¿Quiénes deben más en Panamá? El 5.9% de los créditos está en morosidad

  • 04/04/2026 00:00
Los panameños adeudan más de $41,600 millones en compromisos bancarios y financieros, de los cuales $2,457,548,663 (5.9%) se encuentran con un atraso de pago mayor a 60 días. Las hipotecas bancarias sostienen el sistema, pero los préstamos nuevos muestran descensos

La cartera crediticia de Panamá presenta un escenario de contrastes al cierre del mes de febrero de 2026, caracterizado por una ligera mejora en la morosidad general frente a un elevado nivel de endeudamiento y una desaceleración en la aprobación de nuevos préstamos bancarios.

Según datos de APC Experian, la deuda total reportada en el Sistema de Referencias de Crédito por agentes económicos como bancos, cooperativas y financieras asciende a $41,653,367,171, distribuidos en 5,287,570 obligaciones activas.

El índice de morosidad sobre saldo se ubicó en 5.9%, lo que significa que $2,457,548,663 registran un atraso superior a los 60 días. Giovanna Cardellicchio, gerente general de APC Experian y directora de negocios de Experian México y Centroamérica, destacó que esta cifra implica que el 94.1% de los panameños cumple con sus obligaciones a tiempo, una tendencia respaldada por el superintendente de Bancos, Milton Ayón Wong, quien afirma que el país posee una “cultura de cumplimiento” donde el ciudadano cuida su historial para acceder a bienes esenciales.

No obstante, el sistema enfrenta alertas por el segmento de tarjetas de crédito y la reducción en la dinámica de nuevos créditos en la banca tradicional.

El análisis por sector

El análisis por sectores revela disparidades profundas en el comportamiento del pago. El sector bancario domina el mercado con un saldo de $37,115,331,186 y la morosidad más baja del sistema, situada en 4.13%. En contraste, las cooperativas registran un saldo de $1,673,386,273 con una mora del 7.6%, mientras que las financieras manejan $1,839,463,361 con un incumplimiento del 16.0%. El segmento clasificado como “otros” muestra el deterioro más crítico, con una morosidad del 50.8% sobre un saldo de $1,025,186,351.

Dentro de la cartera bancaria, las hipotecas representan el componente principal con $21,394,981,390 (mora del 4.1%), seguidas por los préstamos personales con $8,674,410,565 (mora del 3.05%).

Sin embargo, las tarjetas de crédito en los bancos generan preocupación al sumar $2,972,855,270 en deuda con una morosidad del 9.13%, mostrando un crecimiento del 7.59% en el saldo adeudado respecto al periodo anterior.

Por su parte, los préstamos de automóvil bancarios crecieron 11.74%, alcanzando los $2,338,112,054 con una mora saludable de 2.09%.

En el sector de las cooperativas, la cartera hipotecaria asciende a $326,846,674 con una morosidad de 6.45%, mientras que los préstamos personales suman $1,163,487,632 con un retraso del 7.73%.

Las financieras muestran una realidad distinta: aunque su saldo en hipotecas es menor ($55,040,628), su morosidad se dispara al 34.97%. En este sector, los préstamos personales alcanzan los $1,402,010,313 con una mora del 14.46% y las tarjetas de crédito registran un incumplimiento del 19.14%.

Los datos del rubro “otros” exponen cifras atípicas en préstamos de automóvil, con una variación de 360.27% y una morosidad técnica reportada de 324.95%, además de una mora del 65.49% en préstamos personales dentro de este mismo grupo.

Préstamos nuevos

Un indicador clave de la situación económica actual es la evolución de los préstamos nuevos reportados en enero de 2026. En la banca, se registraron 39,277 nuevos créditos, una cifra inferior a los 39,313 de 2025 y notablemente menor a los 44,701 de 2024.

Las cooperativas también mostraron un descenso con 5,316 préstamos nuevos frente a los más de 6,000 reportados en los dos años previos. Por el contrario, las financieras reportaron un incremento significativo con 26,706 préstamos nuevos, la cifra más alta en ocho años para un mes de enero, superando los 19,929 del año anterior.

Este desplazamiento del consumo hacia las financieras coincide con el debate sobre el proyecto de ley de prescripción de deudas, iniciativa ante la cual la banca advierte que la mayoría de los panameños cumple con sus pagos y que tales propuestas podrían terminar beneficiando únicamente a la minoría que incumple.

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