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16 de Jan de 2021

Fútbol

Uruguay campeón de los Juegos Panamericanos

La gente seguía entrando en el estadio cuando el árbitro guatemalteco Oscar Reyna señaló el comienzo de la contienda

La selección uruguaya de fútbol se consagró campeona de los Juegos Panamericanos de Toronto-2015 al ganar este domingo en la final 1-0 a México en el Estadio Panamericano de Fútbol CIBC de Hamilton.

A la Celeste le bastó un solitario gol de su delantero Brian Lozano de tiro libre a los once minutos para llevarse la victoria y suceder así en el palmarés a los propios mexicanos.

Esta es la primera medalla de oro de Uruguay en estos Panamericanos y es el segundo título de su historia después del logrado en Caracas-1983, cuando ganó 1-0 a Brasil en la final con un gol de Miguel Peirano y con Oscar Tabárez, hoy seleccionador de la absoluta, en el banco.

El público uruguayo abarrotó las gradas del estadio de Hamilton, con capacidad para unas 25.000 personas.

Banderas de Nacional y camisetas de Peñarol pusieron el color a una tarde abrasadora.

El calor acompañó a aficionados y jugadores durante toda la tarde del domingo, hasta el punto de que tuvo que pararse el partido a la media hora de cada tiempo para que los futbolistas pudieran refrescarse y descansar unos segundos.

La gente seguía entrando en el estadio cuando el árbitro guatemalteco Oscar Reyna señaló el comienzo de la contienda.

México formaba inicialmente con cinco defensores y dejaba claro desde el principio que quería el balón.

Deseaba construir y hacer daño con él. Mientras, el plan uruguayo era claro: presionar, esperar y contragolpear.

El Tri tuvo la primera ocasión a los dos minutos con un disparo desde dentro del área que el muro charrúa despejó.

Las cartas estaban sobre la mesa y las espadas por todo lo alto.Decenas de aficionados gritaban "México" y miles de ellos los silenciaban a continuación con "Uruguay".

Y así, entre ánimos, el mediocampista Jorge Espericueta lanzó una falta que despejó con dificultades Guillermo de Amores a los nueve minutos y, justo después, en la misma situación pero en la otra posición del campo, Brian Lozano no falló.

El volante ofensivo de Defensor Sporting superó a la barrera por el exterior y marcó el primer y único tanto del partido para delirio de sus compañeros.

México acusó el golpe. Desorientado, varió su formación y fue ganando metros más por empuje y aglomeración que por convicción.

Espericueta, el más activo de los suyos, lo intentó un par de veces con dos tiros lejanos, sin peligro (20, 28), y Luis Cisneros, al borde del descanso (40), estrelló el balón en el larguero en un centro lateral que se envenenó.

Uruguay llegaba al final de los 45 minutos por delante en el marcador, sin apenas haber sufrido y con su plan ejecutado a la perfección.

En los 15 minutos de descanso, con el público abandonando sus lugares para comprar comiday bebida, el grupo de hard rock Monster Truck amenizó la espera. Gritos, guitarras eléctricas y batería para ilustrar lo que había sido la primera mitad.

Un equipo creado para volar  La Celeste empleó el vértigo como forma de vida en el torneo. Y le salió bien. Una escuadra construida para recuperar y volar por los costados con sus 'balas' Michael Santos y Brian Lozano, siempre bien lanzados por Nicolás Albarracín e Ignacio González.

El plan que dejó fuera a Brasil 2-1 en semifinales marchaba de maravilla también contra México.Los charrúas salieron mejor y gozaron de dos mano a mano consecutivos que el arquero mexicano Manuel Lajud solventó magistralmente (57, 60).

Los aztecas parecían noqueados, presas de las altas temperaturas y la intensa presión de sus rivales, y sólo creaban peligro en acciones a balón parado (66).

El choque se detuvo de nuevo para dar protagonismo al agua (75), se sucedieron las faltas y México gozó de su última ocasión, que no encontró rematador (86), en una imagen que reflejaba a la perfección el recorrido azteca en el partido.

El árbitro señaló el final y los charrúas estallaron de júbilo. No habían sido capaces de colgarse ningún oro hasta el último día, pero Uruguay se despedirá de Toronto con una presea dorada en lo que más le importa, en un deporte que es religión para la pequeña nación sudamericana.