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21 de Oct de 2020

Béisbol

Mark McGwire trabaja sin hacer mucho ruido

Hoy, Mark McGwire trabaja más que de incógnito.

Mark McGwire trabaja sin hacer mucho ruido
McGwire dejó huellas por su poder al bate.

Los reflectores lo persiguieron durante su carrera como pelotero, primero quebrando dos veces la barrera de los 60 jonrones y una vez la de los 70; y luego, por haber usado sustancias prohibidas mientras jugaba al béisbol.

Hoy, Mark McGwire trabaja más que de incógnito. Lo hace como instructor de bateo de los Padres de San Diego.

Ahora, sin las luces de los medios de prensa cuestionándolo y señalándolo, McGwire hace lo que le gusta más: estar dentro del béisbol.

‘Me gusta lo que hago; ayudo a peloteros jóvenes en su trabajo, también los oriento en su conducta y les transmito la emoción de jugar béisbol como lo mejor que existe', explicó.

McGwire es la mano derecha del mánager de los Padres, Andy Green, un joven que se nutre del amplio conocimiento que tiene el jonronero.

‘Mark es auténtico, una persona que no esconde lo que siente por el juego de béisbol', destacó Green.

Mark McGwire está escribiendo una nueva historia en su vida personal y profesional, esta vez, anotando bien las cosas en los renglones.

Tal vez llegue algún día al Salón de la Fama de las Grandes Ligas, pues tiene los números y la historia respaldando sus acciones, aunque la mancha de los esteroides le haya impedido hacerlo desde que fue elegible por diez años, alcanzando apenas un 23.7% en ese período; ya no importa, ‘lo que importa es ahora', destacó.