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21 de Jan de 2020

Economía

Portugueses piden enjuiciar a los ejecutivos del BES

Luego del colapso del Banco Espírito Santo (BES), sus líderes pagaron fianzas millonarias para evitar la cárcel.

Portugueses piden enjuiciar a los ejecutivos del BES
Las protestas por la falta de acción de las autoridades lusas continúan en Portugal.

Los clientes del que fue el tercer mayor banco portugués y el más antiguo, el extinto BES, aguardan expectantes su transferencia a la parte de activos ‘buenos’ del Novo Banco y exigen justicia por los supuestos desmanes de los anteriores gestores.

Desde que el pasado día 3 el gobernador del Banco de Portugal (BdP), Carlos Costa, anunciase la división del BES en una parte sana que recibirá una inyección de fondos públicos bajo el nombre de Novo Banco, y otra tóxica, los cientos de miles de clientes de la entidad han acogido esta medida entre la expectación y la indignación.

‘Debe ser tratado como lo fue (Bernard) Madoff’, financiero que cumple pena en Estados Unidos por una gigantesca estafa, dijo ayer a EFE Mário Bacelar Begonha, en alusión a Ricardo Salgado, presidente del BES durante los últimos 22 años, hasta que el pasado julio el banco colapsó por indicios de mala gestión.

Begonha, un sociólogo portugués de 77 años, representa el sentir de muchos clientes del desaparecido banco, que registró pérdidas semestrales de 3,600 millones de dólares, así como de numerosas capas de la sociedad lusa críticas con las consecuencias de los desmanes de algunos grandes gestores de la banca.

‘Debería ser condenado a 25 años, la pena máxima, si se demuestra todo aquello que hizo. Si un individuo que roba por necesidad, es condenado a 15 años...’, agregó el sociólogo.

No en vano, Salgado, de 70 años y líder del clan Espírito Santo, se enfrenta a un aluvión de sospechas como responsable último del descalabro del BES. Después de abandonar abruptamente la presidencia ejecutiva, el banquero, uno de los hombres más poderosos de Portugal, pagó una fianza récord de tres millones de euros por su relación con el que se considera el mayor caso de fraude fiscal y blanqueo de capitales de la historia del país.

Numerosos analistas portugueses han recordado estos días otros escándalos financieros, aunque todos ellos de mucha menor magnitud que el del BES.