Expertos analizan en Panamá el futuro del ‘bunkering’

Arsenio Domínguez, el secretario general panameño de la Organización Marítima Internacional, exhortó a la comunidad marítima a mirar con determinación hacia los desafíos y oportunidades del futuro industrial

En el marco de la sesión de apertura del Maritime Week Americas 2026 en la Ciudad de Panamá, este miércoles, se presentó un panorama exhaustivo sobre la encrucijada que enfrenta la industria marítima global, donde la resiliencia y la adaptabilidad surgen como las únicas vías para navegar un entorno geopolítico y regulatorio sin precedentes.

Llewellyn Bankes-Hughes, CEO de Ship Energy, inició el encuentro recordando la profunda transformación que ha experimentado Panamá desde la década de 1990, cuando infraestructuras clave como el ferrocarril de Balboa a Colón se encontraban en un estado de abandono absoluto.

Bankes-Hughes mencionó que este sombrío recuerdo del pasado sirvió para contrastar la realidad actual de un Canal de Panamá moderno, ampliado y plenamente operativo, consolidado hoy en día como la sede del evento de suministro de combustible marino (bunkering) más importante, popular y estratégico de todo el continente americano.

“Como testimonio vivo de esta evolución tecnológica y de la transición hacia matrices energéticas más limpias, se destacó el reciente tránsito por las esclusas de Agua Clara del portacontenedores Zim Mount Iris, una embarcación propulsada por gas natural liquidado (GNL) que ejemplifica el cambio en el tipo de combustibles que actualmente cruzan la vía interoceánica”, indicó el CEO de Ship Energy.

Medio Oriente

No obstante, el optimismo por el desarrollo de la infraestructura regional se vio rápidamente matizado por la crudeza de la realidad geopolítica actual.

La intervención por video de Arsenio Domínguez, el secretario general panameño de la Organización Marítima Internacional (OMI), introdujo una dimensión humana y crítica al debate al poner el foco sobre la grave crisis que se vive en las zonas de conflicto del Medio Oriente.

Domínguez reveló una cifra alarmante: más de 20,000 marinos mercantes continúan atrapados en las áreas de hostilidades.

El líder de la OMI manifestó que su principal y más urgente preocupación radica en el abastecimiento, la seguridad física y el bienestar psicológico de estas tripulaciones, enfatizando de manera categórica que bajo ninguna circunstancia un marino debería ser abandonado en una zona de guerra con la total incertidumbre de no saber cuándo podrá desembarcar o regresar con sus familias.

Ante esta situación, y por solicitud directa del Consejo de la OMI, la organización ha diseñado un marco de evacuación formal para el retiro seguro tanto de los buques como de los trabajadores marinos en el momento en que las condiciones lo permitan.

Sin embargo, la implementación de este plan de contingencia sigue sujeta a la obtención de garantías de seguridad reales en la región, por lo que una desescalada del conflicto armado resulta estrictamente esencial.

Esta crisis humanitaria se entrelaza directamente con un impacto económico global que no puede ser subestimado. Tanto el recrudecimiento de la guerra en el Medio Oriente como el tenso estancamiento logístico y militar en el Estrecho de Ormuz amenazan con provocar una devastación económica prolongada, afectando de forma directa al transporte marítimo, los mercados de petróleo y gas, el suministro de fertilizantes y el sector del bunkering internacional”, advirtió el secretario general de la OMI.

Las alteraciones en las cadenas de suministro y el incremento en los precios del combustible a nivel mundial actúan como un recordatorio contundente de la extrema interconexión del sistema de comercio global, donde los problemas locales se ramifican de inmediato a escala planetaria.

Por ello, Domínguez fue enfático al señalar que la libertad de navegación debe ser defendida firmemente y que los buques comerciales deben contar con las garantías necesarias para operar de manera segura y sin interrupciones, siempre en estricta conformidad con los dictámenes del derecho internacional.

A pesar de los vientos en contra, exacerbados por la inesperada parálisis que sufrió el marco de emisiones netas cero de la OMI el pasado mes de octubre, el mensaje institucional de la organización no perdió el rumbo hacia la sostenibilidad y el progreso técnico.

Innovación

De cara al futuro, la digitalización, las nuevas tecnologías y los combustibles alternativos como el biocombustible y el etanol continúan transformando la industria a paso firme.

Bajo las directrices de la Estrategia de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de la OMI adoptada en 2023, los Estados miembros mantienen un sólido compromiso para desarrollar e implementar medidas a mediano plazo que aceleren la descarbonización, con la meta inamovible de alcanzar las cero emisiones netas para mediados de siglo.

El respaldo unánime obtenido en las recientes sesiones del comité MEPC 84 demostró que, a pesar de las divisiones políticas y las coyunturas complejas, el multilateralismo de la OMI sigue siendo una herramienta funcional que avanza a través del compromiso, el diálogo técnico y la búsqueda constante de consensos.

El secretario general OMI exhortó a la comunidad marítima reunida en Panamá a adoptar este mismo espíritu de adaptabilidad, instando a los delegados a participar activamente en los debates de la semana, mantener una mentalidad abierta y mirar con determinación hacia los desafíos y oportunidades del futuro industrial.

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