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24 de Sep de 2020

Economía

El 45% de los jóvenes están desempleados

PANAMÁ. Los índices de desempleo que se registran en Centroamérica, Panamá y República Dominicacna continúan preocupando a la Organizac...

PANAMÁ. Los índices de desempleo que se registran en Centroamérica, Panamá y República Dominicacna continúan preocupando a la Organización Internacional de Trabajo (OIT).

La preocupación del organismo internacional quedó reflejada en el estudio “Juventud y trabajo decente y las vinculaciones entre trabajo infantil y empleo juvenil” en Centroamérica, Panamá y República Dominicana.

Según Leonardo Ferreira Neves, especialista de la OIT en Política Económica e Instituciones del Mercado de Trabajo, de los casi 10 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años de Centroamérica, Panamá y República Dominicana, poco más de la mitad están económicamente activos, 4.5 millones en la condición de ocupados y más de 600,000 están desempleados.

Los y las jóvenes representan una cuarta parte de la fuerza laboral de la subregión, y un 45% de la población total desempleada. Sus tasas de desempleo son entre dos a cuatro veces más elevadas que los adultos, siendo especialmente significativas en Costa Rica, Panamá y República Dominicana.

La incidencia en el desempleo entre las mujeres jóvenes es más elevada que entre los jóvenes varones (tasas de desempleo que son, por general, casi el doble de la observada para los jóvenes varones), añade el informe.

Para Ferreira Neves es importante la “permanencia en la escuela de niños, niñas y adolescentes para que la inserción laboral futura sea en actividades de calidad y no en empleos informales de baja calidad”.

Otros hallazgos del estudio fueron: el crecimiento económico tiene “baja intensidad en empleo juvenil”; sin embargo, las actividades “más modernas” del sector servicios se muestran más proclives a contar con jóvenes; asimismo, urge mejorar la calidad de la ocupación juvenil en el ámbito rural, como elemento fundamental para reducir la pobreza, promover el desarrollo local y el arraigo de jóvenes.

Así mismo, más allá del desempleo, se observan niveles elevados de precariedad laboral y desprotección social, y una proporción significativa de jóvenes que no estudian ni trabajan (uno de cada cuatro), especialmente en el ámbito rural y para las mujeres jóvenes, lo que merma las posibilidades de desarrollo de trayectorias laborales positivas.

RECOMENDACIONES

Entre las recomendaciones que hace el estudio para disminuir esta problemática que afecta a todos los países está la promoción de la responsabilidad social empresarial y el aprendizaje, identificar buenas prácticas empresariales y promover la capacitación y formación para el empleo, en convenio con el sector privado.

También está el generar oportunidades de trabajo decente a grupos focalizados, priorizar el empleo juvenil en las políticas de desarrollo económico local.