas Perry, creador de ‘Nikocado Avocado', se hace llamar ‘El rey del mukbang'. Es un joven norteamericano, nacido en Harrisburg, Pennsylvania, cuyo canal de YouTube cuenta con más de 1,600,000 seguidores. Desde allí, comparte toda una producción orientada a captar en video la manera en la que devora sus ‘banquetes'.

Al otro lado del globo está Benzz, un joven youtuber coreano, con un canal que cuenta con más de tres millones de suscriptores. A través de sus videos hace una de las cosas que aparentemente más disfruta: comer y comer hasta reventar dando provecho a la posibilidad de comercializar los contenidos que comparte en este espacio. Es el más popular de los broadcaster jockeys —como se les conoce en el medio— de Corea y además de seguirle en YouTube, la televisión local Afreeca.tv ofrece la oportunidad de emitir sus comilonas.

En una publicación del diario 20 Minutos, Seúl Oh Jin-sae, director de negocios de la productora de Banzz, CJ E&M, explica que ‘el auge de esta tendencia refleja el creciente número de personas solas en Corea. Comer con alguien es su modo de relacionarse y el mukbang permite a los jóvenes establecer conexiones con los creadores de contenido'.

El mismo artículo establece que el profesor Moon Shin-il, de la universidad de Myongji, ‘atribuye este último y curioso fenómeno a las ‘neuronas espejo' responsables de la empatía, que hacen que un espectador hambriento pueda quedar satisfecho con solo observar a la otra persona comiendo'.

Además, reza el artículo, el éxito de este movimiento reposa en ‘la soledad que padecen muchos jóvenes en la competitiva y materialista sociedad surcoreana'.

Tiempo, producción y creatividad

ACTUALIDAD

Para Nicholas Perry intercambiar calorías por clics es más demandante y retador de lo que la gente imagina. ‘Sé que suena como un trabajo fácil', le dice a la revista Mens Health. ‘Te sientas. Gargantas. Ganas miles de dólares. Vaya, es muy divertido'. Lo que hay detrás, según cuenta, es que un audiovisual de 20 a 60 minutos, tarda horas en producirse. Perry publica al menos una vez por semana y asegura que estos videos requieren cada vez más. ‘Es un trabajo de tiempo completo. Yo soy el negocio'. Además, ‘es muy poderoso que millones de personas sigan todos tus movimientos hasta el punto en que quieran saber lo que estás haciendo', afirma. Antes de ser ‘youtuber', se apoyó como violinista independiente y empujando carritos en Home Depot.