08 de Ago de 2022

Fútbol

Sin lucidez ni brillo, Suárez sigue perdido

La cuota goleadora del charrúa es inexistente en el Barcelona, mientras algunos aguardan que se adapte al club

Sin lucidez ni brillo, Suárez sigue perdido
Barcelona sigue esperando que Luis Suárez muestre su talento de goleador.

La presencia de Luis Suárez en la cancha pasó intrascendente en la última victoria del Barcelona.

Sí, eso es lo que puede decirse cuando miras la ficha del partido, con su nombre ausente en la lista de los realizadores.

Tiene cualidades muy conveniente para el Barcelona, y que están siendo aprovechadas en una dimensión desconocida.

Porque no se trata del gran creativo, o del pateador de los tiros libres o de los tiros de esquina.

Lo de Luis Suárez es, y debe ser, tener un romance con las redes cada vez que impulsa el balón con sus piernas; pero eso no está sucediendo.

Se le ve peleado el balón, su movimiento consigue orificios en la defensa rival, y además, luce integrado al club donde Messi es el líder y el resto solo figuras.

Sin embargo, la razón por que la fue contratado por el club catalán aún no aparece: los goles.

Los números dicen que Suárez simplemente no rinde en la ofensiva del Barcelona, con solo dos goles en once partidos de liga y tres más en otras competencias.

El uruguayo dista mucho del rompe redes en que se convirtió jugando en la Liga Premier de Inglaterra para el Liverpool; después del Mundial y su suspensión de seis meses, sencillamente no parece ser el jugador agresivo ante el marco contrario.

El partido del domingo ante el Deportivo La Coruña en el Riazor fue una clara muestra de la situación en que está metido el sudamericano, pues tuvo dos ocasiones claras que debían haber terminado con goles, desperdiciándolas una vez más.

Si el Barcelona pagó 85 millones por tener los goles de Luis Suárez, lo menos que puede exigírsele es que los concrete; aunque por el momento, el técnico Luis Enrique prefiera señalar que la cuestión de ‘acoplamiento’ con los azulgranas está cumpliendo las etapas que necesita para que recupere el olfato de goles perdido; quizás suceda, pero no se sabe que la paciencia llegará hasta ese momento.