Panamá,25º

15 de Nov de 2019

Tecnología

En busca de nuestra propia tecnología

La mesa está trabajando sobre una premisa muy importante.

Es necesario crear más tecnología local.

He tenido la oportunidad de participar de la Mesa Nacional de Emprendimiento, esfuerzo coordinado por Víctor Sánchez, director nacional de innovación en SENACYT. Lo he hecho en representación de CoworkingPTY como espacio de generación e incubación de nuevas ideas, pero en la mesa también participan universidades y aquellos que promovemos el ecosistema nacional de emprendimiento e innovación.

La mesa está trabajando sobre una premisa muy importante. A corto plazo, Panamá posee unos buenos números económicos, pero en el mediano y largo plazo debe orientar su modelo de negocio-país de una forma que genere más valor en aquellas cosas que hace. No es un secreto que en el mundo hiperconectado de hoy, aquellos que intermedian sin agregar valor real tienden a desaparecer, el fenómeno es patente en todos los puntos de la economía.

La única forma de crear ese valor es invirtiendo en investigación y desarrollo. Esta inversión aborda temas como la educación, la cultura y la tecnología, que son los que tienen que ver con la inversión en capital humano. El capital humano de un país es su riqueza real, lo demás cambia con el tiempo y las circunstancias.

Panamá debe plantearse de forma seria y metódica el hecho de crear un esquema para lograr que el capital humano nacional se desarrolle. Ríos de tinta se han vertido acerca del tema de la educación. Unos culpan a los otros, pero al final lo más preocupante es que estamos entregando panameños al mercado laboral mundial sin las mejores herramientas que podríamos darles.

La máxima prioridad de nuestra economía debería ser la de crear los mejores profesionales posibles, no solo competentes en sus áreas sino además solventes éticamente, y capaces de resolver problemas que requieran el uso de la inventiva, la capacidad de trabajar en equipo y que posean la mayor cantidad de competencias que se pueda.

Este tipo de inversiones son las que al final cambian las sociedades, requieren más años para verse y no son tan populares como un puente o una carretera, pero lograrán que en el futuro seamos capaces de crear la tecnología para hacer nuestros puentes y nuestras carreteras o todo lo que se nos ocurra.

Debemos comenzar a plantearnos el hecho de dejar de traer innovación del exterior y comenzar a crearla aquí con la gente local, conformando equipos de investigación con gente del patio que trabaje en los problemas que nos aquejan y que luego, con los resultados de su labor, emprendan proyectos que creen riqueza para nuestro ecosistema local.

Es momento de detenernos y decidir el desarrollo que queremos: más cemento o mejores seres humanos.