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04 de Jun de 2020

Fútbol

Editorial

¿Una sanción justa?

Cuando se habla de justicia, de los criterios para impartirla y sus consecuencias, hay que estar muy claro en qué tipo de justicia es la que se imparte, y a quién se le somete, como consecuencia de sus actos.

A mi juicio, lejos de ser un escarmiento, la sanción impuesta al uruguayo Luis Suárez podría sentar un precedente que complique aún más la forma en que la FIFA dice impartir justicia.

Sin dudas, los antecedentes más que el hecho en sí condenaron casi a priori a Suárez, cuyo talento goleador no está en discusión.

Esta claro que no se puede morder a un jugador en la cancha de fútbol... pero, ¿qué sucede cuando el agresor no usa sus dientes, sino sus piernas, sus brazos o su propia humanidad para agredir a un contrario?

Las acciones ‘normales’ de un partido de fútbol, basadas en la intensidad con que se disputa la posesión del balón en la cancha son una cosa muy distinta a un movimiento premeditado para sacar del partido a un jugador.

¿Recuerdan al brasileño Leonardo y su codazo sobre el estadounidense Tabaré Ramos, en el Mundial de 1994?

El sudamericano solo vio una tarjeta amarilla, producto de su acción; y Ramos convulsionó en la propia cancha, produciendo un susto mayúsculo.

Lo de Suárez se resume en un viejo refrán: ‘cría fama y acuéstate a dormir’; sus antecedentes, sumados a la presión de los medios, lo condenaron de antemano. Espero ver si en lo que falta de este campeonato, sucede una acción negativa, y si la FIFA se atreverá a sancionar con este mismo rigor.