26 de Feb de 2020

Planeta

Combustible sucio amenaza patrimonio

Los habitantes de pueblos con más de 700 años de antigüedad protestan por quema de carbón

El dilema energético de Europa –quemar el carbón más sucio cumpliendo a la vez los objetivos en materia de contaminación— se está cristalizando en la oposición a un plan que eliminaría poblados de 700 años y excavaría dos pozos del tamaño de Manhattan.

PGE SA y Vattenfall AB, las empresas de servicios eléctricos con sede en Varsovia y Estocolmo, quieren explotar el depósito de lignito más rico de Europa, sobre la frontera germano-polaca. Enfrentan la oposición de las comunidades que ya sufren esporádicas tormentas de arena y desmoronamientos de caminos, en una zona donde la mina de 12 kilómetros de longitud de Jaenschwalde domina el paisaje desde hace tres decenios. En protesta, los pobladores formarán una cadena humana transfronteriza de 8 kilómetros el 23 de agosto.

La batalla refleja la división en Europa. El primer ministro polaco Donald Tusk considera el carbón, utilizado para generar 90% de la electricidad de su país, como una forma de que Europa dependa menos del gas natural ruso. El gobierno de la canciller alemana Angela Merkel llama ‘oro negro’ al lignito, pensando que contribuirá a suavizar las fluctuaciones derivadas de la generación eólica y solar. La Unión Europea, a la que ambos pertenecen, quiere normas más rígidas con respecto a la contaminación que vuelvan más costoso quemar carbón.

ANÁLISIS

‘Nos sentimos como Asterix y Obelix luchando contra el Imperio Romano’, dijo Andreas Stahlberg, ingeniero que analiza el impacto de la expansión para el municipio alemán de Schenkendoebern, refiriéndose a los personajes de la historieta que se resisten a los poderosos invasores. ‘Como los polacos están lidiando con el mismo problema y las minas estarán tan cerca, consideramos que es un problema internacional’, manifestó Stahlberg durante el transcurso de una entrevista en Gubin, Polonia.

COMPRA EN 2010

PGE compró el proyecto en las ciudades polacas de Gubin y Brody al Estado por una cifra no divulgada en 2010, un año después de haber sido frenado en un referéndum. La mayor empresa de servicios eléctricos de Polonia ha tratado desde entonces de convencer a los casi 11,000 pobladores locales de la zona de cambiar de opinión y aprobar planes de zonificación que incluyan la mina.

Zbigniew Barski, alcalde de la comunidad rural de Gubin, con 7,300 habitantes que rodea a la ciudad del mismo nombre, y Ryszard Kowalczuk, su homólogo en la vecina Brody, continúan oponiéndose al proyecto.