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- 29/04/2026 16:49
En un supermercado de la localidad, María vuelve a detenerse frente al refrigerador de lácteos. Sus dos hijas le piden yogurt y queso, pero ella duda. “Este está más barato... pero no sé si es lo mismo”, dice, mientras compara etiquetas que no siempre son claras.
Esa incertidumbre, que se repite en miles de hogares panameños, es el centro del debate que ahora avanza en la Asamblea Nacional. El proyecto de ley 405, que busca la identificación obligatoria de productos originales, sucedáneos e imitaciones, fue aprobado en segundo debate, según informó la cuenta oficial de la Asamblea: “La propuesta busca que el consumidor conozca el producto que consume”, indicó la entidad en su cuenta de X.
La iniciativa, impulsada por el diputado, Raúl Pineda, plantea que los comercios deberán diferenciar y separar en sus estanterías los productos 100% naturales de aquellos procesados o sucedáneos.
“No más gato por liebre... Eso se acabó. Ahora todo producto deberá decirte claramente qué es, y los establecimientos tendrán que diferenciarlo en sus anaqueles”, expresó Pineda en su cuenta de Instagram.
Durante su intervención en el pleno, el diputado fue más enfático sobre el alcance de la medida:
“Con la aprobación de este proyecto de ley, por fin vamos a hacer justicia a los consumidores, que vamos a poder ir a los establecimientos y tendrán que identificar las leches y separarlas de los productos sucedáneos, jugos e imitaciones”, afirmó.
El proyecto no solo abarcaría la leche, sino también otros productos derivados:
“No solamente las leches, los quesos, los yogures y todos los productos procesados los tendrán que decir”, añadió.
El debate surge en medio de cuestionamientos sobre la composición de ciertos productos en el mercado. Según Pineda, una parte importante de los alimentos comercializados no corresponde a su denominación tradicional.
“El 90% del queso amarillo que se vende en Panamá viene de afuera, y de ese 90%, cerca del 85% no es queso”, aseguró.
También advirtió sobre prácticas en otros productos:
“Para la gente que no vende pizza con queso, que no es queso. Para los que no venden café con leche, que no es leche”.
Estas declaraciones apuntan a una realidad que consumidores como María enfrentan a diario: productos más económicos que no siempre son lo que aparentan.
El debate surge en medio de cuestionamientos sobre la composición de ciertos productos en el mercado. Según Pineda, una parte importante de los alimentos comercializados no corresponde a su denominación tradicional.
“El 90% del queso amarillo que se vende en Panamá viene de afuera, y de ese 90%, cerca del 85% no es queso”, aseguró.
También advirtió sobre prácticas en otros productos:
“Para la gente que no vende pizza con queso, que no es queso. Para los que no venden café con leche, que no es leche”.
Estas declaraciones apuntan a una realidad que consumidores como María enfrentan a diario: productos más económicos que no siempre son lo que aparentan.
Actualmente, la Ley 113 de 2019 establece que los productos sucedáneos deben ser identificados con un letrero en español que indique su naturaleza. Sin embargo, la norma presenta limitaciones: no define con precisión qué es un sucedáneo ni establece criterios claros de fiscalización.
El nuevo proyecto busca reforzar ese marco legal, obligando a los comercios a garantizar una identificación visible y diferenciada en los puntos de venta.
Para María, la discusión legislativa tiene un impacto directo en su bolsillo. Con precios en alza, optar por productos más baratos es una necesidad, pero también un riesgo si no hay claridad sobre lo que contienen.
Mientras el proyecto avanza en la Asamblea, la expectativa es que, de aprobarse en su totalidad, los consumidores puedan tomar decisiones más informadas.
Por ahora, en cada visita al supermercado, María sigue enfrentando la misma pregunta frente al estante: ¿es realmente lo que dice ser?