Zona Libre de Colón entre esperanza y hastío

  • 04/10/2015 02:00
Los empresarios venezolanos le deben a la zona franca cerca de $500 millones. 

Los empresarios de la Zona Libre de Colón (ZLC), la zona franca más grande del continente americano, ubicada en Panamá, se debaten entre la esperanza y el hastío, después de tres años de crisis y de caída continuada de las ventas.

‘Arrastramos la crisis desde hace mucho. No es solo el problema con Venezuela y Colombia, eso solo lo ha agudizado', explica a Efe el gerente de la tienda Shoe Factory, Víctor Poyatos.

Según la Asociación de Usuarios de la Zona Libre de Colón (AUZL), los ingresos de la zona franca se redujeron un 12.3 % en 2014 y un 10.9 % en 2013.

Las perspectivas para este año tampoco son nada alentadoras. Los analistas lo achacan principalmente a la contracción del comercio mundial (agudizada por la desaceleración china) y a las circunstancias que atraviesan dos de sus principales clientes: la situación económica de Venezuela y los aranceles impuestos por Colombia a algunas re-exportaciones.

En el almacén árabe especializado en ropa deportiva que regenta Poyatos, las ventas han bajado este año cerca de un 15 %. ‘La recuperación no va a ser fácil', reconoce visiblemente desmotivado.

Los empresarios venezolanos le deben a la zona franca cerca de $500 millones. Se trata de un ‘problema de cancelación de divisas', como explica a Efe el gerente general de la ZLC, Surse Pierpoint.

El Gobierno venezolano, que controla el intercambio de divisas en el país, no tiene suficientes dólares para cambiar los bolívares de los importadores venezolanos, lo que hace que estos no puedan cancelar sus deudas.

A Isaac Levy, dueño del almacén judío French Kiss, le deben desde hace dos años $100,000. ‘Con el panorama que tienen allí, ¿cómo me van a pagar? Es imposible', añade.

Los gobiernos de Panamá y Venezuela han mantenido varias reuniones para tratar de solucionar el tema pero, a día de ayer, todavía no se ha llegado a ningún acuerdo. Para evitar la caída libre, el almacén judío Parigi, que regenta Diana Morales, ha tenido que repensar estrategia.

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