Ciudades inteligentes como respuesta a los movimientos de transición urbana

  • 31/03/2018 02:01
Los movimientos de transición urbana son uno de los mayores promotores para la implementación de proyectos con miras a la transformación de una ciudad a una ciudad inteligente

Los movimientos de transición urbana se han acentuado entre el año 1950 y 2014, según el último reporte de Revisión World Urbanization Prospects emitido por la Organización de Las Naciones Unidas (ONU), el cual reporta que aproximadamente 54% de la población mundial habita en áreas urbanas y se estima que esta cifra incremente a 12 puntos porcentuales (al 66%) para el año 2050.

A pesar de ser un fenómeno global, los movimientos de transición urbana se observan a mayor escala en aquellos países donde se impulsa de manera significativa el desarrollo del sector terciario y en aquellos donde se recibe un mayor porcentaje de inmigrantes de países con conflictos sociales y económicos.

Esta es una realidad que vivimos a nivel local en Panamá, ya que según cifras reportadas por el Banco Mundial la población en Panamá ha aumentado aproximadamente 21% entre el año 2006 al año 2016 (2006: 3,453m vs 2016: 4,034m) y menos de un 40% de la población total habita en áreas rurales.

Los movimientos de transición urbana conllevan a un aumento de la población en las ciudades principales, lo cual, si se transforma en un aumento de productividad como resultado de una mayor mano de obra y condicionado a que existan plazas de trabajo, se debería de reflejar desarrollo y crecimiento económico y social. No obstante, este resultado varía dependiendo de las características de cada ciudad.

Las denominadas mega o grandes ciudades de economías avanzadas, aquellas con más de 10 millones de habitantes, como lo es Tokio (Japón), se caracterizan por su acelerado desarrollo y prosperidad, mientras que otras megaciudades de países en vía de desarrollo como Mumbay (India) reportan un mayor índice de pobreza y mayor desigualdad. Por lo tanto, la relación que existe entre el movimiento de transición urbana, caracterizada por altos niveles de población, y el desarrollo económico y social no puede interpretarse como una relación positiva en todos los casos.

Estudios académicos indican que urbanización y desarrollo económico requieren tanto de una significativa inversión en infraestructura, así como de las políticas adecuadas y una buena administración.

Otros señalan que también se requiere de la disponibilidad de información o data actualizada, para identificar las necesidades de la manera más objetiva y así dar lugar al desarrollo. Sin identificación de necesidades reales y medibles, además de la falta de una visión clara a largo plazo, las inversiones y demás acciones que se decidan en relación con desarrollo y mejoras de calidad de vida para los habitantes de una ciudad no tendrán el impacto positivo esperado. Así lo afirma un artículo denominado ‘De Ciudades Inteligentes a Ciudades del Futuro: Los retos de la urbanización en el Siglo 21'.

Aproximadamente 24 de las 31 megaciudades se encuentran localizadas en las regiones menos desarrolladas del ‘hemisferio sur', entre ellas destacan ciudades de Asia como Delhi, Mumbay, Chennai (India) y Guangzhou (China).

En cuanto a América Latina y El Caribe (LAC), esta reporta ser la región con la mayor proporción de la población concentrada en megaciudades a nivel mundial. Entre las megaciudades de LAC se citan Rio De Janeiro (Brasil), Ciudad de México (México) y Lima (Perú), y se estima que Bogotá (Colombia) sobrepasará los 10 millones de habitantes para el año 2030.

El incremento de la población urbana exige que se implementen reformas a los sistemas existentes, así como nuevos sistemas que permitan a las ciudades desarrollarse de manera sostenible, asegurando la calidad de vida de los participantes de una sociedad en crecimiento. Por esto, los movimientos de transición urbana son uno de los mayores promotores para la implementación de proyectos con miras a la transformación de una ciudad a ciudad inteligente.

Según cifras citadas en un estudio académico denominado ‘The Smart City Concept in the 21st Century', las ciudades abarcan solamente el 2% de la superficie del planeta, pero alojan el 50% de la población total, consumen el 75% de la energía total y son responsables del 80% del efecto invernadero.

Pero el desarrollo de las ciudades con miras a la adaptación de cambios como resultado de externalidades no es una nueva tendencia, esta conducta se ha observado a lo largo de la historia desde épocas ancestrales, con la diferencia que en la época contemporánea la adaptación se lleva a cabo por medio de la Tecnología de Información y Telecomunicación (TIC).

Esta tendencia a promover el desarrollo por medio de la implementación TIC se denomina ciudad inteligente (smart cities), concepto desarrollado entre los años 2008-2009 y es considerado como una variable de los términos ciudad sostenible y ciudad digital, dado que el concepto ciudad inteligente incluye características de ambos conceptos.

Entre el ranking 10 de las ciudades inteligentes del 2017 se listan Singapur, Copenhague, Seúl, San Francisco y Tokio.

FICHA

La autora se dedica a la consultoría financiera:

Nombre completo: Laritza del Rosario Lezcano Navarro.

Ocupación: Consultora Financiera

Resumen de su carrera: Master en Inversiones y Finanzas y Diplomado de Economía y Finanzas de la Universidad Queen Mary University of London. Licenciatura en Contabilidad, Banca y Finanzas de la Universidad Santa María La Antigua de Panamá. Experiencia laboral en auditoría comercial, análisis financiero e implementación de análisis cuantitativo.

Estas cinco economías se caracterizan por reflejar las características básicas de una ciudad inteligente como lo son uso inteligente de energía, información inteligente disponible al público, transformación de transporte que por su alto nivel de eficiencia permite a los ciudadanos aprovechar a un mayor nivel su tiempo, una infraestructura inteligente, acceso a educación de calidad y a sistemas de salud.

Dado que los proyectos de ciudades inteligentes han demostrado ofrecer niveles de prosperidad en ciudades como las previamente citadas, los proyectos han sido abordados por otras ciudades que buscan también mejorar su desarrollo económico y social. Se estima que se invertirán aproximadamente $41 millón de millones de dólares en ciudades inteligentes alrededor del mundo dentro de los próximos 20 años (cifras citadas por CNBC News , 2018).

La magnitud de la inversión despierta un mayor interés en la evaluación de qué tan inteligente es la inversión en estos proyectos que buscan mejorar la manera en que viven, trabajan y se comunican las personas. El desarrollo de ciudades inteligentes no se podría describir como un proceso uniforme aplicable a todas las ciudades que desean implementarlo, dado que cada ciudad presenta una demografía e infraestructura distinta, unas más pobres que otras y los recursos entre ciudades varían.

En cuanto a Panamá, los movimientos de transición urbana que experimenta principalmente por su condición de economía de servicios son considerablemente elevados. Panamá clasifica en la posición número 6 entre las 28 ciudades donde más del 40% de su población urbana se concentra en una sola ciudad, reportando aproximadamente un 63.1%, cifra corroborada por Demographia World Urban Areas, la cual indica que Panamá se ubica en la posición 331 con una población de 1.6 millones en el área urbana entre un total de 1,507 ciudades consideradas en el estudio.

Dado el incremento de la población urbana panameña previamente citado, no sorprende que planes de acción relacionados con miras al desarrollo de una ciudad inteligente hayan dado marcha en los últimos años.

No obstante, se ha afirmado que el desarrollo de una ciudad inteligente requiere de una armonía que se funda en base a un acuerdo entre la comunidad local, representada por los ciudadanos, los negocios y quienes buscan promover los cambios.

Este proyecto podría considerarse un gran reto para países como Panamá donde el sistema educativo, así como el sistema de salud deben de mejorar ya que no solo se trata de la inclusión de alta tecnología en los servicios públicos y de la inversión en infraestructura.

Sino se cuenta con capital humano local con la capacidad del manejo de TIC, los proyectos de inversión no cumplen al 100% su objetivo de crear una ciudad inteligente dado que una de las bases del concepto es que tanto el ciudadano como el comerciante y el inversionista puedan obtener beneficios de dicho proyecto.

La transformación de una ciudad a ciudad inteligente es un proceso continuo que requiere de muchos años para observar los beneficios que dicho proyecto puede ofrecer. Los análisis de costos beneficios son necesarios para así poder justificar las acciones que son implementadas con miras al desarrollo de un país. Mientras no se provea de justificaciones basadas en hechos, siempre existirán las dudas y cuestionamientos.

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