Temas Especiales

12 de Apr de 2021

Economía

Mercedez Benz se renueva para competir con su gran rival, BMW

MADRID. La firma de la estrella ha encontrado un buen apoyo a sus nuevos principios en el nuevo CLA, un modelo con ese aspecto coupé que...

MADRID. La firma de la estrella ha encontrado un buen apoyo a sus nuevos principios en el nuevo CLA, un modelo con ese aspecto coupé que ha marcado la línea CLS, solo que transportado a la clase de acceso a la marca, la A, y con muchos guiños hacia las berlinas de la Clase C.

Una mirada externa al coche dice que bien puede ser una derivación de esta última, pero en la mirada introspectiva, la realidad es que el CLA comparte plataforma con el A, mantiene la misma distancia entre ejes, si bien es 34 centímetros más largo y los anchos de vía asumen dimensiones más estrechas.

Dentro de la comparativa de cotas, el CLA es cuatro centímetros más largo que el actual Clase C, pero ya se apunta que en la nueva generación de este modelo ampliará sensiblemente sus dimensiones para desmarcarse del recién llegado y evitar cualquier posibilidad de canibalismo.

Una primera mirada al CLA, desde luego, impone estos problemas de ubicación en un segmento determinado, acentuados porque apenas tiene una competencia directa, y la que más se le puede acercar, tiene apreciables diferencias de segmentación y de relevancia en cuanto a imagen y poder de seducción.

Una segunda mirada deja de inmediato la aceptación del dibujo elegido, muy mediatizado por ese coeficiente aerodinámico de 0,24, el más bajo de su segmento, y del que parte el trazado completo del coche. Otro punto destacado, propio de la unidad de prueba, es el equipamiento deportivo AMG que portaba, que realza su imagen con elementos sofisticados en la siempre atrayente imagen racing de cualquier coche.

La zona delantera, fiel remedo de la Clase A, es campo de atracción visual para una parrilla realzada con el dibujo de sus estrías y la contundencia del logotipo central. Aparte quedan dos tomas de aire que es imposible no visualizar, un capó con pliegues en relieve y, en un papel más secundario, los faros.

Desde el lateral, la parte delantera se vuelve a recrear en el Clase A, pero desde el pilar central se produce una ostensible caída de la línea de techo, cuyas líneas van a confluir en el mismo maletero.

Este diseño aporta una estética resultona y atractiva, pero penaliza prestaciones que tienen su importancia; en primer lugar, una reducción de altura que deja mermadas las posibilidades de ocupación de las plazas traseras por parte de adultos; en segundo, una estrechez del marco de las puertas de la zona que dificulta la accesibilidad al interior; en tercero, el maletero, de buena capacidad, arrastra nuevamente el problemas de las estrecheces para meter maletas u otros bultos por la parte baja, lo que obliga a alzarlos, con el consiguiente esfuerzo, para poderlos alojar.

El interior vuelve a adoptar el remedo con la Clase A, es decir modernismo, utilidad y facilidad de acceso visual y manual. La cinta cromada del centro del salpicadero es un recurso agraciado en decoración. Los materiales transmiten buena impresión, salvo algunos plásticos que pecan de blandos. Óptima terminación en términos generales.

Los asientos recogen y sujetan con alta nota, la posición frente al volante es más que correcta, la separación entre filas no induce a la incomodidad, pero detrás, las capacidades son las que son, y los asientos, pese a su parcelación en tres porciones, la realidad se impone, y son dos, si se trata de adultos y no muy grandes.

El ambiente a bordo es alegre por la claridad de tonos que le rodea, pero las pequeñas dimensiones de las ventanillas traseras dejan poco espacio visual para los ocupantes de esa parte del coche.

La unidad motriz probada es la que responde a la denominación 220 CDI, es decir 2.2 litros de capacidad y ciclo diesel, con una potencia de 177 CV. Un motor que tiene presencia en bastantes modelos de la marca de Stuttgart.

Ruidoso en el arranque, luego se suaviza en la marcha, al tiempo que muestra buen carácter en la rápida toma de velocidades punta y no se ahoga si las exigencias del entorno obligan a un reposo de marcha para contener consumo. Demuestra elasticidad, pues tiene siempre a punto una recuperación rápida y segura del régimen de giro.

El consumo es uno de los puntos fuertes del CLA. Muchos factores han confluido en este objetivo y han dado resultado, con el ya citado coeficiente aerodinámico y el sistema start and stop, de funcionamiento regular, pero un poco abrupto.

La complementariedad del motor con la transmisión 7G-DCT que, como su propio número indica, es de siete velocidades y se atiene a las leyes del doble embrague. Esta caja, de muy fácil manejo, levas junto al volante algo pequeñas y con los programas ECO, manual y Sport, se apunta a unas transiciones agradables y casi imperceptibles, si bien no es tan refinada como las creaciones de otras marcas, pero es un buen instrumento para conducir con agrado.

Sí, y con todos los pronunciamientos favorables, al comportamiento dinámico del CLA. Hay que contar con un matiz que no puede pasar desapercibido, y es que monta una suspensión deportiva, más dura y algo seca, pero es una auténtica delicia, por diversión y seguridad, llevar este coche en trayectos con curvas, en los que no se descompone por casi nada.

Entra y sale con una solvencia sobresaliente. Esta suspensión deportiva rebaja la altura de la carrocería en 1,5 centímetros delante y 1 detrás, lo que asienta aún más su posición sobre el asfalto.

La gama de lanzamiento puede quedar algo corta, pero de inmediato van a llegar al mercado español versiones con la tracción integral 4Matic y lo que será su buque insignia, el CLA AMG, un deportivo de raza con un motor capaz de entregar 360 CV, así como toda la parafernalia decorativa de la que son capaces estas siglas.

La tradición tecnológica de Mercedes es algo que no se va a descubrir a estas alturas. El CLA toma buena nota del acervo y recoge como muestra el sistema de prevención de colisiones, que entra en funcionamiento a velocidades desde 7 km/h y se mantiene activo hasta los 200. Ante el riesgo de un choque con el que coche que va delante avisa con señales luminosas y acústicas, al tiempo que prepara los frenos para aumentar la efectividad de frenada.

La dirección responde con precisión, tanto en la sincronía con el volante como en el grado de resistencia a la velocidad y los frenos, también especiales en este paquete AMG, muerden y paran el coche con absoluta garantía, contando, además, con una buena resistencia a la fatiga.

Y llega el precio. No hay componendas, de marca de alta gama o premium, y con el añadido de un buen número de paquetes para, por ejemplo, poder acceder al climatizador, que no es de serie. Mercedes es un prodigio de confianza