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- 30/12/2012 01:00
PANAMÁ. Panamá, mediante la promulgación de leyes especiales, ha logrado consolidarse como un centro internacional de servicios logísticos, bancarios, legales y marítimos. En la actualidad, además de contar con la mundialmente conocida Zona Libre de Colón, ha promovido el establecimiento de reconocidas empresas internacionales y el desarrollo de nuevas tecnologías a través de la creación de ‘áreas especiales’ que gozan de excelentes incentivos fiscales, migratorios, laborales y operativos. A manera ilustrativa, citamos el Área Económica Especial Panamá Pacífico, la Sede de Empresas Multinacionales y la Ciudad del Saber.
Adicionalmente, Panamá, en su afán de actualizar su legislación y adecuarla a las directrices de la Organización Mundial del Comercio, promulgó la Ley No. 32 de 5 de abril de 2011, por medio de la cual se derogó la antigua Ley de Zonas Procesadoras para la Exportación (Ley No. 25 de 1992), y se creó el nuevo régimen integral y simplificado de zonas francas, las cuales podrán establecerse en cualquier parte del territorio nacional, siempre y cuando sus actividades no impacten de forma considerable el ecosistema del lugar.
Según estadísticas proporcionadas por el Ministerio de Comercio e Industrias, existen 14 zonas francas registradas, de las cuales nueve ya se encuentran operando.
Dentro de dichas Zonas, se han establecido 89 empresas con la ley anterior y nueve con la Ley 32 de 2011, generando 2,729 nuevas plazas de empleos.
Dentro las zonas francas, el régimen aduanero y fiscal se aplica de forma distinta, lo cual permite el establecimiento de empresas que destinan su producción o servicios hacia un mercado exterior. Mediante la promulgación de esta ley se ha logrado ampliar el abanico de oportunidades para el establecimiento de empresas manufactureras, de ensamblaje, empresas de alta tecnología, centros de educación superior, servicios logísticos, ambientales, entre otros.
La ley contempla dos tipos de licencias, a saber: la de promotor y/o operador y la licencia de empresa establecida en zona franca. Los beneficios que ofrece esta ley se hacen extensivos tanto a los promotores y operadores; como a cualquier persona natural o empresa que decida establecerse dentro de una zona franca.
El promotor es quien concibe la idea y la desarrolla y el operador es aquel que asume la dirección y administración de la zona franca. Los trámites institucionales para la obtención de las licencias no deben extenderse por más de tres meses.
Dentro de los requisitos más importantes para constituirse en promotor se encuentra el de realizar una inversión mínima de $250,000 y contar con un mínimo de dos hectáreas de terreno para desarrollar el proyecto.
Por su parte, los requisitos para la obtención de una licencia de empresa en una zona franca previamente establecida son distintos y no existe definido un mínimo de inversión.
Sin embargo, si el empresario desea aplicar para el permiso de residente permanente en calidad de inversionista de las zonas francas, de igual forma deberá realizar una inversión mínima de $250,000.
En cuanto a los beneficios fiscales, el principio general es que toda empresa establecida dentro del régimen estará exenta del pago de impuestos directos e indirectos. Por tanto, gozarán de exoneraciones en las importaciones sobre materias primas, importación de equipos, insumos y todo bien o servicio requerido para sus operaciones.
No obstante lo anterior, a partir del 1 de enero de 2016, las empresas empezarán a pagar ciertos impuestos, que siguen siendo mínimos. Por ejemplo, el impuesto por el pago de dividendos a sus accionistas.
La ley fijó este impuesto solamente en 5% de las utilidades que se distribuyan a sus accionistas.
Otro de los impuestos que empezarán a regir a partir del 2016 es el impuesto anual del 1% sobre el capital de la empresa. Este impuesto se paga en lugar del impuesto correspondiente al aviso de operación del 2%. El monto a pagar en concepto de este impuesto anual, no podrá ser menor de $100 ni mayor de $50,000
Esta ley también crea un régimen migratorio especial que permite la obtención de permisos de residencia permanentes para los inversionistas y de permisos temporales para los trabajadores, estudiantes o investigadores.
Adicionalmente, los comerciantes e inversionistas podrán solicitar visas de corta estancia por el termino de nueve meses para a evaluar las posibilidades de negocios, inversión o efectuar transacciones dentro de las zonas francas.
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