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19 de Feb de 2020

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‘Todos tenemos un estrecho que cruzar’

PANAMÁ. Conseguir una entrevista con uno de los deportistas que está de moda en estos momentos, fue más fácil de lo que esperaba. Bast...

PANAMÁ. Conseguir una entrevista con uno de los deportistas que está de moda en estos momentos, fue más fácil de lo que esperaba. Bastó discar en mi celular su número de teléfono, pedir la entrevista, y en segundos la fecha y la hora fueron pactadas. Más costó la travesía de La Estrella de Panamá, en el centro de la ciudad, hasta Brisas del Golf, una barriada exclusiva camino al este de la ciudad.

A las dos de la tarde era la cita, pero el endemoniado tráfico de la ciudad de Panamá, en día de pago, impedía la llegada a la hora pactada. Nuevamente, otra llamada fue suficiente para pedir una disculpa y decir que ya estábamos próximos al lugar. Nuevamente, con gentileza, dijo que no había problemas.

Luego de dar unas vueltas en la barriada, llegamos a la casa de César Barría, un chico que es digno de admirar. Pese a su discapacidad cruzó en 4:29 el peligroso Estrecho de Gibraltar.

Ya en los estacionamientos, se hizo otra llamada de rigor, para confirmar. Y en efecto esa era la casa. Esperamos unos minutos, de pronto se abrió la puerta y con su típica sonrisa y esa quietud que lo caracteriza, César nos recibió en su hogar.

Lo primero que buscó fue un lugar especial en su casa. Una esquina, donde tiene los trofeos, medallas y reconocimientos obtenidos a lo largo de su carrera. Luego de una sesión de fotos, dimos paso a la conversa, para poder saber más acerca de la vida y carrera de este atleta.

¿CÓMO ARRANCÓ ESTE SUEÑO?

Surgió desde el año pasado, cuando terminó mi participación en los Parapanamericanos en Brasil. Me dije que quería hacer algo diferente, algo que dejara mi marca como persona y deportista. Fue ahí donde me dije: “voy a cruzar el Estrecho de Gibraltar”.

¿QUÉ TE DIJERON LAS PERSONAS A TU ALREDEDOR?

Al principio, sólo lo sabía mi novia. De allí, ella me apoyó mucho. Luego se lo presenté a mis padres y a mi hermana. En un principio fue de miedo, de susto, porque decían que iba a un mar desconocido, frío, pero luego de esto me apoyaron fuerte en todo.

.¿CÓMO FUE EL ENTRENAMIENTO?

Sacrificios, muchos. Luego de todo la logística comenzaron los entrenamientos. Fíjate que entrenaba de martes a domingo y descansaba el lunes, un día que para nadie es de descanso. No podía salir con mis amigos, como una persona normal. Mi novia tuvo que adaptarse a eso. Por los menos los días de semana y sábados hacía física y agua, los domingos viajaba a Isla Grande, a entrenar en el mar.

¿QUÉ AÑO COMENZASTE A NADAR Y POR QUÉ LO HICISTE?

Cuando comencé nunca pensé llegar hasta donde estoy ahora. Yo aprendí a nadar a los seis años para defenderme y no ahogarme, cuando íbamos a la playa o a la piscina.

¿QUÉ OTRO DEPORTE PRACTICASTES?

El baloncesto era mi pasión. Inclusive, representé al Instituto Justo Arosemena, en intercolegiales. Representé a Colón en nacionales y en algún momento a Coclé.

¿ CÓMO FUE EL ACCIDENTE ?

Fue un 23 de noviembre. Me acuerdo que regresaba de una fiesta con unos amigos. Pero el carro de mi amigo tuvo desperfectos en la entrada de Brisas del Golf, decidimos empujarlo hasta su casa, ya que vivía cerca. Ya cerca, en la recta de entrada a Brisas, de repente apareció un carro a toda velocidad y nos chocó, atrapándome la pierna. Me quedó destrozada. Estaba perdiendo mucha sangre, me llevaron al hospital, al llegar me dijeron que me tenían que amputar y que no había posibilidad de salvar, porque estaba destrozada. Bueno, fue difícil la experiencia, porque uno con 21 años en la plenitud de la juventud, lleno de vida, uno se dice... ¿qué será de mí? En el hospital, sin la pierna, me dije que tenía que afrontarlo y verlo con otros ojos. Gracias al apoyo de Dios y la familia, pude salir adelante. A pesar de todo siempre me mantuve positivo.

¿CÓMO UNA TRAGEDIA PUEDE TENER ALGO POSITIVO?

Yo le cuento a la gente que le doy gracias a Dios, por lo que me pasó. Esto me cambió la vida para bien, porque gracias al accidente veo la vida de otra manera. Si no me hubiera pasado, nunca hubiese conocido a las personas que conozco, no hubiera conseguido este sueño. No cambio por nada lo que me pasó. Si me dieran a elegir, elegiría quedarme así, porque ha sido de bendición, poder afrontar todas las necesidades y poder superarlas. Este es mi mensaje positivo, porque podemos salir adelante, a pesar de todos los obstáculos.

¿QUÉ MENSAJE PARA TODOS LOS PANAMEÑOS?

Cada uno tiene sus propias dificultades en la vida. Cada uno tiene sus propias corrientes a favor o en contra. Todos tenemos dolores físicos y espirituales. Cada uno tiene un estrecho que cruzar y yo le digo que hay que salir día a día con ánimos, para salir adelante.

Los sueños se consiguen cuando se ponen unas gotas de sacrificio. Nada es fácil, pero tampoco nada es imposible. Sólo con un poco de esfuerzo todo se consigue.