28 de Sep de 2022

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El reloj de Catar aproxima la Copa

La primera Copa Mundo a realizarse en un país árabe, hace sentir sus pasos de proximidad. Un desafío enorme para Catar y la FIFA, de reafirmar que el deporte tiende puentes por encima de las distancias culturales

El reloj de Catar aproxima la Copa
Un mundial en Catar que deje un grato recuerdo, propiciará que otros países árabes aspiren en el futuro a acoger la máxima competencia del fútbol.Shutterstock

El calendario deja deslizar los días y las horas aproximándonos hacia la siguiente Copa Mundo, como si corrieran por un reloj de arena. A 95 días de que en el Al Bayt Stadium las selecciones de Catar y Ecuador den, el 20 de noviembre, inicio a la máxima competencia del fútbol, este primer mundial de selecciones mayores que se disputa en un país árabe nos plantea incógnitas que se irán dilucidando a medida que se dé su apertura con el puntapié inicial.

Como aparece por la tendencia a imponerse, al menos por un buen número de ediciones en el futuro cercano, este será el último mundial en el que la sede del torneo sea asignada a un país en exclusiva. La inclinación es que de ahora en adelante van a primar las sedes compartidas.

La vasta infraestructura y la amplia logística que requiere el torneo, entre otros aspectos, además que el actual formato de 32 países pasará a incluir 48 países participantes para el certamen siguiente Canadá, México y Estados Unidos 2026, hace más dificultoso y oneroso que sea abarcado por una sede única.

En esa dirección ya han surgido dos propuestas compartidas para la versión de 2030, cuya sede debe otorgar la FIFA dentro dos años. España y Portugal han expuesto su candidatura conjunta, contando con el respaldo de las 55 federaciones europeas miembros de la UEFA.

El reloj de Catar aproxima la Copa
Según la tendencia que parece imponerse hacia el futuro, este será el último mundial por un buen número de ediciones, en el que la sede del torneo sea asignada a un país en exclusiva.@FIFAWorldCup

Uruguay, Argentina, Paraguay y Chile han hecho lo propio con el respaldo de la Conmebol y el apoyo particular del presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou. A la candidatura sudamericana la han enarbolado con la distinción de que su adjudicación sería un justo reconocimiento, principalmente a Uruguay, país que encabeza la propuesta en la celebración de un siglo de la Copa Mundo al haberse disputado allí exitosamente el primer certamen en 1930.

Un argumento significativo desde lo simbólico, pero que seguramente encontrará reticencias y votos en contra por el hecho de que al sumarse, América ya habrá sido en 2030 anfitrión de dos torneos en los últimos 26 años de este siglo: Brasil 2014 y Canadá, México, Estados Unidos 2026. Europa pujará con fuerza por el cambio geográfico, buscando tener de vuelta en su territorio la Copa, la última vez fue en Alemania (2006).

Se especula con la posibilidad de que Asia intentará, después de Corea-Japón 2002, que se le permita mostrar su músculo económico y China sería su punta de lanza; las tensiones políticas hoy en esa región no parecen jugar a favor. También se ha mencionado el interés de África, en realizarlo; aunque hoy las que oficialmente aspiran para 2030 son las candidaturas conjuntas de Europa y la de Sudamérica.

El arbitraje, una carta esencial

El reloj de Catar aproxima la Copa
Los cambios que se han producido en el fútbol hacen prever que será un torneo intenso desde lo deportivo; el arbitraje debe ser un facilitador eficaz del juego.Shutterstock

Catar 2022 será el primer mundial en el que se juegue permitiendo la utilización de cinco cambios o sustituciones por equipo. Esta norma, a la que la FIFA le dio luz verde temporalmente en 2020 para facilitar a los equipos una mayor disposición de jugadores debido a la alta incidencia de contagios ocasionados por la covid-19, pasó a ser regla oficial aprobada por la IFAB (International Football Association Board), desde el pasado 1 de julio.

Las selecciones también contarán con un mayor número de suplentes en la banca, que ha pasado de ser en los partidos oficiales de 12 anteriormente, a 15 actualmente. Y las convocatorias de jugadores se modificaron de 23 ampliándose a 26. Aunque el efecto más notorio se deberá reflejar en lo de los cinco cambios, que ha permitido una mayor dinámica de juego al posibilitar prácticamente cambiar casi medio equipo durante el transcurso de un partido, introduciendo más variantes tácticas y oxigenando a los equipos.

Si agregamos a ello la cada vez mayor y científica preparación física, con herramientas tecnológicas en gimnasios para los jugadores, al cuerpo arbitral en cada partido también se le ha vuelto más exigente su labor y preparación.

En cuanto a la utilización del VAR, con su introducción hace cuatro años en Rusia 2018, Catar 2022 tendrá ahora a disposición la tecnología semiautomatizada para la detección del fuera de juego o VAR semiautomático, el cual permite con la ayuda de la inteligencia artificial y tecnología 3D detectar y juzgar rápidamente la posición del jugador en relación con el fuera de juego.

36 árbitros, 69 asistentes y 24 integrantes de equipos arbitrales de video, de las seis confederaciones que integran la FIFA, estarán en Catar y se han venido preparando para el evento con test y seminarios presenciales, como cursos de apoyo en formato virtual. Pierluigi Collina, presidente de la Comisión de Árbitros de la FIFA, y Massimo Busacca, director de Arbitraje de la FIFA, son las cabezas visibles y los máximos responsables de que el arbitraje en la Copa contribuya al buen juego y sea justo en sus decisiones.

Como nunca antes, los cuerpos arbitrales tienen modernas herramientas de ayuda, para reducir el margen de error humano.

Buen fútbol, ¿el único objetivo?

Los ocho estadios que acogerán la Copa, Al Bayt, Al Thumama, 974, Lusail, Ciudad de la Educación, Internacional Khalifa, Al Janoub, Áhmad Bin Ali, cuentan con una enorme inversión en su infraestructura y, sobre todo, con campos de juego de primer nivel que deberán permitir la exposición y el despliegue de las cualidades colectivas e individuales de los equipos y los jugadores participantes.

Estos últimos arribarán en su mayoría a la altura de la mitad de las temporadas de las ligas profesionales en las que participan, a diferencia de las anteriores ocasiones en las que llegaban a la Copa (por realizarse esta a mitad del año) después de los extenuantes campeonatos, lo que debería incidir en que ahora se presentan con menos desgaste físico.

Sobre las preocupaciones en torno a las restricciones que puedan tener los aficionados que asisten al evento, en un entorno cultural diametralmente diferente a los países anfitriones anteriores, los cuales fueron más amplios, habrá que esperar al desarrollo de la Copa antes de asumir una actitud de indisposición hacía la sede. La utilización de árbitros masculinos y femeninos ayudará a romper esquemas de género.

Catar como país anfitrión y la FIFA como el ente organizador tendrán los ojos encima, con miles de dispositivos electrónicos en manos de los aficionados y la prensa deportiva mundial a la expectativa.

El objetivo de que sea un mundial que proyecte una imagen pujante y benévola del país organizador, como ha sido el interés intrínseco de los países al optar por su organización, que deje un recuerdo grato, condiciona a Catar y a la FIFA a estar muy atentos en el manejo de los desafíos que presenten con su comportamiento las diferentes aficiones que acompañan a las selecciones. Catar abre como nunca antes sus puertas de acogida al mundo, y el mundial será una prueba exigente.