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- 15/10/2014 02:00
La afición por la hípica en Panamá data de finales del siglo XIX, cuando inmigrantes norteamericanos y antillanos llegaron al país, quienes por tradición inglesa llevaban en sus venas por sapiencia y vocación el fuego sagrado de las carreras.
Existen testimonios escritos en La Estrella de Panamá que informaban que en 1880 en el sector de Tumba Muerto, antiguo camino de la Lotería, se celebraron cotejos y en la Avenida Central, conocida como Calle Real.
Otras pistas fueron la avenida Perú en 1912, donde se corrían ‘Match Race’, y en Colón y Bocas del Toro vivieron el fervor de esta actividad, con equinos y jinetes de Jamaica.
LA HÍPICA PANAMEÑA DEBIDAMENTE ORGANIZADA
Fue así que transcurridos muchos años, un 20 de junio de 1922 se transcribió un Acta constituyendo el Club Hípico de Panamá.
Se recuerdan como zapadores de la hípica panameña a Raúl Espinosa, considerado el padre de esta industria; a Francisco Arias Paredes, Ernesto ‘Neco’ De La Guardia, Tomás Gabriel Duque, y Nicanor de Obarrio.
15 DE OCTUBRE, DÍA DEL HIPISMO PANAMEÑO
Con el apoyo y dirección de estas connotadas figuras, el 15 de octubre de 1922 se da inicio a las carreras debidamente organizadas en Panamá en el desaparecido Hipódromo de Juan Franco.
La primera carrera de importancia se verificó el mismo 15 de octubre de 1922, con el ‘Handicap Juan Franco’, cotejo programado para el sexto evento, ganado por ‘Cortez’ con la guía del jinete de apellido Bilac, propiedad de Raúl Espinosa.
Equinos de grandes garras de corredores dejaron sus huellas sobre la cancha del óvalo del Hipódromo de Juan Franco, cuyas férreas batallas hicieron vibrar a la fanaticada hípica .
Entre ellos sobresalieron ‘Copiapo’, ‘Reina Mora’, ‘Microbio’, ‘Main Road’, ‘Jachal’, Támesis, ‘Amorio’ y ‘Mosadec’, los que dejaron sus nombres escritos con tinta indeleble en los registros del Stud Book y Estadística.
Qué decir de los jinetes que empuñaron sus fustas para exigir al máximo a sus cabalgaduras y brindar emocionantes competencias a la fanaticada como Blas Aguirre, Bolívar Moreno, Fernando Álvarez, Horacio Hidalgo, Fortunato Hidalgo, Osvaldo Chanis, Julio Jiménez, Teófilo Medrano, José Bravo, Rubén Vásquez y Alfonso Carbonell.
La jornada que decía adiós a la cancha de Juan Franco fue el domingo 8 de julio de 1956. Once eventos se corrieron en un día nublado que entristecía su despedida, donde cada uno de los cotejos apagaba la luz que iluminaba su existencia.
EL NUEVO ANFITRIÓN
J osé Antonio Remón Cantera, siendo presidente de la República gestionó la construcción del nuevo Hipódromo en Juan Díaz, obra que no puedo ver culminada debido a su asesinato en Juan Franco.
Fue así que finalmente el sábado 14 de julio de 1956, la cancha del óvalo juandieño fue el escenario perfecto, donde se conjugaron la pista y el sol radiante, para realizar una de las más memorables cartillas, la inauguración del Hipódromo Presidente Remón.
En el inolvidable episodio se dieron cita el presidente de turno Ricardo Manuel Arias Espinosa y el mandatario electo Ernesto De La Guardia Jr., surgiendo un renovado movimiento del ‘turf’ en Panamá.
Esta nueva plaza dio origen a mejores días para esta actividad, una pista más extensa y ancha, mejores pesebreras, con una mayor capacidad numérica, que diera como resultado el incremento de nuevas figuras que se interesaron en la afición hípica.
Así mismo hubo un interés en las adquisiciones de nuevos sementales y centros de crianzas en toda la República, aportando mejores productos criollos aptos para competir con los importados, retando a muchos de estos estelaristas con éxito.
Sobre la cancha de arena del óvalo juandieño han emergido los criollos ante grandes pisteros de muchas nacionalidades en las pruebas de mayor renombre y tradición del hipismo.
Que decir de los resonantes triunfos en los eventos de la Serie Hípica Caribeña, donde nuestros equinos marcan la pauta en dichas competencias, ratificando la hegemonía en las pruebas de esta naturaleza.
Del Hipo Remón han egresado grandes luminarias del sillín, probados en todo el orbe, siendo noticias permanentes en los diarios de mayor renombre.
Actualmente la actividad en el Hipo Remón experimenta una bonanza, toda vez que a través de la ley 71 del 6 de septiembre de 2011 se destinan anualmente $ 4 millones al incremento de los premios de las carreras regulares y clásicos.