Moisés Cohen, presidente del Consejo de Servicios Internacionales de Panamá, desglosa la importancia de la Ley de Sustancia Económica como la llave para...
- 08/02/2015 01:00
El gobierno anunció la semana pasada que, para costear el aumento a las pensiones de los jubilados que ganan menos de $800 al mes, se le aplicaría un impuesto de $0.05 a cada litro de gasolina que se venda. Tomando en cuenta que de enero a noviembre del 2014 se vendieron 3 mil 645 millones 432 mil litros de gasolina, eso significa que (de mantenerse la cifra), el Estado obtendría, a través de este impuesto, 182 millones 271 mil 600 dólares. Las autoridades ya han explicado que lo necesario para cubrir el aumento en las pensiones es $80 millones, que el resto será para nutrir el programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja del Seguro Social (CSS).
Debido a que la gasolina ha registrado una disminución no vista hace mucho tiempo, y ante el temor de que los niveles del precio del petróleo pudieran repuntar en el futuro, la medida adoptada por el gobierno no ha sido bien recibida por los gremios empresariales y la sociedad en general. Sin embargo, las autoridades lo han defendido y han dicho que gravar el combustible era la única alternativa para poder dar solución a la difícil solución de los jubilados panameños, cuyas pensiones estaban totalmente alejadas de la realidad y costo de vida.
Algunos han comentado que hubiese sido mejor aplicarle algún impuesto a actividades y productos que se consideran ‘vicio’.
DE CUANDO UN IMPUESTO ES ‘BUENO’ Y CUANDO NO
El economista Juan Jované comenta que ‘una característica de un buen impuesto está dada por el hecho de que su incidencia recaiga o afecte necesidades menos importantes; además, es útil que sus efectos redistributivos sean lo más equitativos posibles. En ese sentido, incidir sobre el gasto de juegos de azar, apuestas, tabaco y bebidas alcohólicas, tiene una incidencia y un elemento de equidad superior al de los combustibles. También es cierto que un impuesto en los combustibles, por su posible incidencia en los costos de transporte (por ejemplo, taxis), tiene un mayor impacto inflacionario sobre la economía, así como un mayor efecto de distorsión sobre el sistema de precios’.
La también economista, Maribel Gordón concuerda con su colega Jované y añade: ‘El impuesto al combustible no es sostenible en el tiempo. A nivel internacional comienza a darse un movimiento de ajuste a la alza, lo que provocaría un precio exorbitante para los panameños. Hoy aumenta el precio del combustible en Panamá. [Este impuesto] afecta a los supuestos beneficiarios (jubilados y pensionados) en la medida que generará aumento de precios de bienes y servicios básicos. Los empresarios han manifestado su traslado a los consumidores’.
En este sentido, Jované cuestiona qué pasaría cuando los costos del combustible repunten: ‘Los combustibles tienen una elevada volatilidad de precios, por lo que, en algún momento del futuro en que los precios empiecen a rebotar, se podría convertir en todo un problema para la población. ¿Se desmontaría en ese momento el impuesto? ¿Cuál sería, si se decide desmontarlo, la renta sustitutiva? Los juegos de azar no tienen ese problema. Un dólar, nominalmente, aún cuando su capacidad de compra varíe, siempre es un dólar. Por su parte, el precio de las bebidas alcohólicas y el tabaco no muestran la misma alta volatilidad que los del petróleo’.
Si bien juegos de azar, bebidas alcohólicas y tabaco han sido las opciones más mencionadas, Maribel Gordón menciona otras alternativas: ‘Existen otras fuentes probables: eliminar privilegios a ministros/viceministros, diputados/suplentes, magistrados, directores/subdirectores. También a las juntas directivas de programas que reciben $500 o más por reunión. Eliminar los gastos suntuarios del sector público. Establecer impuestos a bienes de lujos y cuentas bancarias que superen el millón de dólares (esto existe en otros países). Recursos del excedente canalero debe valorarse’.
Jované, quien fue director de la CSS durante el gobierno de Mireya Moscoso, agrega que gravar alcohol, apuestas y tabaco, además de generar dinero, haría un bien a la salud pública y, en cierta forma, facilitaría las cosas para la CSS. ‘Los gastos por enfermedades vinculadas al tabaquismo y el abuso del alcohol, le causan notables gastos al sistema de seguridad social (obviamente al programa de enfermedad y maternidad, pero también al de IVM, dado que eleva la probabilidad de invalidez y hasta de riesgos profesionales).
¿DE VERDAD LOS NÚMEROS NO DABAN?
Las autoridades han dicho que solo con el impuesto al combustible se puede conseguir los dineros necesarios para los aumentos. A continuación, una serie de cálculos hechos con cifras de la Contraloría General de la República que demuestran que, si bien no se consigue el mismo monto que con la gasolina, con impuestos al alcohol, tabaco y apuestas, se podría obtener una cifra cercana. Otras posibilidades para obtener esos $80 millones que requiere la CSS sin tener que afectar los precios de la gasolina. ( ver infografía )
LOTERÍA Y JUEGOS DE AZAR
La venta neta de la Lotería Nacional de Beneficencia en el 2013 fue de 532 millones 424 mil dólares. Ese mismo año, los juegos de azar (hipódromo, bingo, casinos, máquinas tragamonedas y apuestas deportivas) generaron en 2 mil 149 millones 802 mil 000 de dólares. Eso da un total de 2 mil 682 millones 226 mil 000 dólares. Con un impuesto de 5 centavos, se recaudarían 134 millones 111 mil 300 dólares. Para conseguir estas cifras, se sacaría el impuesto del dólar de apuesta. No obstante, Juan Jované ofrece más opciones para esto: ‘El balboa (dólar) de apuesta es el que tiene la base más amplia, dando lugar a la mayor recaudación. También sería posible poner parte del impuesto en el balboa apostado, el cual tendría que pagar el apostador y otra parte en las ganancias de los dueños de estos negocios’.
BEBIDAS ALCOHÓLICAS
Si todavía se quisiera generar más dinero, se les podría aplicar un impuesto a las bebidas alcohólicas. De enero a octubre de 2014, se produjeron 238 millones 642 mil 963 litros de bebidas alcohólicas (cerveza, seco, ron, ginebra y otros licores). Si a cada litro de alcohol se le aplicara un impuesto de cinco centavos, eso representaría 11 millones 932 mil 148. 15 dólares más.
La importación de tabaco y sucedáneos del tabaco elaborados (cigarrillos, puros, etc.) fue de 342 millones 114 mil gramos durante el 2012. Si a cada gramos se le aplicara el mismo impuesto que se le va a gravar a los combustibles, eso generaría fondos por 17 millones 105 mil 700 dólares.
Con lo recolectado en bebidas alcohólicas (11 millones 932 mil 148. 15 dólares ) y tabaco (17 millones 105 mil 700 dólares) se obtienen 29 millones 037 mil 848.15 dólares.
El excandidato presidencial añade a estos últimos cálculos: ‘Estos impuestos son buenos para la recaudación ya que, por experiencia los mismos son relativamente inelásticos con relación al precios (aun cuando el precio se eleva la cantidad consumida no se reduce significativamente), esto le da valor’. Sin embargo, Jované considera que, en el caso del tabaco, sería más adecuado aumentarle los impuestos ya existentes en vez de crearle uno nuevo. ‘Me parece que [con respecto al tabaco] esto se podría hacer con un aumento al llamado Impuesto Selectivo al Consumo’, dice el profesor universitarido.
NÚMEROS FINALES
Luego de todas estas sumas y multiplicaciones, la ecuación arroja que, en total, se consigue la nada despreciable cifra de 163 millones 149 mil 148.15. En un año, se recolectaría lo que se necesita para pagar la ‘revalorización’ de las pensiones, $80 millones al año, e inyectarle el resto del dinero (83 millones 149 mil 148.15 dólares) al programa de IVM de la CSS.
LA POLÍTICA
Maribel Gordón, quien fuese la vicepresidenta del recién desaparecido Frente Amplio por la Democracia (FAD), observa el tema no solo desde lo económico, sino desde lo político y opina que esta medida no deja bien parado al gobierno de Juan Carlos Varela: ‘La propuesta del gobierno nos parece improvisada. No aborda problemas centrales: bajos salarios que generan pensiones precarias que mantienen a más del 41% de los pensionados en pobreza; la falta de empleo formal que genere mayores cotizaciones a la Caja de Seguro Social; el ordenamiento presupuestario (ingresos-gastos) que priorice la atención de las demandas sociales y no en el gasto suntuario’. Gordón, concluye diciendo que el impuesto a la gasolina es ‘otra propuesta incumplida por parte de Juan Carlos Varela quien prometió ‘ni aumento de impuestos, ni nuevos impuestos’.