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01 de Dec de 2020

Economía

¿Podría darse una recesión en China durante el 2012?

WASHINGTON. ¿China también? ¿Podría el gigante económico del mundo, que ha crecido a un promedio del 10% anual durante tres décadas, enf...

WASHINGTON. ¿China también? ¿Podría el gigante económico del mundo, que ha crecido a un promedio del 10% anual durante tres décadas, enfrentar una ralentización o lo que para China sería una recesión? ¿Tiene una ‘burbuja’ de bienes raíces que está a punto de ‘reventar’? ¿Cuáles serían las consecuencias mundiales?

El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, visita China y Japón esta semana. Estas preguntas forman un telón de fondo. Con la recesión de Europa y la perezosa economía norteamericana, una considerable ralentización de China sería una mala noticia.

CHINA INSPIRA AMBIVALENCIA

Sus políticas -especialmente su subvaluada tasa de cambio- son manipuladas para darle una ventaja en los mercados mundiales. Este hecho ha costado puestos de trabajo en EEUU, Europa y los países en desarrollo.

Aún así, China es ahora una fuerza económica tan poderosa que una abrupta ralentización tendría consecuencias más allá de sus fronteras. El comercio sufriría. El proteccionismo de China podría intensificarse para contrarrestar la pérdida de puestos de trabajo. Si los excedentes de acero y otros productos fueran echados a los mercados mundiales, los precios y la producción en otras partes caerían.

INDICIOS DE ADVERTENCIA

El economista Nicholas Lardy, del Peterson Institute, cita tres. Primero, la recesión europea ha debilitado el comercio chino; Europa compra alrededor de un quinto de sus exportaciones. Segundo, la vivienda está mostrando indicios de una burbuja y se está deflactando. Finalmente, el gobierno chino tendrá más dificultades en crear un estímulo que durante las crisis financiera de 2008-9. La deuda del gobierno se elevó de un 26% del producto bruto interno en 2007 a un 43% del PBI en 2010.

De qué manera todo esto afectará el crecimiento de China es debatible. ‘Lo más probable es que China tenga un aterrizaje suave’, expresa Justin Yifu Lin, jefe economista del Banco Mundial.

‘El crecimiento pasa a un 8 o 8.5%’. Eso es desde un 9% en 2011. La deuda gubernamental es aún suficientemente baja para permitir un amplio estímulo, piensa Lin. Muchos pronosticadores están de acuerdo.

Pero el escepticismo va creciendo. La firma japonesa de títulos, Nomura, ve una posibilidad en tres de un ‘aterrizaje difícil’- una caída del crecimiento a un 5% o menos. Para los norteamericanos, que están experimentando ahora un crecimiento anual del 2%, esa cifra podría parecer fabulosa. Pero para la economía de China, que se está modernizando, y para su enorme fuerza laboral, una tasa del 5% de crecimiento elevaría el desempleo y el descontento social. El cambio adverso del PBI sería más o menos equivalente a la caída de Estados Unidos en la recesión 2007-9.

VIVIENDAS

El sector de la vivienda podría decidir quién tiene razón. China ha invertido en la vivienda excesivamente, sostiene Lardy en un libro nuevo (‘Sustaining China’s Economic Growth After the Global Financial Crisis’- Mantener el crecimiento económico de China después de la crisis financiera mundial). El principal motivo, dice Lardy, es que las políticas financieras impiden que los ahorristas obtengan un rendimiento adecuado de su dinero. Se considera que el mercado de valores está amañado. Las regulaciones del gobierno mantienen las tasas de interés de los depósitos bancarios —principal salida para los ahorros— bajas. Entre 2004 y 2010, esas tasas estuvieron por debajo de la inflación. Los ahorristas frustrados invierten en la vivienda, donde los precios no están regulados.

El resultado parece ser una clásica burbuja especulativa. La gente compra porque cree que los precios subirán; y los precios suben porque la gente compra. Un estudio de 2010 halló que el 18% de las familias de Pekín poseía dos o más propiedades; otro estudio de todas las ciudades halló que el 40% de las compras eran como inversión.

Muchas unidades, informa Lardy, están vacías porque los alquileres en Pekín, Shanghai y otras ciudades importantes son bajos.

Lamentablemente, los auges crean caídas. Los compradores finalmente reconocen que los crecientes precios reflejan una demanda artificial. Hay menos ventas. Los precios caen. La construcción cae. El proceso se alimenta a sí mismo. Con desequilibrios modestos, el resultado es una corrección. De lo contrario, se produce una gran caída.

¿Cuál de los dos fenómenos enfrentará China? El reventón de una burbuja de bienes raíces podría constituir un gran lastre. La construcción de viviendas excede el 10% del PBI. Esa cifra es históricamente alta. En un estadio similar de desarrollo económico, las inversiones en viviendas de Taiwan constituían el 4.3% del PBI.