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19 de Sep de 2019

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Deporte escolar, un semillero que aún no se explota a cabalidad

Panamá precisa actualizar las leyes y reglamentaciones vigentes que permitan un ordenamiento sobre la materia en el Ministerio de Educación, luego la captación, y finalmente, su desarrollo

‘El deporte no gana elecciones', fue la frase que escuché repetidamente, cuando hablé por vez primera de la necesidad de que los candidatos presidenciales se decantaran por hablar sobre este tema en alguno de los debates programados.

Es cierto. Referirse a renglones sobre seguridad social, educación, economía y salud, parecieran, a vuelo de pájaro, ser mucho más importantes, aunque en todos va intrínsecamente relacionado el deporte. Y ello pudo comprobarse cuando en los conversatorios realizados, al menos uno o dos candidatos introdujo el deporte en su exposición.

Los atletas panameños cuentan con un biotipo envidiable, debido a esa especial mezcla negroide e indígena que corre por sus venas, pero no ha sabido explotarse, tal vez por incapacidad o desconocimiento de quienes los entrenan o porque no se cuenta con las herramientas adecuadas para ello.

Durante años, ‘mentes privilegiadas', principalmente foráneas, a quienes se les ha pagado mucho dinero en asesoría, han hablado sobre el deporte de alto rendimiento, de las ‘grandes' posibilidades de ganar medallas panamericanas y olímpicas. No obstante, muy pocos, o quizás ninguno, llegó a referirse al semillero cautivo que existe en las escuelas y en los barrios.

Un gran legado podría dejar el próximo mandatario si enfoca parte de su equipo de trabajo hacia esas dos áreas; aunque primero deberá realizar una exhaustiva revisión del ordenamiento jurídico existente, porque en algunos aspectos ya están obsoletos y, en otros, ni siquiera los mencionan.

CAMBIOS

Actualizar las leyes y reglamentaciones vigentes que permitiesen, primero, un ordenamiento sobre la materia en el Ministerio de Educación (Meduca), luego la captación mencionada, y finalmente su desarrollo.

A consideración del profesor Pedro Aguilar, un estudioso de la estructura del deporte en Panamá, es necesario que se adapten las reglas de juego a la época y que al deporte escolar se le dé la categoría y el tratamiento que se merece.

En su opinión, es imperante cambiar los enunciados que, en materia deportiva, se hacen en la Constitución, y en los decretos ley 16 y 50, porque ‘promueven modelos obsoletos'.

‘Este marco legal nos tiene cuesta abajo con respecto al deporte en Centroamérica, del cual no bajamos porque nuestros atletas tienen un biotipo especial', aseveró el educador físico, poseedor de una maestría en Gestión de Organizaciones Deportivas de la Universidad de Lleida en Cataluña.

En ese sentido, es necesario un marco jurídico que no solamente permita la obtención de potenciales atletas en los barrios y en las escuelas, sino que dote de recursos a las entidades responsables para su desarrollo y especialización.

Para ello, en el caso particular de las escuelas, sería imperante una dirección especial en el Meduca, que se hiciese cargo tanto del deporte escolar como de la educación física, tal y como existió hasta finales de los años 80, cuando prácticamente desapareció y sus responsabilidades fueron diluidas en otros departamentos.

Asimismo, es necesaria una revisión de la transformación curricular hecha hace algunos años, que redujo la enseñanza de esta cátedra en la educación básica general y, en algunos colegios, perdió su condición de ‘asignatura obligatoria' por la de ‘materia optativa'.

Se une a esto el hecho de que actualmente esta materia en muchos centros educativos es más teórica que práctica, y aún se echa mano del plan de estudios de 1910, conocida con el nombre de ‘gimnasia, juegos y ejercicios escolares', que era impartida durante los recreos y ratos de ocio, explicó el ex director técnico del INDE (Pandeportes).

EMPODERAMIENTO

Aguilar dijo que la cátedra debe ser dictada con estándares de rendimiento para el área del deporte, y realizarse una prueba diagnóstica para evaluar las capacidades físicas básicas del estudiante, que no se efectúa a pesar de estar reglamentado.

‘Si el muchacho cursa el noveno grado, por ejemplo, ya debe dominar los fundamentos básicos de varios deportes, aparte de identificar las capacidades físicas básicas, su desarrollo y la influencia de los ejercicios físicos en su cuerpo', argumentó.

‘Lo que ocurre ahora mismo nos está haciendo perder talentos. No existe una prueba estándar obligatoria, que mida las capacidades ni tampoco las habilidades deportivas. Ambas pruebas nos podrían ayudar a descubrir talentos', matizó.

Precisó que deben crearse clubes multideportivos en las escuelas, donde se practiquen diferentes disciplinas y en las que estén involucrados docentes, padres de familias y voluntarios, respaldados por la comunidad educativa.

Y, ‘para su consolidación, así como existen federaciones para promover un deporte determinado, debiera haber una organización específica para cada deporte escolar', añadió.

La idea es la de utilizar estas entidades como receptoras de ese caudal humano que hay en las escuelas, y prepararlas para los diversos torneos escolares que se organicen, lo que no ocurre en la actualidad.

Explicó que el Ministerio de Educación efectúa competiciones nacionales, pero en un gran porcentaje lo hace, utilizando los talentos formados en clubes y ligas, cuyas matrices son las Federaciones Deportivas.

‘Los atletas panameños cuentan con un biotipo envidiable, debido a esa especial mezcla negroide e indígena que corre por sus venas, pero no ha sabido explotarse',

NICOLÁS ESPINOSA

COLABORADOR

Es decir, que los clubes federativos preparan a sus miembros para las actividades de sus respectivas ligas y federaciones, pero al mismo tiempo para los torneos intercolegiales, donde son seleccionados por sus profesores ‘de a dedo', después de conocer sus habilidades deportivas.

Aunado a ello, las actividades escolares solo alcanzan al 1% de los estudiantes matriculados, donde apenas participan el 6% del total de las escuelas a nivel nacional.

‘Así ha sucedido a través de los años', sentenció Aguilar.