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14 de Oct de 2019

Economía

Panamá en la OCDE: ¿dormir con el enemigo?

Tras los ‘Panama Papers' y la racha de listas discriminatorias, de las cuales no se recupera el país del todo, la idea de la vicepresidenta, Isabel de Saint Malo, de considerar entrar a la OCDE cayó como balde de agua fría

Si no puedes contra el enemigo, únete a él. La vicepresidenta y canciller de Panamá, Isabel de Saint Malo, dijo en el programa ‘Cara a Cara' que el país debería evaluar su ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). ‘Sé que a muchos no les gustará lo que digo', vaticinó.

Y es que algunos representantes del sector privado -entre abogados y economistas - piensan que entrar a la OCDE sería como dormir con el enemigo. Tras una mala racha entre listas negras, grises y los ‘Panama Papers', hay quienes han satanizado al organismo. No en vano la penalización de la defraudación fiscal tomó más de un año en salir de la Asamblea, además del tiempo que le tomó al Gobierno llegar con un proyecto ‘más o menos' consensuado con el sector privado.

La máxima representante de la diplomacia panameña argumentó durante la entrevista televisada que el organismo incorpora países con estándares institucionales y mediciones ‘muy robustas' y que el solo hecho de entrar al conglomerado obligaría a las instituciones panameñas a elevar el nivel. De la institucionalidad panameña actual, dijo que ‘deja mucho que desear'. ‘¿Qué tal si Panamá se sienta en esa mesa y forma parte de la toma de decisiones?', verbalizó seguidamente.

La prueba de fuego para la institucionalidad

ESCENARIO

La canciller y vicepresidenta, Isabel de Saint Malo de Alvarado, declaró en una entrevista televisada que Panamá debería considerar en un futuro su ingreso a la OCDE. Esto, a su juicio, elevaría el nivel de todas las instituciones, porque el organismo es un centro de pensamiento y una instancia colaborativa de los países más desarrollados con estándares de alto nivel en cuanto a institucionalidad. Sobre la de Panamá, dijo que ‘deja mucho que desear'.

La OCDE tiene sus orígenes en la Europa de la posguerra, cuando en 1948 alrededor de 18 países europeos se unieron para implementar el Plan Marshall, que reconstruiría el continente ‘reconociendo la interdependencia de sus economías'. Así nació la Organización Europea para Cooperación Económica. Luego, en 1960, se unen Estados Unidos y Canadá, renaciendo como la OCDE.

Volviendo a la propuesta de De Saint Malo, esta no está alejada del contexto regional. Es una aventura que ya emprendió Colombia, cuando en 2011 su entonces presidente, Juan Manuel Santos, hizo pública la intención de ese país de ingresar. Siete años después, con 23 comités, 200 estándares evaluados e importantes modificaciones legales y de mercado, Colombia ingresó, en mayo de 2018, al ‘selecto' club que hoy tiene 37 países y un presupuesto anual de 374 millones de euros. Aun así, algunos prefieren llamarle ‘cartel'.

Para Colombia, por ejemplo, entrar en la OCDE significó ‘tener un sello de garantía' para políticas ‘serias, responsables, transparentes y justas'. Y este sello de garantía es muy valioso para los inversionistas extranjeros, los socios comerciales y la comunidad internacional en general, sustentó el Senado colombiano al aprobar el acuerdo de ingreso al organismo.

¿QUÉ IMPLICARÍA PARA PANAMÁ?

Tomando como ejemplo el reciente ingreso consumado de Colombia, este país presentó su intención de adherirse en 2011. Luego trabajaron conjuntamente por dos años para trazar una hoja de ruta. En mayo de 2013, el organismo invitó al país a iniciar el proceso de adhesión.

La OCDE tiene 23 comités: Gobernanza Pública, Política Regulatoria, Desarrollo Regional, Empleo y Asuntos Laborales, Comercio, Agricultura, Pesca, Política Educativa, Salud, Medio Ambiente, Químicos, Estadística y Política Estadística, Política Científica y Tecnológica, Economía Digital, Economía y Desarrollo, Asuntos Fiscales, Inversión, Gobernanza Corporativa, Mercados Financieros, Seguros y Pensiones Privadas, Competencia, Consumidor y el Grupo de Trabajo Anti-soborno en Transacciones Internacionales.

‘Sería un despropósito y no garantizaría que Panamá saldrá de las listas discriminatorias. Panamá es parte del Gafilat y aún así nos meten en listas',

CAMILO VALDÉS

DOCTOR EN DERECHO Y PROFESOR

Cada comité debió evaluar y aprobar por separado el cumplimiento de las recomendaciones del organismo trazadas en la hoja de ruta. En el proceso, Colombia hizo importantes modificaciones para aplacar las presiones de Estados Unidos, que exigía, según reportes periodísticos de ese país, la modernización de la ley de derecho de autor, de medicamentos y registro, temas laborales, fiscales, entre otros. Catalina Crane, representante colombiana ante la OCDE, y quien llevó adelante el proceso de adhesión, relató al diario Portafolio en junio de 2018 que aunque ‘no hubo ninguna concesión, más bien convencimiento y explicación', aceptó que ‘en el tema comercial, los países sí terminan utilizando este comité para buscar concesiones en cosas que les interesan'.

Costa Rica, por su parte, inició el proceso de adhesión en 2015 bajo la tutela del hoy ex presidente Luis Guillermo Solís. Actualmente esperan la aprobación del Congreso para leyes relativas a políticas de inversión, competencia, cohecho, gobierno corporativo, mercados financieros, gobernanza pública, política ambiental, análisis económico del desarrollo, estadísticas y pesca.

¿EL PODER DE LA MARCA?

¿Serviría al país entrar al organismo para sortear mejor la inclusión a listas grises y/o negras? El economista Francisco Bustamante lo duda. ‘Seríamos socios minoritarios, pobres', piensa. Otro aspecto que recalcó es que hacerse miembro de ‘ese club' obliga a los países a aplicar sus decisiones y adoptar el régimen interno a sus disposiciones.

Bustamante planteó también el siguiente escenario: ¿que tal si mañana OCDE decide que un país no debe usar moneda de otro país como moneda propia, si no es miembro de una asociación tipo UE? ¿O que todos los países miembros deben asumir, u homologar, sistemas y tasas tributarias? En el caso de que Panamá fuese miembro, tendría que acatarlo, pese a que OCDE ‘no es fuente legítima de Derecho Internacional'.

El abogado Adolfo Linares sostiene que la Canciller confunde el interés nacional con el interés de los organismos internacionales que nos presionan. ‘Sería darle la estocada final a nuestra soberanía financiera', indica.

Al también jurista Camilo Valdés le parece que sería un despropósito que Panamá ingresara a la OCDE, ya que tal inclusión no garantizaría salir de las listas discriminatorias. ‘Panamá es miembro del GAFI y aún así nos meten en listas negras'.

Otra visión, un poco más cautelosa, es la del economista y exdirector del Instituto de Estadística y Censo, David Saied, quien apela a analizar esto con detenimiento, ya que ‘el problema' es que los países miembros se comprometen a cumplir con ciertos estándares, ‘y eso nos pudiera comprometer aún más'.

Por otro lado,  está el argumento de que la lucha se hace mejor desde adentro.