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25 de May de 2020

Economía

Eric Cantor lo quería todo

La falta de una postura definida por parte del representante de Virginia en el debate sobre la inmigración le produjo la derrota electoral

¿El líder de la mayoría en la Cámara, Eric Cantor, perdió su reelección en Virginia porque fue demasiado blando con la inmigración o demasiado duro con la inmigración?

Bueno, en realidad, las dos cosas. Mi buzón lo confirma. Horas después de la derrota de Cantor por el adversario insurgente del Partido Republicano, Dave Brat, me llegaron mensajes de, por lo menos, una docena de activistas, involucrados en el debate de la inmigración y provenientes de todo el espectro. Todos tuvieron su interpretación sobre la causa de la derrota de Cantor e —independientemente de sus creencias— parecieron determinados a utilizar ese voto para asustar a otros miembros del Congreso y mantenerlos en línea.

Los de la derecha, sostuvieron que Cantor fue depuesto porque se mostró demasiado benevolente con los que desean legalizar a los indocumentados, y demasiado entusiasmado por trabajar con el presidente Obama a fin de crear una situación especial para los jóvenes que fueron traídos por sus padres, hace años, sin tener culpa alguna.

Entre los críticos se encontraba Roy Beck, director del grupo NumberUSA, que propone una reducción de la inmigración. Como otras organizaciones nativistas iniciadas por el ecologista John Tanton, que pasó a promover restricciones para la inmigración, el grupo de Beck desea no sólo detener la inmigración ilegal sino también reducir la legal. Vaya pues, con el ridículo argumento de que los estadounidenses siempre dan la bienvenida a los inmigrantes, en la medida en que éstos vengan legalmente.

En opinión de Beck, la falta de severidad de Cantor en el asunto de la inmigración, demostró que no estaba en la misma onda que los electores de su distrito, a quienes les preocupa que los inmigrantes estén perjudicando a los trabajadores estadounidenses.

‘Los electores que ganan sus jornales en el distrito del representante Cantor aparentemente se sintieron abandonados por sus posiciones en cuanto a la inmigración, que prácticamente ignoraron su ansiedad sobre los jornales estancados y el alto desempleo’, expresó Beck. ‘Y eso proyectó la preocupación principal sobre los visitantes extranjeros ilícitos y los empleadores que buscan más trabajadores extranjeros’.

Mientras tanto, en la izquierda, los que están a favor de la reforma migratoria insistieron en que Cantor perdió porque pasó demasiado tiempo tratando de hacer demagogia con los elementos extremos del Partido Republicano, oponiéndose a la idea de conceder a los indocumentados un camino a la ciudadanía y advirtiendo al presidente Obama que no utilizara su poder ejecutivo para llevar a cabo los objetivos de la reforma migratoria a riesgo de alienar a los republicanos del Congreso.

Esa opinión fue presentada, entre otros, por Eliseo Medina, presidente de Immigrant Justice Campaign for the Service Employee International Union (SEIU). Medina inició su carrera como organizador comunitario trabajando para los Campesinos Unidos de América y su presidente, César Chávez.

El sindicato tenía la atroz costumbre de delatar a los inmigrantes indocumentados para su deportación por los funcionarios federales de inmigración porque —en forma similar a grupos como NumberUSA— temía que esos inmigrantes compitieran con los trabajadores del sindicato.

El año pasado, Medina y otros activistas hicieron una huelga de hambre en Washington, para destacar la necesidad de una reforma migratoria. En un momento determinado, el grupo —cuyo esfuerzo fue llamado ‘Fast for Families’— sonrió y posó para fotografías con Obama, cuyo gobierno ha dividido a cientos de miles de familias inmigrantes con agresivas políticas de deportación.

Desde el punto de vista de Medina, Cantor perdió su escaño porque dejó de buscar soluciones para el asunto de la inmigración y se conformó con hacer demagogia con los elementos nativistas del Partido Republicano.

‘He aquí un resultado de las primarias que lo deja bien claro’, dijo Medina. ‘Las primarias se ganan cuando no se juega con la política, con los electores, y se presenta un apoyo de sentido común para la reforma migratoria. Mr. Cantor se lamentará del día que decidió escuchar los temores y los absurdos de los extremistas y de las personalidades de la radio’.

Todo esto está tan claro como el barro, ¿verdad? Entonces, ¿cuál de estos bandos ha descrito a Cantor correctamente?

Bueno, en realidad, ambos. Al tratar de serlo todo para todos y adoptar múltiples posiciones en el tema de la inmigración, Cantor acabó proporcionando a sus críticos de la derecha y la izquierda pruebas para sustentar su causa contra él.

En un momento, la campaña de Cantor envió ofensivos folletos por correo diciendo que combatía un plan de Obama para brindar amnistía a los ‘inmigrantes ilegales’; y después, Cantor dijo en una entrevista de la televisión local, en Virginia, que quería trabajar con Obama para conceder categoría legal a los inmigrantes indocumentados jóvenes. Y, en ese proceso, en lugar de complacer a todo el mundo, Cantor terminó alienando a todos.

La lección: Al escoger a los funcionarios electos, los electores aún valoran el tipo de cualidades personales que a menudo parecen escasear en la política. Hasta en esta época de cinismo, rasgos como la integridad, la coherencia y la autenticidad no están pasadas de moda. De hecho, irónicamente, cuanto más cínicos nos volvemos, más sedientos de ellos estamos.

ANALISTA