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09 de Apr de 2020

Internacional

Diez heridos en el cuarto encierro de los Sanfermines de Pamplona

Al menos diez "mozos" españoles resultaron heridos este domingo en el cuarto encierro de la fiesta de San Fermín en Pamplona (norte de ...

Al menos diez "mozos" españoles resultaron heridos este domingo en el cuarto encierro de la fiesta de San Fermín en Pamplona (norte de España), en el que participaron más de 3.000 personas, indicaron los organizadores.

Al contrario que en los dos encierros anteriores, ningún participante fue corneado en un recorrido que los organizadores calificaron de "rápido y limpio".Diez españoles de entre 19 y 41 años fueron llevados a dos hospitales de Pamplona.

Nueve de ellos sufren traumatismos sin gravedad, según un boletín médico difundido por la organización de esta fiesta.

El décimo, un madrileño de 26 años, sufre una luxación en el hombro izquierdo.Según la televisión pública TVE, más de 3.000 "mozos" participaron en el encierro. Tradicionalmente, estos tienen más público los fines de semana.

En esta ocasión, numerosos corredores se cayeron y fueron pisados por los toros.

El recorrido, de 848,6 metros, fue hecho en dos minutos y 38 segundos por seis toros y seis bueyes de la ganadería Miura.

Dos corredores, un australiano y un francés, fueron corneados en el muslo derecho el jueves y el viernes, en el segundo y tercer encierros.

La evolución del estado de salud del australiano, de 25 años, es "favorable", según un boletín médico.

El francés presenta una herida de 5 centímetros en el muslo derecho pero su situación no es grave, precisó el boletín.

Los encierros de Pamplona son una tradición que se remonta al siglo XIX, cuando los toros eran llevados a pie hasta la plaza de toros, antes de la corrida.

Los animales recorren las callejuelas del casco antiguo de la ciudad a toda velocidad, hasta el coso, en 3 minutos y 55 segundos de media, rodeados por entre 2.000 y 3.500 corredores.

De estos, entre 200 y 300 resultan heridos cada año, un 3% de gravedad.Los encierros también pueden ser mortales. Desde 1911, han causado 15 muertos.

El último fue en 2009, un español de 27 años, que sufrió una cornada en el cuello.