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29 de Nov de 2020

Economía

Críticas de la Fed sin control

WASHINGTON. Cuanto más nos alejamos de 2008, momento en que la economía de Estados Unidos coqueteó con otra Gran Depresión, más gente se...

WASHINGTON. Cuanto más nos alejamos de 2008, momento en que la economía de Estados Unidos coqueteó con otra Gran Depresión, más gente se olvida de lo que ocurrió y crea historias que satisfacen algún impulso político, ideológico o periodístico.

Entre los mayores perdedores de este revisionismo se encuentra la Reserva Federal. Aunque ayudó a salvar a la economía de un colapso más profundo, se la pinta cada vez más como el epicentro de una conspiración tácita para utilizar el dinero del gobierno en beneficio de Wall Street y a expensas de todos los demás.

Si esta opinión prevalece —y es común en el movimiento del tea party, en el movimiento Ocupemos Wall Street, entre figuras políticas tanto de izquierda como de derecha y entre algunos miembros de los medios— todos podríamos convertirnos en perdedores.

El Congreso creó la Reserva Federal en 1913 con el fin de que actuara como entidad crediticia de último recurso para el sistema bancario de la nación. La legislación se originó después del Pánico de 1907, cuando la ausencia de una entidad de crédito de último recurso agravó una crisis severa.

CONSECUENCIAS

Sabemos lo que ocurrió cuando la Reserva evitó ese papel: la Gran Depresión. De 1929 a 1933, el 43% de los 24,970 bancos norteamericanos quebró o desapareció en fusiones.

Los historiadores economistas aún debaten si la Reserva no asumió sus responsabilidades, pero las consecuencias fueron desastrosas. El colapso de dinero y crédito profundizó la Depresión. El desempleo en los años 30 promedió en el 14%. Las críticas de que la Reserva fue demasiado activa en 2008 podrían inducirla a ser demasiado pasiva en otra crisis.

El último ataque contra la Reserva aparece en un largo artículo de Bloomberg, la agencia de noticias. Afirma que la Reserva ‘comprometió’ $7,77 millones para salvar el sistema financiero y que llevó a cabo muchos negocios ‘secretos’ para rescatar importantes bancos.

Esas acusaciones y la cifra de $7,77 millones circularon ampliamente en Internet.

Es más que nada sensacionalismo. Para comenzar, la cifra de $7,77 millones es falsa. Toda persona razonable que lea el artículo concluirá que la Reserva prestó a bancos y otras entidades $7,77 millones. Pero no es así. Ésa era la cantidad, explicó más tarde Bloomberg, que la Reserva podría haber prestado.

Los préstamos de la Reserva nunca llegaron a $1,5 millones, lo que, por supuesto, es mucho pero parece nimio comparado con un sector financiero que vale más de $20 mil millones.

Prácticamente todos los préstamos han sido pagados de vuelta con intereses, expresa la Reserva.

ESTIMACIONES ERRADAS

El economista James Hamilton, de la Universidad de California en San Diego, examinó meticulosamente cómo se construyó la cifra de $7,77 millones. Lo describió como un ‘cálculo absurdo’ que es ‘escandalosamente incorrecto’ y, en última instancia, ‘una mentira’. El columnista económico, David Wessel del Wall Street Journal escribió que la idea de que la Reserva prestó a los bancos $7,77 millones simplemente ‘no es cierta’.

Ni tampoco es cierto que la Reserva mantuviera préstamos ‘en secreto’. El sitio Web de la Reserva siempre contuvo voluminosa información sobre la cantidad de los préstamos y del colateral ofrecido a cambio de los préstamos. Es cierto, los nombres de los prestatarios no se revelaron. Pero existía un buen motivo para ello. En un pánico financiero, revelar la identidad de los bancos prestatarios podría socavar aún más la confianza en ellos. Esa práctica ha sido la norma durante décadas en Estados Unidos y en otras partes.

Tras la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008, los mercados de crédito de Estados Unidos comenzaron a cerrarse. Los bancos no prestaron dinero a otros bancos y los inversores evitaron comprar.