Temas Especiales

28 de Jan de 2021

Planeta

Toman medidas preventivas para evitar caída de árboles

En Panamá los árboles caídos han dejado daños materiales y humanos, incluyendo la muerte de personas

Con la época de lluvias comienza la caída de árboles, causando graves daños a la propiedad e inclusive amenazando la vida humana.

En lo que va del 2014, el Sistema Nacional de Protección Civil, SINAPROC, ha podado 84 árboles en Panamá y unos 70 más a nivel nacional, luego de recibir llamadas de alerta de parte del público y de realizar las debidas inspecciones.

Arturo Alvarado, director del SINAPROC, cuenta que en 2013 se creó una comisión entre dicha institución, el Cuerpo de Bomberos, el Ministerio de Obras Públicas (MOP), el Municipio de Panamá, ANCON y la ANAM, para tomar medidas preventivas. De esta comisión se hicieron monitoreos en las áreas públicas de la capital, donde se inspeccionaron un total de 49 árboles, de los cuales unos 18 se talaron y otros 31 se podaron.

Si bien es cierto que las lluvias son de vital importancia para el desarrollo de la flora, en determinadas circunstancias, este factor puede convertirse en un gran riesgo.

Cuando un árbol está ‘enfermo’, los vientos y la lluvia pueden causar un impacto en él, haciendo que sus ramas tomen otra posición e incluso se quiebren.

Carmen Galdames, ha sido asistente en el herbario del Instituto Smithsonian durante veinte años. Explica que según su experiencia, ha podido observar que básicamente los árboles se caen cuando están enfermos, cuando sus ramas no se han desarrollado suficiente y cuando su madera es muy suave.

Galdames señala que el árbol generalmente se enferma al ser atacado por hongos y por agresión de insectos, lo cual hace muchas veces que muera poco a poco.

También menciona que en el verano las ramas de los árboles están sometidas a gran sequedad, por lo que puede morir, en especial si no se han desarrollado lo suficiente. En general, durante el año se da un proceso que afecta al arbusto.

Además, afirma Galdames que ‘los árboles de madera fuerte como el roble y el guayacán generalmente solo desprenden ramas pequeñas que no causan lesiones, mientras que los de madera suave, como el corotú y el espavé, que alcanzan gran tamaño, desprenden ramas muy grandes, lo cual se convierte en un peligro.

‘Cuando aparecen las lluvias y los vientos fuertes es más factible que los árboles se caigan, ya que las ramas se vuelven más pesadas, y cuando éstas se agitan, pueden adquirir una postura casi horizontal y hasta pueden caerse, en especial si el árbol está enfermo o su madera es muy débil’, expresó.

SI TENGO UN ÁRBOL ENFERMO, ¿QUÉ DEBO HACER?

Si usted mira un árbol que está a punto de caer, debe tener en cuenta si está en un área privada o en un área pública. Si el arbusto se encuentra en un área privada, el proceso es llamar a la ANAM, quienes harán una inspección en un plazo no mayor a dos días para conocer su estado fitosanitario, y ellos determinarán si se debe podar o cortar, de acuerdo con las condiciones del mismo.

Si representa una amenaza, la Autoridad emite una recomendación escrita y el dueño del terreno donde está el árbol debe pagar un permiso de tala, que oscila entre tres y diez dólares, según el tipo de arbusto, tal como lo señala Silvano Vergara, director de la institución.

Vergara explica que este proceso es complicado de hacer cuando las llamadas las hacen vecinos, debido a que a la hora de verificar, deben tener permisos de los dueños, para no violar el derecho a la propiedad.

Posteriormente, se debe llamar al SINAPROC para el corte del árbol (en un plazo de dos días), si éste representa un peligro (en este caso el servicio no tiene ningún costo), o de lo contrario, el dueño puede hacerlo por sus propios medios, de acuerdo a lo que recomiende la ANAM.

Los dueños también deben encargarse de recoger los restos del árbol cortado o podado.

Por otra parte, si el árbol pertenece a la servidumbre municipal, el Municipio, a través de su departamento de ornato y aseo, debe ser quien gestione todo el proceso, pero debido a las limitantes del horario de atención y del protocolo, las personas pueden dar aviso a la ANAM para que ésta haga la evaluación y se tomen las medidas: si es una amenaza, el SINAPROC procede al corte o podado, y en este caso, el Municipio debe hacerse cargo de los restos. Si la ANAM no determina peligro, Ornato debe darle mantenimiento al árbol y encargarse del mismo.

Silvano Vergara resalta que la ANAM no es propietaria de los árboles de la servidumbre, sino solo una ‘administradora, que brinda apoyo técnico, por lo cual le compete al Municipio dar mantenimiento a los arbustos, los cuales tienen un período de vida’. Además, aclara, la ANAM se encarga directamente de los árboles que están en la zonas protegidas, a los cuales no se les hace manutención porque no se altera su proceso natural.

El 16 de mayo se celebró en Panamá el Día Nacional del Árbol. Esta fecha se conmemora el tercer viernes de mayo y se instauró mediante el Decreto No 265 del 11 de mayo de 1967, para despertar el interés y formar conciencia acerca de los recursos naturales, atender el problema de la tala indiscriminada y el daño a otros recursos naturales.