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07 de Mar de 2021

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Se puede ganar en el Azteca

El tiempo ha pasado vertiginosamente y ya estamos en octubre, frente a los últimos juegos de la eliminatoria mundialista que decide los ...

El tiempo ha pasado vertiginosamente y ya estamos en octubre, frente a los últimos juegos de la eliminatoria mundialista que decide los tres cupos y un repechaje de la CONCACAF. Hace también mucho tiempo cuando todavía practicábamos el fútbol amateur o aficionado, la federación peruana invitó a Panamá a jugar un encuentro frente a aquella selección de los ídolos de Perú, Cubillas, Sotíl, Chumpitaz, Muñante y los otros de esa era de los año 70, es mismo equipo de dejó a Argentina en Buenos Aires, con gol de ‘Cachito’ Ramírez y la dirección del brasileño ‘Didí’. Mi amigo, el gran capitán Nivaldo Acuña, conocido como ‘Rompe’, un hombre inteligente para las matemáticas y para el fútbol, auditor de la Contraloría por más de 30 años. Compañero de las aulas del Primer Ciclo América, allá en la época de los años 60.

Nivaldo que jugó ese partido, allá en la tierra de los Incas, nos dijo que cuando entraron a la cancha, algunos de los futbolistas de nuestra pobre selección veían a aquellos futbolistas incas como extraterrestres. No era para menos venía de eliminar a Argentina. Acuña con esas salidas y con ese coraje que lo caracteriza, les gritó a los nuestros, ‘míralos son de carne y huesos, e iguales a nosotros’. Sin embargo, nos golearon 5 x 1, futbolísticamente eran superiores. Traigo esta anécdota de los años setenta, para que nuestros amables lectores comprendan la evolución y transformación que ha sufrido nuestro fútbol, el fútbol istmeño, el fútbol panameño, que ahora se conoce en los cuatro puntos cardinales del planeta

Desde hace mucho tiempo hemos señalado que el biotipo del atleta panameño y sobre todo del futbolista criollo, es el ideal para la práctica de este viril deporte, elástico, rápido, flexible, musculoso, valiente, atrevido y sobre todo inteligente. No en vano hemos producido atletas de la talla de Rod Carew, Mariano Rivera, Michael Hicks, Irving Saladino, los hermanos Dely Valdés y Rommel Fernández, para mencionar sólo algunos.

En el pasado con mayor experiencia México nos vapuleaba, y hasta nos humillaba futbolísticamente, la cosas ahora han cambiado.

Antes en Panamá la televisión no creía en el fútbol, y la influencia norteamericana imponía el béisbol y se pasaba en la TV, la mitad de un partido una noche y la otra mitad la próxima semana.

Hoy día se pasan hasta tres encuentros internacionales de alto nivel, lo que es una enseñanza audiovisual y distracción sana para los niños y la familia. Nuestro fútbol no es huérfano, tiene apoyo de la empresa privada y de la propia televisión y de sus administradores, que se dieron cuenta que el fútbol es empresa y un producto vendible para los televidentes, también para los patrocinadores y comerciantes. (Buen negocio).

Aprendimos de ellos, los mexicanos, cuyo fútbol es empresa y está mucha gente involucrada en su desarrollo, con infraestructura de primera y tecnología de punta, pero con ausencia de talentos, al extremo que hoy día no tenga a los futbolistas ideales para conformar un seleccionado de primera línea y estén asustados, para jugar en su propio estadio Azteca, lo que antes fue su bastión.

No se concibe cómo un país como México, con una alta población de habitantes, no pueda producir buenos, excelentes futbolistas de alto nivel para una competencia mundialista.

De quedarse México para esta cita mundialista en Brasil 2014 habrá que realizar una exhaustiva investigación, en donde rodarán cabezas culpables de este fracaso.

(El autor es periodista y docente universitario).

LA COLUMNA DE PEPE