01 de Dic de 2022

Béisbol

Rod Carew, un bate para la historia

Todo en Rod Carew es espectacular; desde su nacimiento ya se había puesto en movimiento el futuro rey de bateo

Si alguien en la historia ha sido impredecible en cuanto a la dirección y contundencia de sus batazos es el panameño Rod Carew, un singular jugador dueño de una capacidad inusitada para dirigir la bola hacia tierra de nadie.

Carew fue un chocador fuera de serie, algunos lo calificaban de “regadera” porque esparcía , con gracia de artista, sus batazos por todo el terreno de juego.Archivo | La Estrella de Panamá

El gran campocorto Luis Aparicio comentó en una oportunidad que era imposible colocársele a Carew en el campo, ya que este filtraba batazos por doquier, sin aviso.

Fue tan extraordinario como bateador, que en 15 de sus 19 temporadas en las grandes ligas tuvo un promedio mayor a 300, y concluyó con un excelente valor vitalicio de 328. Carew, al final de su carrera acumulaba un WAR de 81.3, el sexto más alto entre los segunda base de todos los tiempos. Un WAR que lo hermana con inmortales del segundo cojín como Roger Hornsby, Eddie Collins, Nap Lajoie, Joe Morgan y Charlie Gehringer.

Todo en Rod Carew es espectacular; por ejemplo, su nacimiento un 1 de octubre de 1945: vino al mundo en el tren de Gatún, al presentársele a su madre los dolores de parto en forma repentina y definitoria. Desde ese especial momento, ya se había puesto en movimiento el futuro rey del bateo.

Carew debuta en las mayores de la mano de los Mellizos de Minnesota un 11 de abril de 1967, en un partido contra los Orioles de Baltimore. En este encuentro, Rod es el sexto bate y segunda base de su equipo, conecta sus dos primeros imparables: el primero contra el célebre pitcher de los Oropéndolas Dave McNally, el segundo contra el relevista Moe Drabowsky. Era el inicio de una carrera de 3,053 hits, y que concluiría en el Salón de la Fama del Béisbol al ser exaltado 24 años después.

En la temporada de 1967 bateó 150 hits, (22 dobles, 7 triples, 8 jonrones ) para alcanzar 210 bases, méritos que le hicieron acreedor del importante galardón de Novato del año, superando a un difícil rival como era Reggie Smith. En el otro circuito, en la Nacional, el premio recayó en un espectacular serpentinero derecho, Tom Seaver. Era la génesis de dos futuros inmortales del béisbol.

Conforme pasaban las temporadas se hacía más patente la extraordinaria capacidad para batear de Carew (a la par que crecía su habilidad para estafar bases junto a su compañero de equipo César Tovar, jugador con el que se combinaba para robos dobles). En 1969 gana su primer título de bateo de la Americana con un sólido promedio de 332.

En los años siguientes (1972-73-74-75-77-78) suma seis coronas adicionales de bateo para irse consagrando como gran bateador de contacto, y unirse a figuras de la talla de Ty Cobb, ganador de 11 coronas de bateo en la Americana. En ese lapso se hace de 3 lideratos de hits (coleccionando 4 temporadas con 200 o más inatrapables), 4 de OBP, y uno de OPS en 1977, cuando ganó el premio al Más valioso de la liga. Igualmente Carew logró dos lideratos de triples (1973 y 1977).

La carrera de Rod Carew en las mayores siempre estuvo llena de marcas asombrosas: el 8 de mayo de 1969, en un encuentro contra los Tigres de Detroit, se combinó con su compañero de equipo César Tovar para robarse el home en la misma entrada. Tovar comenzó el inning con sencillo y Carew fue boleado. Allí comenzó la fiesta. Tovar robó segunda, tercera y home, mientras que Carew hacía el mismo recorrido, anotando mediante estafadas consecutivas. Único en el béisbol este lance de los dos habilidosos peloteros.

Carew fue un chocador fuera de serie, algunos lo calificaban de “regadera” porque esparcía, con gracia de artista, sus batazos por todo el terreno de juego.

A su retiro totalizaba 649 extrabases, una cantidad bastante respetable en alguien con poder medio. Sus 112 triples son la tercera cifra más alta entre peloteros latinos en la historia, tras los 166 de Roberto Clemente y los 131 de José Reyes.

Rod Carew fue excepcional en su rol de bateador de contacto, un virtuoso del bateo.

Un bate para la historia.