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18 de Oct de 2019

Salud

Emociones, peligro al volante

Manejar siendo víctima de la ira, tristeza o desasosiego puede ser tan peligroso o más que hablar, escribir o maquillarse mientras conduce

Muchos ya se saben de memoria el pregón ‘cuando maneje no tome', pues es ampliamente conocido que estar bajo la influencia del alcohol —o las drogas— puede afectar seriamente la capacidad de operar un vehículo.

Recientemente, se han sumado a nuestras vidas distracciones de tipo tecnológico, como los teléfonos celulares, que tampoco son compatibles con sentarse tras el volante. Pero, ¿qué papel juegan las emociones?

Investigadores del Virginia Tech Transportation Institute se dispusieron a investigar los factores que más incrementan el riesgo de un accidente, siguiendo a 3 mil 500 automovilistas por tres años, a través de cámaras, sensores de velocidad y aceleración y ubicación GPS.

Esto les permitió obtener información acerca de cientos de accidentes, así como verificar hacia dónde se dirigían los ojos del conductor en el momento preciso de éstos.

LO MÁS RIESGOSO AL VOLANTE

Su investigación, publicada en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences el mes pasado, encontró que si bien es cierto que ninguna distracción rivalizaba con el riesgo de accidentarse bajo la influencia de drogas o alcohol –esto aumentaba el riesgo 36 veces–, las emociones también juegan un papel importante.

Entre las distracciones, marcar el teléfono era la más arriesgada de todas, aumentando el riesgo de accidente 12 veces, seguido de leer o escribir mientras se conduce, que aumentaba el riesgo de accidente 10 veces.

Sin embargo, encontraron que manejar un vehículo en estado de llanto o enojo era igual de peligroso que leer o escribir y más riesgoso que mandar mensajes de texto o leer un email.

‘Cuando una persona está enfadada comete muchos más errores o no se concentra. Las emociones empañan su percepción y su capacidad de hacer decisiones', explica la doctora Anilena Mejía, investigadora del INDICASAT. Mejía, que tiene un doctorado en psicología de la University of Manchester, se acaba de incorporar a la institución para ayudar a establecer un laboratorio de investigación sobre la prevención de la violencia.

Por otro lado, entre las distracciones menos riesgosas encontraron el aplicarse maquillaje, bailar al ritmo de la música o comer. El conversar por un teléfono celular resultó ser tanta distracción para los conductores como cambiar la estación de radio. En otras palabras, no tan peligroso.

¿QUÉ ACCIONES TOMAR?

En su sitio web, el Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) de los Estados Unidos concuerda con los resultados de la investigación, dedicándole un espacio al tema de las emociones al volante.

En él, explica a los conductores que se ha comprobado que las emociones negativas pueden representar un mayor peligro mientras se conduce que utilizar un teléfono celular.

Entre otras cosas, detallan que puede causar impedimentos a la hora de reaccionar o de reconocer situaciones comunes, como una disminución brusca en la velocidad del tráfico más adelante.

Asimismo, destacan que las emociones negativas podrían afectar la capacidad de predecir el comportamiento de los conductores alrededor, disminuyen la capacidad de realizar maniobras que requieren de precisión y aumentan el riesgo de realizar maniobras arriesgadas, como cambiar repentinamente de carril o conducir por el hombro de la autopista.

Por ello, el DMV ha establecido una serie de recomendaciones generales para ayudar a los conductores a manejar sus emociones si se encuentran en la calle o antes de montarse al carro.

Esto es porque frecuentemente toca conducir después de un problema en el trabajo, una discusión con alguien o tras recibir malas noticias, como la muerte de un ser querido.

Primero sugieren que si está enojado o molesto, salga de la carretera lo más pronto posible, ya sea al hombro o a algún sitio donde se pueda estacionar.

‘Tómese unos minutos para cerrar los ojos, respire profundamente unas cuantas veces y relájese", indica el portal web. Si la emoción es particularmente fuerte, recomiendan tomar un paseo o ir a buscar algo de beber (no alcohólico).

Segundo, si se encuentra preocupado, deprimido o pensando mucho en algo que ha sucedido, debe hacer un esfuerzo por mantenerlo fuera de su mente hasta que detenga el coche. Algunas personas encuentran que la distracción de la música les puede ayudar.

Tercero, mencionan que si está apurado por algo, dese un poco de tiempo extra para llegar a donde debe. Es decir, no salga a manejar con el tiempo muy medido. Eso le ayudará a evitar que se frustre con los conductores lentos u otras cosas que están fuera de su control, como el tráfico pesado o un accidente en el camino.

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‘Manejar un vehículo llorando o enojado era igual de peligroso que leer o escribir y aún más que mandar mensajes de texto o leer un email