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13 de May de 2021

Economía

Apalancamiento financiero, promotor de deuda global

Esta práctica para impulsar el desarrollo y crecimiento —como las bajas tasas de interés— se puede convertir en una gran amenaza para la estabilidad económica si se hace uso excesivo

En base al análisis de la deuda global total elaborado por diversos organismos y asociaciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Instituto Internacional de Finanzas, se identifica que una gran parte de la deuda actual ha sido contraída por el sector no financiero empresarial y los hogares, ambos componentes del sector privado.

Esta significativa deuda contraída por el sector privado supone un reto para las economías, ya que en reiteradas ocasiones se le califica como promotor de deuda y déficit público. Así lo corroboran autores de una publicación enfocada en el tema ‘Cuando la deuda privada se convierte en pública' (Bailing Out the People? When Private Debt Becomes Public, FMI 2018), basada en el Global Debt Dataset publicado por el FMI (2018).

Para inicios del presente período las tensiones sobre los niveles de deuda incrementaron a partir de un comunicado compartido por el Monitor Fiscal FMI Abril 2018, en el cual se reafirmaba el récord de $164 billones que alcanzó la deuda global total en el período 2016, superando las cifras históricas más altas del 2009.

Sin embargo, este récord 2016 ha sido batido por las recientes cifras reportadas. A tan solo dos años, para el segundo trimestre 2018 se reporta un récord global de deuda de $247 billones, lo cual representa 11.1% por arriba de las cifras reportadas para el mismo período 2017. De este récord, aproximadamente $186 billones (75%) corresponden a financiamiento demandado por el sector privado.

En términos coeficiente deuda/Producto Interno Bruto (PIB), como es de esperarse, las cifras también reportan un incremento. Al primer trimestre 2018, la deuda global reporta un coeficiente 318.1% versus el 317.8% al primer trimestre 2017. Considerando las contribuciones de las economías a este nivel de deuda, se ubica que el mayor porcentaje (73%) corresponde a las economías avanzadas y el resto (27%) a las economías emergentes y en desarrollo.

El que la deuda global total alcance estos elevados niveles supone una nueva amenaza para las economías. Haciendo referencia a eventos históricos, como la crisis de Japón en 1991 y la crisis global financiera en 2008, se comprueba como los períodos posteriores a las recesiones se acompañan de un boom crediticio y burbujas en diversos mercados como resultado de una acelerada demanda y excesivo uso de apalancamiento por parte del sector privado. Este comportamiento de los mercados es atribuible a los esfuerzos en materia de política monetaria expansionaria aplicados con el objetivo de reactivar la economía.

Sin embargo, esta práctica para impulsar el desarrollo y crecimiento por medio de la disposición de apalancamiento bajo términos atractivos, como lo son las bajas tasas de interés, se puede convertir en una gran amenaza a la estabilidad económica si se hace uso excesivo, creándose niveles de deuda no sostenibles.

Actualmente existe una mayor incertidumbre con respecto a la estabilidad económica mundial, basándose en el hecho de que aproximadamente 75% de la deuda global total reportada al segundo trimestre 2018 está compuesta de facilidades otorgadas al sector privado por parte la banca y obtenido mediante la emisión de bonos, este último en el caso de las empresas.

El excesivo uso de apalancamiento es un tema que llama a tomar medidas ya que se ha considerado como potencial promotor de niveles de deuda y déficit público. Analizándolo desde la perspectiva de una empresa o individuo, al estos utilizar de manera excesiva el apalancamiento como medio de poder adquisitivo, la demanda de productos y servicios por parte de los consumidores incrementa aunado a mejores resultados operativos de las empresas que a su vez emplean el apalancamiento para impulsar sus actividades y lograr otros objetivos. En esta etapa es cuando se percibe prosperidad en la economía en general, empleándose cada vez más apalancamiento y manteniéndose así el ritmo de desarrollo y crecimiento.

No obstante, en los períodos de recuperación suelen manifestarse las prácticas de saneamiento o desapalancamiento mediante las cuales empresas e individuos empiezan a reducir sus obligaciones, así como el endurecimiento de políticas monetarias tornándose menos atractivas las facilidades de crédito.

Este desapalancamiento permite al sector privado mejorar la situación financiera de las empresas y los individuos disminuyéndose los niveles de riesgo de no cumplimiento de pago. Pero no se puede obviar que esta medida de saneamiento tiene un costo de oportunidad.

En el caso de las empresas, el desapalancamiento implica la reducción de costos con respecto a diversas áreas como planillas e investigación y desarrollo. Esta reducción también se manifiesta en los hogares, disminuyendo la demanda que consecuentemente afecta los resultados operativos de diversidad de empresas y la economía en general. Dado el momento en que un porcentaje importante de participantes del sector privado apliquen medidas de desapalancamiento, la desaceleración de la economía puede llegar a ser impactante e incluso significar el inicio de una recesión.

Cuando se perciben estas amenazas, los gobiernos han optado por implementar políticas fiscales contracíclicas para ayudar a mantener la economía activa. En el caso de las recesiones, la práctica de políticas expansionarias proceden a disminuir las tasas impositivas de impuestos de manera que el sector privado cuente con mayor poder adquisitivo.

También es típico que el gobierno opte por incurrir en mayores gastos. Esta última medida da lugar a incrementos de la deuda pública, lo cual promueve el déficit fiscal optándose por el endeudamiento para hacer frente al déficit de balance primario que potencialmente se origine por la disminución de los ingresos en concepto de impuestos.

Las preocupaciones sobre los actuales coeficientes deuda/PIB del sector privado a nivel global son mayores si consideramos lo que indica la literatura: en los países cuyos coeficientes alcanzan el rango de 100%-150%, la deuda privada se transforma en un impedimento para el crecimiento económico.

FICHA

La autora conduce el segmento ‘Su ventana financiera' en @Estrellaonline

Nombre completo: Laritza del Rosario Lezcano Navarro

Ocupación: Consultora Financiera

Resumen de su carrera: Master en Inversiones y Finanzas y Diplomado de Economía y Finanzas de la Universidad Queen Mary University of London. Licenciatura en Contabilidad, Banca y Finanzas de la Universidad Santa María La Antigua de Panamá. Experiencia laboral en auditoría comercial, análisis financiero e implementación de análisis cuantitativo.

Esta situación se vive hoy día, principalmente en las economías con mayores niveles de endeudamiento donde la deuda privada sobrepasa el 250% de su deuda total. En estudio realizado por el Instituto Global McKinsey, el cual considera 51 economías avanzadas y emergentes, se reporta que Hong Kong con un 396% deuda/PIB, el 256% se concentra en el sector no financiero empresarial, 72% le corresponde al Gobierno y 69% a los hogares.

Otro caso con excesivos niveles de deuda privada es el de es Japón, con un coeficiente de 373% deuda/PIB. No obstante, en comparación con Hong Kong, el Gobierno es el sector con mayor nivel de endeudamiento ocupando el 214% del total de su deuda, seguido del sector corporativo que ocupa el 102% mientras los hogares 57%.

Entre los temas que abarcan la mayor atención en materia económica siempre ha destacado los elevados niveles de deuda y déficit público que reportan una gran mayoría de los países a nivel mundial, principalmente en la última década. No obstante, para tener una figura más acertada sobre la evaluación de la estabilidad económica mundial es necesario que se estudie de manera agregada la deuda pública y privada tanto a niveles microeconómicos como macroeconómicos. Por ello, se aconseja prestar atención a los niveles de deuda privada contraída por el sector no financiero empresarial y los hogares, considerando que el uso excesivo de apalancamiento por parte de estos grupos promueve el incremento de deuda y déficit públicos.