Temas Especiales

30 de Nov de 2020

Economía

La informalidad una amenaza para los sistemas de pensiones que crece con la covid-19

Mediante un reporte, CAF alertó que en 30 años, la población de América será mayor de 65 años, un desafió para los sistemas de pensiones y salud

Directorio de CAF sobre pensiones
Imagen ilustrativa de una reunión de directorio de CAF (banco de desarrollo de América Latina).Cedida

La pandemia impone desafíos para los sistemas de pensiones y salud de América, ya que la informalidad que había disminuido su incidencia en 2018, con la covid-19 ha crecido convirtiéndose en una gran amenaza para la sostenibilidad de la protección social de la región.

Estos datos se extraen del Reporte de Economía y Desarrollo (RED) 2020 elaborado por CAF -banco de desarrollo de América Latina-, en el que se aborda el envejecimiento como un fenómeno generalizado, acelerado y con una importante incidencia fiscal en la región.

El documento presenta la situación de los sistemas de pensiones y los servicios de salud y cuidados, así como los aspectos del mercado de trabajo que condicionan la cobertura y su financiamiento.

Según el reporte fue presentado en donde destacaron que en América Latina más del 8% de la población tiene 65 años de edad o más, muy por debajo del 18% de Europa. Sin embargo, para 2050, se estima que la cifra se duplicará, hasta alcanzar el 17.5%, y para finales de siglo, superará el 30%. 

El gasto público en pensiones de la región equivale, en promedio, al 4.3% del PIB y el gasto público en salud alcanza el 4.1% del PIB. Para algunos países, como Colombia y Argentina, el crecimiento proyectado del gasto en pensiones y salud en los próximos 40 años podría superar los 6 puntos porcentuales del PIB como resultado del envejecimiento.

“En el RED 2020 proyectamos los efectos que tendrá el envejecimiento en la protección social para el adulto mayor, pero también encontramos que la informalidad es una gran amenaza para la sostenibilidad de esa protección social. Los cálculos realizados sugieren que la informalidad deteriora la base de contribuyentes en valores comparables a los que se producirán como consecuencia del proceso de envejecimiento en los próximos 40 años”, explicó Pablo Sanguinetti, vicepresidente de Conocimiento de CAF.

Entre 2005 y 2018, la informalidad se redujo en la región, con una caída en la proporción de asalariados informales de casi 9 puntos porcentuales. Sin embargo, cerca del 63% de las personas ocupadas de la región, en promedio, trabajan aún en un empleo informal. Este panorama ha sido agravado por la importante destrucción de empleo formal como consecuencia de la covid-19. La pandemia impone desafíos en esta materia, en la medida que el mercado de trabajo no reasigne en trabajos de calidad a los trabajadores que perdieron su empleo y estos se refugien en empleos informales y con bajos salarios.