Codex Alimentarius aprueba nuevas normas para el etiquetado de alérgenos

  • 28/07/2026 14:57
Las alergias alimentarias afectan al 4,3 % de la población mundial. La Comisión del Codex Alimentarius establece un marco científico global para regular las advertencias del tipo “puede contener”, evitando el uso indiscriminado de alertas y garantizando la seguridad de los consumidores.

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La Comisión del Codex Alimentarius aprobó nuevas directrices internacionales sobre el uso del etiquetado precautorio de alérgenos alimentarios durante su 49.º período de sesiones, celebrado del 6 al 10 de julio de 2026 en Ginebra, Suiza, según informó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

La Comisión del Codex Alimentarius, creada de forma conjunta por la FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS), se encarga de elaborar normas, directrices y códigos de prácticas internacionales con el objetivo de proteger la salud de los consumidores y asegurar prácticas leales en el comercio alimentario global.

El reto global de las alergias y la incoherencia en las etiquetas

Se estima que las alergias alimentarias afectan al 4.3 % de la población mundial, provocando reacciones que varían desde síntomas leves hasta anafilaxis potencialmente mortal. Para millones de consumidores, las declaraciones precautorias sobre alérgenos resultan fundamentales para determinar si es seguro consumir un producto.

Sin embargo, el uso de menciones como “puede contener” presenta una amplia variación entre productos y países, y aún carece de regulación en muchas partes del mundo. Según la FAO, esta falta de estandarización expone a los consumidores a información incoherente, dificultando la evaluación real del riesgo: mientras algunas personas evitan de forma innecesaria alimentos inocuos, otras pierden la confianza en las advertencias y optan por ignorarlas.

El organismo señaló que la presencia involuntaria de alérgenos que no figuran como ingredientes puede ocurrir durante la cadena de producción. Por ejemplo, una tableta de chocolate sin frutos secos puede elaborarse en la misma línea de producción que otros productos que sí los contienen, contaminándose por restos que persisten a pesar de los procedimientos de limpieza.

Asimismo, ingredientes como harina, leche en polvo o semillas de sésamo pueden transferirse de forma no intencionada durante el almacenamiento, transporte o manipulación compartida. En estos escenarios, las declaraciones “puede contener” sirven para alertar sobre la existencia de un riesgo residual.

Criterio científico contra el etiquetado indiscriminado

De acuerdo con la FAO, las nuevas reglas representan un paso clave para que estas declaraciones de advertencia sean verdaderamente útiles, científicas y coherentes a nivel global. Las directrices aprobadas se incorporan como anexo a la Norma general para el etiquetado de los alimentos preenvasados (CXS 1-1985), instaurando un enfoque armonizado basado en la evaluación del riesgo.

”Más que emplearlas como sustituto de las buenas prácticas de fabricación, tales declaraciones deberían utilizarse solo después de que las empresas alimentarias hayan introducido medidas adecuadas de gestión de alérgenos y realizado una evaluación científica de los riesgos que demuestre que persiste un riesgo residual a causa de la presencia no deseada de alérgenos”, precisa el informe del organismo.

Las directrices tienen por fin velar por que este tipo de advertencias se utilicen exclusivamente cuando el riesgo haya sido evaluado sobre bases científicas y no pueda controlarse adecuadamente mediante buenas prácticas de gestión.

Estas recomendaciones se sustentan en el asesoramiento técnico de siete consultas conjuntas de expertos convocadas por la FAO y la OMS, proporcionando a gobiernos e industria un marco común para evaluar los riesgos y determinar cuándo se justifica el etiquetado precautorio, respaldando decisiones coherentes sin reducir el nivel de protección.

Claridad operativa y referente internacional

Al armonizar el uso del etiquetado preventivo, el texto busca fortalecer la confianza de los consumidores alérgicos y aportar mayor claridad operativa a fabricantes y reguladores.

El nuevo marco complementa otras normativas del Codex, como el Código de prácticas sobre la gestión de los alérgenos alimentarios por parte de los operadores de empresas de alimentos (CXC 80-2020). Aunque las disposiciones del Codex poseen carácter voluntario, constituyen el referente internacional de mayor relevancia para orientar la legislación nacional de los países miembros y facilitar el comercio internacional bajo reglas transparentes.

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