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27 de Nov de 2020

Economía

Barack Obama busca emular los mejores tiempos de Bill Clinton

WASHINGTON. Un presidente demócrata recién elegido logra que el Congreso apruebe un impuesto controvertido sin un solo voto republicano....

WASHINGTON. Un presidente demócrata recién elegido logra que el Congreso apruebe un impuesto controvertido sin un solo voto republicano. Un veterano presidente de la Reserva Federal mantiene las tasas de interés de corto plazo en mínimos récord. Y la economía tiene dificultades para recuperarse de una crisis financiera.

¿2013? No, 1993, cuando Bill Clinton era presidente, Alan Greenspan presidía el banco central y Estados Unidos se enfrentaba a la crisis del ahorro y el préstamo. Los paralelos entre aquel momento y este, en particular en el ámbito político, indican que podrían avecinarse mejores tiempos para la economía.

‘En los 90, tuvimos políticas fiscales de ajuste y de dinero fácil y tuvimos la expansión más larga de tiempos de paz’, dijo Allen Sinai, máximo responsable ejecutivo de Decision Economics Inc. de Nueva York. ‘Ahora, una combinación del mismo tipo podría proporcionarnos un crecimiento más fuerte y de tres a cinco años más’ de expansión.

Las magnitudes son diferentes: el déficit de presupuesto es más grande y las tasas de interés más bajas, en tanto el presidente Barack Obama y el presidente de la Fed, Ben S. Bernanke, se vieron obligados a reaccionar ante la peor contracción desde la Gran Depresión.

Esa caída de la actividad económica fue tres veces más profunda y duró más del doble que la recesión de ocho meses que precedió al mandato de Clinton.

La combinación de políticas de hace 20 años fue un tónico para los mercados financieros. El Índice Standard Poor’s 500 de acciones subió a más del triple desde 1993, alcanzando un pico de 1.527 en 2000.

Aunque el rendimiento de los bonos aumentó en 1994 cuando la Fed elevó la tasa de los fondos federales de un mínimo récord de 3%, aquel luego se redujo en tanto el banco central flexibilizó la política durante gran parte del resto de la década.

Y el dólar terminó el año 2000 más de un 15% más fuerte que a comienzos de 1993 respecto de una canasta de las principales monedas.

Algo parecido podría suceder esta vez, siempre que la economía continúe creciendo.

‘Si este ciclo logra extenderse tres o más años, el S&P tiene buenas probabilidades de llegar a un máximo histórico en términos reales’, dijo Michael Darda, economista jefe de MKM Partners LLC de Stamford, Connecticut, en un mensaje de correo electrónico enviado a los clientes el 2 de abril. Eso llevaría el índice por encima de 2,000, agregó.

Aunque el índice accionario descendió 0.4% a 1.553,28 el 5 de abril luego de la noticia de un aumento inferior al previsto en las nóminas de personal, sigue estando un 9% más alto que al comienzo del año, pese al aumento de impuestos y la reducción del gasto público.

Los inversores han ‘mirado más allá del efecto de frenado’ que tienen esas medidas en la economía y se consuelan con las acciones acomodaticias de la Fed, señaló Michael Holland, presidente y fundador de Holland Co. de Nueva York, que administra más de $4,000 millones. ‘Hay algunas reverberaciones de lo que ocurría en la década de 1990 en la combinación de las dos’ políticas.

Las riñas entre Obama y los legisladores republicanos por el presupuesto redundaron en ahorros reales, tal como las disputas de hace 20 años.

‘El proceso no ha sido agradable’, opinó Roberto Perli, ex funcionario de la Fed que actualmente es director gerente de International Strategy Investment Group LLC de Washington.

‘Pero hemos logrado algo. Y el mercado lo internaliza’. La Oficina de Presupuesto del Congreso pronostica que el gasto discrecional del gobierno federal se reducirá del 8.9% de la economía en 2009, cuando Obama ocupó la presidencia por primera vez, al 6.4% en 2016. Se proyecta que el gasto militar bajará de 4.7% a 3.3%, al terminarse las guerras de Irak y Afganistán.