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30 de Oct de 2020

Planeta

Comercio agrícola y cambio climático

NUEVA YORK. El comercio agrícola conlleva un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, debido a emisiones generadas por ...

NUEVA YORK. El comercio agrícola conlleva un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, debido a emisiones generadas por el transporte de esos productos y el tipo de agricultura intensiva que se promueve. De hecho, la agricultura ya es responsable del 30 por ciento de las emisiones de gases vinculados con el calentamiento del planeta, afirmó el experto de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter.

Además, recalcó, "el comercio es legítimo y se necesita en cierto grado, pero no es la solución a la seguridad alimentaria".

De Schutter presentó a la prensa las conclusiones de un estudio que le encargó la ONU sobre la relación entre el comercio internacional y el derecho a la alimentación, según el cual el comercio no puede sustituir la capacidad de cada país de dar de comer a su población.

Asimismo, confirmó que la crisis alimentaria que se registró este año, originada por una fuerte subida del precio de los alimentos básicos, aumentó en 100 millones el número de personas que tienen hambre en el mundo.

La cifra total se eleva ahora a 963 millones de personas -frente a los 852 millones de 2005- y, de ellas, el 50 por ciento son pequeños agricultores de países en desarrollo.

El experto de las Naciones Unidas critica en su informe el rumbo que tomaron en los últimos años las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre una mayor liberalización del comercio mundial -incluido el agrícola- y recalca que, aunque esas conversaciones tuvieran éxito, ello no impediría que "otra crisis alimentaria se repita de aquí a dos o tres años".

En su opinión, esta es una amenaza real porque las causas de fondo no han sido resueltas, como el hecho de que el modelo actual de comercio beneficia a los grandes productores agrícolas (principalmente agroexportadores) en detrimento de los pequeños.

Para De Schutter, la supuesta prosperidad que el comercio ha llevado a la economía mundial ha tenido "costos escondidos", como que muchos países sean altamente vulnerables a las caídas de los precios internacionales o hayan visto arruinarse a sus productores locales.

Asimismo, señaló, el modelo imperante ha enriquecido a los intermediarios en el comercio agrícola, ha empobrecido a los productores y ha encarecido los precios para el consumidor final.

Los grandes productores han aumentado su poder y capacidad de influir en las políticas públicas, mientras nadie representa los intereses de los pequeños agricultores, agregó.

En esas circunstancias, según De Schutter, los que "menos se preocupan por cuestiones sociales o medioambientales tienen ventaja".

El experto dijo que esta situación es consecuencia de la ausencia total de una reflexión en términos de derechos humanos, en especial a la alimentación, en las negociaciones comerciales. De Schutter pidió a los gobiernos de los países pobres que evalúen el impacto de sus compromisos comerciales sobre el derecho a la alimentación.