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27 de Nov de 2020

Salud

Unos pies sanos y funcionales

En muchas ocasiones los pies son los grandes olvidados de nuestro cuerpo

Unos pies sanos y funcionales
Los pies es un parte sensible del cuerpo, que siempre requiere atención.

Por lo general, los pies están ocultos, a la vista de terceros. Esto no debe ser óbice para cuidarlos y tener una higiene adecuada. No solo se trata de tener unos pies más bonitos. El asunto va más allá de la apariencia física e involucra un tema tan importante como la comodidad a la hora de caminar.

CONSEJOS DE PEDICURA

Tradicionalmente la pedicura de los pies, al igual que la manicura de las manos ha sido considerado un asunto de mujeres, pero las cosas están cambiando. Cada día que pasa se rompen más estereotipos, por lo que muchos hombres acuden a especialistas o salones de belleza de manera regular, buscando siempre este tipo de tratamientos.

Si optamos por darle cariño a nuestros pies en casa, existen una serie de recomendaciones que conviene tener en cuenta. Antes de cualquier otra cosa, lo primero sería remojar ambos pies en agua tibia mezclada con jabón neutro por unos 10 minutos para suavizarlos. Una vez secados con suavidad, podremos cortar las uñas y limar asperezas, para lo cual necesitaremos un instrumental adecuado.

No sirve cualquier tijera que encontremos. A diferencia de las manos, las uñas de los pies deben cortarse rectas, quedando cuadradas. El principal peligro de utilizar un cortaúñas curvo tradicional radica es que en los bordes se pueden formar uñas encarnadas, que no son precisamente fáciles de curar. En bastantes ocasiones se acabará por tener que acudir al podólogo para que realice un procedimiento de corte y limpieza.

Muy importante es que nunca hay que arrancar trozos de uña ni padrastros (filamentos de piel) con la mano. Si no tenemos la flexibilidad adecuada para realizar el procedimiento, nos falla el pulso o la vista, o estamos en un grupo de riesgo como pueden ser los diabéticos, siempre es preferible acudir a un especialista.

MOLESTAS AMPOLLAS

Por motivo de presión y fricción en nuestros pies, casi todos habremos sufrido en alguna ocasión de ampollas, también llamadas vejigas. Su aparición es frecuente cuando estrenamos calzado -especialmente si no se usan medias como protección- así como cuando se corre o camina por largo tiempo.

También pueden aparecer si el calzado no es de la talla correcta (tanto por grande como por pequeño), o el pie se reseca o humedece en exceso. La mejor protección contra la aparición de ampollas es el uso de vaselina, la cual aplicaremos profusamente en las zonas donde se pueda producir una mayor fricción con el calzado (áreas de la piel con enrojecimiento).

Aunque ello nos puede evitar un 90% de los casos, si de todos modos se forma una ampolla, el tratamiento a administrar dependerá del tamaño de la misma, y sobre todo de si es abierta o retiene líquido en su interior. El primer paso siempre será el de limpiarla bien con agua y jabón, evitando en lo posible estar tocándola, pinchándola, o recortándola para evitar molestas infecciones.

Si hay que realizar algún tipo de procedimiento de este tipo, es mejor acudir a un profesional. Para los casos más sencillos, y frente a las curitas tradicionales que no cubren el área y se mueven con mucha facilidad complicando el proceso de curación, actualmente hay apósitos especiales tipo silicón que se acomodan perfectamente al tamaño y forma de la ampolla, quedando la misma totalmente protegida. Estos apósitos son especialmente funcionales porque no se despegan durante bastantes días, permitiendo que se pueda caminar o realizar ejercicio físico sin problemas, mientras la ampolla sigue su proceso de sanación. Incluso se mantienen firmes con el agua, por lo que la persona se puede duchar con confianza.