Temas Especiales

26 de Nov de 2020

Economía

La ilusión del dinero

Existe una confusión que causa la inflación, esa ilusión que produce el dinero y que supuestamente trae beneficios importantes

La ilusión del dinero
En 2015, las salas de cine vendieron 23 millones de entradas por semana, o 7 por cada 100 estadounidenses.

El próximo domingo 28 de febrero será la noche de los Óscar. Hay muchas expectativas por los nominados y porque según los datos reportados de taquilla, la última película de ‘Star Wars: The Force Awakens' no sólo tuvo impacto en Hollywood sino en toda la economía mundial. En cifras frías, la película es la que más dinero ha recaudado en la historia de los Estados Unidos, con ingresos que superan los dos mil millones de dólares.

Indudablemente, es un récord. Pero también es un ejemplo de ‘ilusión monetaria', la tendencia humana de tomar los precios nominales con más seriedad que el valor real. La nueva película ‘Star Wars' no es la película más exitosa en la historia estadounidense porque ajustados a la inflación sus ingresos ni siquiera le ganan a la película original en 1977. Incluso, está muy por debajo de los $2,740 millones ajustados a la inflación que recaudó ‘Lo que el viento se llevó' en 1939. Y ese sí que es un récord.

Sin embargo, los números nominales sorprenden más que los números ajustados a la inflación. Y ese es el énfasis que hace Hollywood para reflejar un negocio pujante y una industria en crecimiento. La realidad es que la industria del cine vendió cerca de 80 millones de entradas en una semana promedio en 1930, o 65 entradas por cada 100 estadounidenses. En 2015, las salas de cine vendieron alrededor de 23 millones de entradas por semana, o 7 por cada 100 estadounidenses.

El énfasis en las cifras nominales se entiende porque la gente prefiere pensar que el valor del dinero es constante. Incluso, estudios de psicología demuestran que ni siquiera nos damos cuenta que lo estamos pensando. En un estudio realizado en 1997, dos tercios de los encuestados consideraron que un trabajador que tiene un aumento del 5% durante un período de 4% de inflación es más feliz que un trabajador que tiene un aumento del 2% durante un período de cero inflación.

Y la ilusión es más que un sentimiento. El mismo estudio preguntó a los encuestados imaginarse que sus ingresos y los precios habían aumentado 25% en los seis meses anteriores. Cerca del 40% dijo que no compraría una mesa de comedor de $500 en lugar de otra de $400, mientras que el 50% señaló que sería más probable que vendiera un escritorio que vale $500 en lugar de $400. La inflación no cambió el valor real de la mesa ni del escritorio, pero sí cambió la forma de pensar y decidir de las personas. Algunos economistas se niegan a creer que las personas son afectadas mentalmente por la inflación y prefieren creer que se comportan racionalmente, cuando sabemos que en un mundo maravillosamente lleno de ironías, las cosas suceden porque en el fondo actuamos muchas veces de forma irracional.

A la mayoría de la gente no le gusta la inflación y la considera una especie de robo a la sociedad. No obstante, los banqueros y los que imprimen los fajos de dinero concluyen que un poco de inflación es buena para la economía y sienten que es saludable mantener los precios creciendo alrededor del 2% al año. Con lo cual podemos deducir que este momento los funcionarios del Federal Reserve Bank en los Estados Unidos deben estar preocupados porque no hay inflación importante y los precios no han subido en los últimos tres años.

En parte, la Fed quisiera un poco más de inflación simplemente para evitar la deflación, un mal que sofoca a los japoneses desde hace un cuarto de siglo. Los economistas generalmente concuerdan que una disminución general de los precios es mucho más perjudicial que la inflación porque los consumidores retrasan sus compras, a la espera de mejores ofertas. Además, las tasas de crecimiento y los precios caen aún más, y es muy difícil salir de ese ciclo descendente, situación que en la última semana ha obligado a los bancos japoneses a bajar sus tasas a niveles negativos. Es decir, ¡regalan dinero para que te lo lleve y lo gastes!

Igualmente, la inflación también aumenta la capacidad de los bancos para estimular la economía mediante la reducción de los costos de endeudamiento. Supongamos que las tasas de interés a corto plazo están en 5% y la inflación es del 2%, cuando la economía está creciendo al 0%. Si los bancos recortan las tasas a cero, mientras que la inflación se mantiene en 2%, el costo de los préstamos se reduce a menos 2%, lo que aumenta el impacto del estímulo.

También, una de las razones para acelerar el ciclo inflacionario es el aumento de productividad y capacidad tecnológica.

La primera versión de iPhone se vendió en 2007 por $599, y el precio se redujo significativamente poco después. El más reciente iPhone se vendió por $699, pero este incremento en precio ignora la mejora inmensa en calidad.

La memoria del nuevo iPhone 6 es dos veces mayor que la del original, la cámara es mejor, la pantalla es más nítida, tiene más sensores y hay un mundo de aplicaciones que hacen que sea una herramienta multiuso.

Pero a pesar de todo esto, existe esa confusión que causa la inflación, esa ilusión que produce el dinero y que supuestamente trae beneficios importantes que permiten hacer ajustes económicos. Esa ilusión de dinero que ayuda a alimentar lo que John Maynard Keynes memorablemente llamó los ‘espíritus animales', que al inflar las medidas económicas, crea la apariencia de una mayor prosperidad, animando a la gente a endeudarse más, a gastar más. Con lo cual se envía un mensaje claro: aprovecha la fiesta mientras dure. Un concepto que Hollywood, banqueros y muchos ministros de economía manejan muy bien pero que a la larga no necesariamente se traduce en bienestar para todos.

EL AUTOR ES EMPRESARIO

==========

La inflación también aumenta la capacidad de los bancos para estimular la economía mediante la reducción de los costos de endeudamiento.