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24 de May de 2022

Economía

CAF, el principal brazo financiador de Panamá

PANAMÁ. En el quinquenio 2007-2011, Panamá emprendió diversos megaproyectos de infraestructura, la mayoría de inversión pública.

PANAMÁ. En el quinquenio 2007-2011, Panamá emprendió diversos megaproyectos de infraestructura, la mayoría de inversión pública.

La ampliación del Canal, la Línea 1 del Metro y el Saneamiento de la Bahía de Panamá son algunas de esas obras a las cuales el CAF —Banco de Desarrollo de América Latina— ha aprobado $1,663 millones, siendo el principal brazo financiador de Panamá o, como lo señalan sus administradores, ‘su médico de cabecera’.

Cifras preliminares del CAF revelan que hasta septiembre 2012, el istmo recibió otros $273.1 millones, un 33% ($58.7 millones) más que los financiamientos otorgados en el 2011, que fueron de $178.4 millones.

De los $237.1 millones, el 61% se destinó al financiamiento de infraestructura económica, 30% desarrollo social, 7% competitividad, sector productivo y mipyme y 2% en sistemas financieros y mercado de capitales. Todos destinados a contribuir con iniciativas de alto impacto social y productivo, y a fortalecer el sistema financiero del país. Pero el año pasado, CAF Panamá contaba con una cartera de $466.01 millones, liderado por infraestructura económica 68.6%, desarrollo social 16.4%, infraestructura integral 15.1% y sector productivo 2.8%.

La oficina en Panamá se instaló hace apenas cuatro años, por lo que se prevé que en los próximos años aumente su cartera.

Susana Pinilla, directora representante de CAF en Panamá, cree que el istmo es un modelo para la región, pero aún tiene el reto de llevar el crecimiento económico a las zonas más rurales del país para que sea una economía incluyente con miras a la sostenibilidad.

Panamá es uno de los íconos más importantes en América Latina —emulado en muchos casos— no solo por su crecimiento económico y estabilidad financiera, sino también por los proyectos de infraestructura como el Metro y el Canal que hoy se desarrollan, razones que ubican al país como el líder en inversión pública, sostiene Pinilla.

CAF no solo financia inversiones de gobierno, sino privadas y otorga cooperaciones técnicas no reembolsables como las dadas al fortalecimiento de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, a la Cámara Marítima de Panamá, a la Universidad de Panamá y próximamente a la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas.

Esa es la función del CAF, apoyar las iniciativas —sobre todo las gubernamentales—, pero también se apoya al sector privado, así como ofrecen cooperaciones técnicas no reembolsables. Aclaró que siempre y cuando estén en el campo del desarrollo sostenible; es decir, el desarrollo con inclusión social, con respeto al medio ambiente y con adecuados niveles de gobernabilidad.

Pinilla sostiene que si el país continúa por la senda que sigue en la actualidad se mantendrá siendo uno de los principales líderes de la región, pese a que todavía no alcanza a Chile en varios aspectos. A Panamá sólo le resta compartir su crecimiento económico con la mayor cantidad de ciudadanos e incluir a todos los sectores, pues una economía sostenible en el tiempo debe ser incluyente.

El abanico de proyectos que puede financiar CAF es muy variado, y abarca planes de infraestructura relacionados con la vialidad, el transporte, las telecomunicaciones, la generación y transmisión de energía, el agua y el saneamiento ambiental; así como también los que propician el desarrollo fronterizo y la integración física entre los países accionistas.

AMÉRICA LATINA

Cada país de América Latina necesita que su Producto Interno Bruto crezca por encima del 6% para resolver la desigualdad, al tiempo que incluya al mayor número de ciudadanos en ese impulso, advirtió la representante de CAF en el país.

Pinilla cree que en los últimos 40 años América Latina ha ido perdiendo posicionamiento en términos de inversión, productividad, educación y sobre todo ampliando la brecha de ingresos en la sociedad.

‘La región, a diferencia de Asia del Este o los países recientemente industrializados (NIC, del inglés Newly Industrialized Country) ha quedado rezagada, y es tiempo de despertar, estamos en el último lugar cuando éramos un continente líder en la década de los 70, siendo un tema importante a corregir’, dijo.

El estancamiento se debe a la ‘autocomplacencia’ en lugar de una visión compartida y estrategias efectivas con desarrollo a largo plazo de unos 30 años, el insuficiente nivel de inversión, un irregular y tímido crecimiento económico, falta de educación científica, innovación y emprendimiento, entre otros, señala Pinilla.

‘Es momento de unir fuerzas e ir adelante y recuperar el tiempo perdido. América Latina tiene que ser más ambiciosa y autoexigente: responsabilidad, sin complacencia. Hay que fijar el rumbo en volver a ser un continente líder’, agrega. El CAF cree que si se trabaja de forma compartida, inclusiva y justa, la región podría alcanzar en el 2040 un crecimiento 4% anual, 3% per cápita, inversión 22% del PIB.