El empleo en energías renovables crece un 2,3 % y alcanza 16,6 millones de puestos en 2024

  • 12/01/2026 14:38
El informe de IRENA y la OIT confirma que las energías renovables siguen generando empleo a nivel mundial, aunque de forma desigual, y destaca la necesidad de políticas que impulsen una fuerza laboral más inclusiva y equitativa

El crecimiento del empleo en las energías renovables continuó en 2024, con un aumento del 2,3 % respecto a 2023, hasta alcanzar los 16,6 millones de puestos de trabajo a nivel mundial, en paralelo a un nuevo máximo en las instalaciones del sector.

Así lo revela el informe recientemente publicado Energías renovables y empleo – Revisión anual 2025 de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El documento analiza la expansión del empleo y pone de relieve cómo las fricciones geopolíticas y geoeconómicas, junto con la creciente automatización, están influyendo en su ritmo y distribución.

Según el análisis, como en años anteriores, el crecimiento del empleo sigue siendo desigual a escala mundial. China mantiene una posición dominante tanto en el despliegue de capacidades de generación como en la fabricación de equipos, lo que se traduce en una fuerte creación de empleo, impulsada principalmente por sus cadenas de suministro integradas a gran escala que permiten producir equipos a precios inigualables.

Se estima que en 2024 China concentró 7,3 millones de empleos en energías renovables, equivalentes al 44 % del total mundial. La UE se situó a continuación, manteniendo el mismo nivel de empleo que en 2023, con 1,8 millones de puestos de trabajo. En Brasil, el empleo en renovables creció hasta 1,4 millones, mientras que en India y Estados Unidos el aumento fue más moderado, pasando de alrededor de un millón a 1,3 millones y 1,1 millones de empleos, respectivamente.

Sobre esta evolución, el director-General de IRENA, Francesco La Camera, comentó que “el despliegue de las energías renovables está en auge, pero el lado humano de la historia es tan importante como el tecnológico”.

En este sentido, destacó que “los gobiernos deben situar a las personas en el centro de sus objetivos energéticos y climáticos mediante políticas comerciales e industriales que impulsen las inversiones, creen capacidad nacional y desarrollen una fuerza laboral cualificada a lo largo de la cadena de suministro”.

A su juicio “el desequilibrio geográfico del crecimiento del empleo nos recuerda que debemos volver a poner en marcha la colaboración internacional. Los países rezagados en la transición energética deben recibir el apoyo de la comunidad internacional. Es esencial no sólo para que podamos cumplir el objetivo de triplicar la capacidad de energía renovable para 2030. A medida que los beneficios socioeconómicos se conviertan en realidades vividas por todos, también podremos apuntalar el apoyo popular a la transición”.

Por tecnologías, el crecimiento del empleo siguió liderado por la energía solar fotovoltaica (FV), apoyado en la continua y rápida expansión de las instalaciones y de las plantas de fabricación de paneles. Este segmento generó 7,3 millones de empleos en 2024. Los países asiáticos concentraron el 75 % de los puestos de trabajo fotovoltaicos del mundo, con China a la cabeza con 4,2 millones de empleos.

Los biocombustibles líquidos ocuparon el segundo lugar en términos de empleo, con 2,6 millones de puestos de trabajo en 2024, de los cuales un 46,5 % se generaron en Asia. La energía hidroeléctrica se situó en tercer lugar, con 2,3 millones de empleos, seguida de la energía eólica, que alcanzó 1,9 millones.

Más allá del crecimiento cuantitativo del empleo, esta edición del informe anual subraya la necesidad de que la expansión de la fuerza laboral en las energías renovables sea más inclusiva y equitativa. Una transición justa exige que el aumento del empleo no deje al margen a grupos de población como las mujeres y las personas con discapacidad. El futuro energético basado en las energías renovables debe apoyarse en talentos y perspectivas diversos, cuyo potencial sigue estando infrautilizado, lo que exige una acción deliberada, polifacética y sistémica.

El director-General de la OIT, Gilbert F. Houngbo, señaló que “una transición justa hacia un futuro basado en las energías renovables debe basarse en la inclusión, la dignidad y la igualdad de oportunidades. A medida que los países aumentan las inversiones en energías renovables y la creación de empleo, tenemos la responsabilidad especial de garantizar que la accesibilidad para las personas con discapacidad —que con demasiada frecuencia se enfrentan a barreras para su inclusión en los mercados laborales a pesar de sus capacidades, experiencia y talento— se incorpore en cada fase del diseño y la aplicación de las políticas. Esto requiere sistemas de formación accesibles, prácticas de contratación inclusivas y lugares de trabajo que se adapten, acojan y respondan a las diversas necesidades y respeten los derechos de todos los trabajadores. La inclusión de la discapacidad no es sólo una cuestión de justicia; es esencial para unos mercados laborales resistentes y un desarrollo sostenible. Al eliminar las barreras a la igualdad y promover el trabajo digno, reforzamos las economías y garantizamos que la transición energética funcione realmente para todos.”

Fomentar un crecimiento del empleo que valore la diversidad y promueva la inclusión y la equidad requiere marcos políticos sostenidos e integradores, que incluyan educación y formación accesibles, servicios del mercado laboral y otras medidas. Para diseñar y dar forma a estas políticas es necesario que todas las partes interesadas tengan un sitio en la mesa, especialmente aquellas que con demasiada facilidad son dejadas de lado. Superar las prácticas discriminatorias y las normas sociales y culturales obsoletas es clave para que la transición energética impulse economías más prósperas y mercados laborales más sólidos.

Esta 12ª edición del Informe Anual forma parte del amplio trabajo analítico de IRENA sobre las repercusiones socioeconómicas de una transición energética basada en las energías renovables, con especial atención a la evolución del empleo. Se trata de la 5ª edición desarrollada en colaboración con la OIT, que, sobre la base de su experiencia en el ámbito del trabajo, contribuyó con el capítulo del informe dedicado a la inclusión de personas con discapacidad.

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