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23 de Jan de 2021

Planeta

Campaña busca evitar muerte del Atitlán por contaminación

Un estudio asegura que al lago, una de las principales atracciones turísticas de Guatemala, le quedan entre 5 y 10 años de vida

Campaña busca evitar muerte del Atitlán por contaminación
Atitlán es uno de los principales atractivos naturales de Guatemala.

Una carretera serpenteante a través de un exhuberante verde lleva hasta uno de los lugares más vistosos de Centroamérica, el lago de Atitlán, ubicado en el departamento de Sololá.

El lago, rodeado por volcanes es una de las mayores atracciones turísticas de Guatemala. En sus orillas, dependiendo de la ubicación, puede encontrarse con hermosas casas de campo o tradicionales caseríos indígenas. allí los visitantes celebran fiestas en los días de asueto y los locales mayas veneran a Maximón.

Pero más allá de la belleza del paisaje volcánico y el colorido de los textiles que luce su gente, el lago Atitlán ha dejado de ser el mismo. La contaminación está cobrando su cuota y de acuerdo a un estudio de la investigadora Margaret Dix par auna universidad privada del país, al lago Atitlán le quedan entre 5 y 10 años de vida pro su grado de contaminación.

A la voz de alerta han acudido diversos sectores de la sociedad guatemalteca. Por una parte, el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) y la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca del lago de Atitlán y su Entorno (Amsclae), firmaron un convenio de cooperación técnica interinstitucional.

Este acuerdo busca ‘establecer mecanismos formales entre ambas entidades para realizar actividades de conservación, recuperación y mejoramiento del lago de Atitlán’, según informó el diario Prensa Libre.

A través de este convenio las instituciones se comprometen a desarrollar ordenanzas conjuntas con el propósito de regular los desechos sólidos, líquidos, peligrosos, combustibles, entre otros que afecten a dicho manto acuífero.

Otro esfuerzo es el que han desarrollado el Centro de Estudios Atitlán, de la Universidad del Valle de Guatemala, y la Asociación de Periodistas y Comunicadores Sociales de Sololá. Ellos impulsan la campaña ‘Menos agua contaminada para beber, más agua potable para vivir’, con el objetivo de proteger la salud y el Lago de Atitlán. La campaña fue presentada en Panajachel, población a orillas del lago. La actividad, según detalló Prensa Libre, se hará a través de medios escritos, televisivos y radiales de ese departamento, con la finalidad de concienciar a la población sobre la importancia de cuidar el ambiente y esa fuente de agua. La iniciativa busca concienciar sobre el adecuado tratamiento de las aguas residuales, para evitar que contaminen el lago, tanto en las formas de desinfectar el agua para consumo, con el fin de prevenir enfermedades. La campaña, dirigia a los habitantes del área fue lanzada en los idiomas español, kaqchikel, k’iche’ y tz’utujil.

Otra campaña es la que instituciones públicas, privadas y la embajada de Italia en Guatemala.

Mañana 4 de abril finalizará la actividad denominada ‘Lancha azul’ que recorrerá el lago tomando muestras del lago para tener un diagnóstico científico sobre su situación actual.

Esta recolección de datos forma parte de la iniciativa ‘Yo soy Atitlán’, que en las últimas semanas dio sus primeros pasos en su lucha por salvar el lago, con la promoción de foros y actividades con la participación de diversos sectores de la sociedad guatemalteca.

La iniciativa, que es apoyada por dos organizaciones ambientalistas italianas y la gobernación de Sololá, emitió también una declaración sobre el estado actual del lago y el camino a seguir para su recuperación.

Actualmente en Atitlán funcionan dos plantas de tratamiento para aguas (de diez instaladas) en el lago y las más de 450 mil personas que viven alrededor de la cuenca carecen de información apropiada acerca del cuidado de la biodiversidad del mismo, aseguró a EFE Luigi Pierleoni, representante de la Cooperación Italiana de la embajada. Además, de acuerdo al diplomático italiano, no existe un plan territorial, ni políticas establecidas para el desecho de desperdicios líquidos y sólidos en el lago, cuya superficie es de 125 kilómetros cuadrados.