“¿Qué es lo que le impide venirse? ¡Que se venga! ¿Cuál es problema, pues? Lo que tienen es un show para ver cómo generan una campaña de intriga”, dijo...
Producción de arroz en Panamá podría caer hasta 30 mil hectáreas por sequía de El Niño
- 04/10/2026 00:00
El arroz, considerado uno de los pilares de la seguridad alimentaria en Panamá, enfrenta un escenario complejo debido al impacto del fenómeno de El Niño, que según el Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá, será “muy fuerte” y podría mantenerse hasta febrero de 2027 y posteriormente comenzar a debilitarse.
Los principales gremios del sector, la Asociación Nacional de Molineros de Arroz de Panamá (ANALMO) y la Federación de Asociaciones de Productores de Arroz y Granos de Panamá (FAPAGRAP), han lanzado alertas sobre las pérdidas en la producción y la necesidad de fortalecer políticas de adaptación para garantizar el futuro del cultivo.
El presidente de Analmo, Florentino Ábrego, explicó que actualmente se cultivan alrededor de 90 mil hectáreas de arroz en el país, pero las proyecciones indican que podrían reducirse entre 25 mil y 30 mil hectáreas como consecuencia directa de la sequía.
Las provincias centrales figuran entre las más vulnerables, donde el fenómeno climático ha golpeado con mayor fuerza.
“Ahora con el fenómeno del niño han reducido las áreas... hablar de arroz es hablar de Panamá”, señaló Ábrego, subrayando la relevancia del grano como parte de la cadena agroalimentaria más extensa del país.
Ábrego destacó que el arroz involucra a productores, molineros, comerciantes y consumidores, además de aportar significativamente al Producto Interno Bruto (PIB) y generar miles de empleos.
Sin embargo, advirtió que el sector enfrenta desafíos adicionales como el contrabando, que calificó de flagelo, y la falta de infraestructura de riego y semillas mejoradas.
“Lo que hay que hacer es seguir produciendo y ser más eficientes, más productivos y siempre velar porque se siga produciendo en el país”, puntualizó.
El presidente de FAPAGRAP, Omar Spiegel López, coincidió en que el fenómeno de El Niño representa uno de los mayores desafíos para el sector arrocero.
Según registros citados por Spiegel, la Dirección Nacional de Agricultura al 29 de septiembre de 2026 reportó que la superficie sembrada alcanzó 54,521 hectáreas, de las cuales se habían cosechado 11,159 hectáreas, con un rendimiento promedio de 91 quintales por hectárea.
Aunque la reducción es significativa, Spiegel aclaró que no existe riesgo inmediato de desabastecimiento.
“La reducción de la superficie sembrada es significativa y debe ser objeto de seguimiento, pero esta situación no representa actualmente un riesgo de desabastecimiento de arroz para los próximos meses”, dijo.
El presidente de FAPAGRAP explicó que la cosecha continúa y todavía queda una parte importante del ciclo productivo por concluir.
En enero de 2027, la Cadena Agroalimentaria de Arroz realizará un balance de producción, inventarios y consumo para determinar las necesidades de abastecimiento del 2028.
No obstante, Spiegel insistió en que el país debe mirar más allá de las pérdidas coyunturales y trabajar en una estrategia integral de adaptación.
Entre las medidas que impulsa FAPAGRAP se encuentran la evaluación de nuevas variedades resistentes a condiciones adversas, el desarrollo de herramientas de predicción climática junto al Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA) y FEDEARROZ, y la generación de recomendaciones agronómicas que permitan a los productores “sembrar con el clima”.
La meta es que los agricultores dispongan de información por zona productiva para identificar las mejores ventanas de siembra y seleccionar variedades apropiadas para cada región.
“El productor no puede controlar el clima, pero sí podemos prepararnos mejor para enfrentarlo. La seguridad alimentaria no consiste solamente en garantizar el arroz de hoy; también significa crear las condiciones para producir el arroz que Panamá necesitará mañana”, subrayó Spiegel.
A estas advertencias gremiales se suman los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), que en su encuesta agrícola de mayo de 2025 reportó una superficie sembrada de arroz de 101,448 hectáreas para el año agrícola 2024/25.
De esa cifra, se perdieron 8,006 hectáreas y se cosecharon 93,441 hectáreas, con una producción estimada de 7.8 millones de quintales.
El informe destaca que el arroz sigue siendo el cultivo de mayor extensión en el país, aunque advierte que la variabilidad climática y las pérdidas por sequía afectan la estabilidad de la producción.
Estos datos oficiales confirman la magnitud del reto que enfrentan los productores: mientras los gremios alertan sobre la reducción de hectáreas por El Niño, las estadísticas muestran que incluso en condiciones normales se pierden miles de hectáreas cada año por factores climáticos y productivos.
El Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) puso en marcha un plan de acción para apoyar a pequeños y medianos productores afectados por la sequía asociada al fenómeno de El Niño y por otros eventos climáticos adversos.
Las medidas forman parte del Plan de Emergencia del Gobierno Nacional y están dirigidas principalmente a zonas vulnerables como el Arco Seco —que comprende áreas de Herrera, Los Santos, Veraguas y Coclé—, además de Bocas del Toro, donde se busca atender tanto la escasez de agua como los efectos de las precipitaciones excesivas, informó el MIDA en un comunicado.
El programa contempla una inversión de $8.2 millones para la instalación de sistemas y equipos hídricos, atención al ganado, protección y fortalecimiento de cultivos, infraestructura, así como la entrega de herramientas e insumos agropecuarios.
Asimismo, el MIDA obtuvo la aprobación unánime de un traslado de partida por $2.3 millones ante la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional. Los recursos serán destinados a la compra de tres nuevas perforadoras de pozos profundos de agua para atender las necesidades hídricas a nivel nacional.
Como parte de las medidas de prevención, el ministerio también utiliza las Mesas Técnicas Agroclimáticas en distintas zonas del país para informar trimestralmente a los productores sobre las condiciones climáticas previstas y sus posibles efectos en las actividades agrícolas y pecuarias.
El objetivo es que esta información sirva para anticipar riesgos y facilitar la toma de decisiones frente a las condiciones climáticas que puedan afectar la producción.